sábado, 17 de octubre de 2009

ENCONTRARTE

El último sorbo de una copa, los hielos en el fondo del vaso testigo de mi tristeza en ese día se quedan dentro de aquel vaso que le entrego al cantinero. Ya es tarde y el cansancio hace pesar mi cuerpo. Unos billetes en la mesa dejo para retirarme.

Abro la puerta de aquel lugar y sin voltear dejo que el frio golpee mi cara mientras salgo.

Camino con las manos dentro de mis bolsillos observando el vaho que sale de mi boca. Un helado sentimiento embarga mi cuerpo mientras una lágrima sale de aquel rostro helado.

Llego a la esquina para sacar de mi bolsillo un último cigarro que tiene mi cajetilla. Prendo el cigarro y entre el humo denso observo una silueta que sale como la luna lo hace entre las sombras de la noche.

Su rostro pálido soporta el frio de aquella noche. Sus mejillas rojas acarician la calidez de aquella lágrima que brota del corazón herido. La cabeza agachada y su mirada muestra que la mente viaja en una dirección distinta a su cuerpo. Es extraño el observarte amor, vagando con las alas rotas.

Sin palabras que decir, mi cuerpo reacciona y trata de detenerte. No tienes que decirme nada, tus ojos son testigos de lo que fuimos y de lo que somos.

No recordaba lo cálido que son tus brazos ni lo bien que se siente tener tu rostro sobre mi hombro que trata de detener con todas sus fuerzas tus lagrimas.

Después de aquel abrazo, beso tu frente que congela mis labios y sin pedir explicaciones tus manos toman las mías mientras caminamos a un café cercano de aquel lugar.

Una taza de café acompaña nuestra noche llena de historias y recuerdos que olvidan las tristezas cuando te veo reír. Estar contigo siempre me ha hecho feliz y aunque negar extrañarte, seria engañar a mi corazón el tenerte a mi lado inhibe todo mi exterior.

El regreso a tu casa parece ser corto, pues la plática nunca acaba y quisiera nuca acabara, pues tenerte a mi lado me traen los mejor momentos que pude haber vivido anteriormente.

El portón de tu casa me sonroja con solo pensar que fue testigo de aquellas despedidas que nuca podían acabar, pues siempre dejaba un pedazo de mi en aquel lugar.

Es cierto nunca me podre desprender de ti en ningún momento, eres tan parte de mi que recordarlo me alegra…

-¿de qué te ríes?- con una sonrisa en tu rostro me preguntas, como si supieras que estaba pensando.

-de nada- mientras pensaba que esa era la típica respuesta que te decía cuando éramos novios

Y con una mueca de risa solo me observas pensando que estoy loco, mientras tomas mi mano para despedirte con un beso en mi mejilla sonrojada.

Me retiro con una gran sonrisa de la puerta, cuando tu voz con gran ironía me dice:

-no has cambiado- mientras haces esa misma mueca que hacías cuando me veías con esos ojos que no se podían explicar porque estaba dañado.

Doy la vuelta para observarte colgando de aquella puerta blanca, como hace unos años

-nunca hemos cambiado, no lo crees- con una voz dudosa te contesto

Una respuesta tacita en tus ojos se mostraron, mientras el frio congelaba el momento. Una media vuelta di y mientras caminaba pensaba.

Es cierto formas partes de mi y aunque no estés en mi día, tal vez en un plano paralelo estés ahí. Viviendo lo que estoy viviendo como aquellos días.

1 comentario:

  1. Hermano, ese escrito tiene esa chispa que no muy a menudo se lee,es una manera de decir, hei te quiero te extraño, pero ya siempre no... bueno hermano espero ke tenga buen inicio de semana...i pues alentarlo para ke escriba mas y mas y mas...ke este muy bien carpe diem!

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Recopilando un poco de la locura