martes, 21 de julio de 2009

KM 23


Es noche y oscuro aquel día. Solo las estrellas y la luna son una guía mientras llovía sobre aquel camino.


La línea recta absorbe la atención e invita a perderse poco a poco, mientras la tristeza que ha sufrido ese día inhiben la sensación de velocidad, y es que el acelerador se hunde poco a poco debajo de aquel pie cansado.


Una sensación de libertad inunda tu cuerpo con rapidez, helando la sangre que corre por todo tu cuerpo. Tu rostro se vuelve firme y la mirada agresiva al pasar con velocidad una curva de aquella carretera. Las llantas rechinan y el carro pierde la estabilidad dentro de la curva.


Una gota fría recorre tu cara poco a poco, es un sudor helado de tanta concentración. Piensas por unos segundos en el final de tu sufrimiento, en lo que has dejado pasar atrás y si saber que te guía cierras los ojos tratando de encontrar una respuesta dentro, en tu alma.

Es una gran imagen en tu cerebro como si te presenciaras una película de la cual el protagonista eres tú mismo. Y con las imágenes de la película los recuerdos van pasando en tu mente.


Alegrías, tristezas, amores, personas, amigos, escuela, hogar, trabajo, hermanos, padres, familia, lágrimas, orgullo, timidez, triunfos, derrotas, dolor, estudios.

Y después un fondo negro inunda tu mente, que parece eterna su duración. Se pone en blanco y

un punto en el centro poco a poco empieza a tomar forma.

Las imágenes se empiezan a esclarecer y poco a poco toma forma de un colash de tu vida. Al centro de todas las imágenes una foto tuya con los ojos cerrados se proyecta.


-¿A dónde ibas?- una voz, con un gran eco se escucha cerca de ti

Sin saber tan solo puedes contemplar tus ojos cerrados, tus ojos introspectivos que no encuentran las respuestas que quieres. esos ojos que ya no tienen la misma firmeza de hace unos instantes, se vuelven tímidos y frágiles.

Es aquella carretera sola en la madrugada que solo escucha el patinar de las llantas que han frenado con tal fuerza que te han vuelto en sí, al lugar por el que manejabas.


Un silencio y solo la llama del cigarro encendido en medio de esa imagen oscura de la carretera, y como unica luz un cielo estrellado y de compañía una luna brillante.

2 comentarios:

  1. Son solo segundos los que dividen la vida de la muerte...

    Cuando no toca, no toca.

    saluditos

    ResponderEliminar

Recopilando un poco de la locura