miércoles, 3 de marzo de 2010

SOL, ARENA Y UN RECUERDO

Me desmorono lentamente y siento como el viento se va llevando mi pasado, como lo hace la brisa del mar a esos pequeños granos de la arena por la que voy pasando, tocando con mis dedos de los pies la ola fría que llega con poca fuerza a la orilla de la playa.

Rendido tan solo me tiendo en una pequeña duna formada unos pasos más atrás de donde han de llegar las olas, para descansar y mirar boca arriba el sol que me ha acobijado toda la tarde. A lo lejos puedo como rompen las olas y pierden fuerza hasta llegar a donde mis pies tocan la arena.

Toca mi cara lentamente, susúrrame al oído y abrázame con tus brazos de sol, llévame al mismo cielo y bésame para probar las delicias que un paraíso me pudieran brindar a tu lado.
Deja que la arena sea nuestra cama y que la brisa de ese mar nos brinde la protección de su aire cálido, deja que este momento se haga efímero pero que tenga una marca que nunca pueda ser borrado por nuestra razón o por nuestro corazón.

Tan solo deja que nuestros cuerpos puedan conectarse en el ambiente, para después volver al lugar donde todo es como no puede ser en la imaginación y en el mundo que podemos crear juntos.
Cuando toco tus brazos y tu cabeza está sobre mi pecho quisiera estar una eternidad junto a ti, a tu lado quisiera que el tiempo no nos obligara a marcharnos de ese momento que se ha quedado plasmado en la arena.

Al volver al día de hoy te recuerdo encima de una duna enfrente del mar, como si fueras el espejismo que se forma en la arena por los rayos de sol, los mismos rayos de sol que no son sino la luz de tu aura que te cubre completamente.

1 comentario:

  1. Esos espejismos, que tanto nos han ilusionado, los recuerdos no atormentan tanto, lo que en verdad es un poco molesto, es que ella, no este aqui, junto a nosotros...
    Carpe diem!

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Recopilando un poco de la locura