martes, 18 de mayo de 2010

"...mas de 100 motivos para no cortarse de un tajo las venas..."

“Lo nuestro duro, lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks…” El chaval cantando a tono con Joaquín Sabina esa canción, el recordaba lo feliz que era escribiendo sobre unas minas, sobre ese sentimiento tan grande que solo podía ser comparado con el retumbar de los tambores y esos trompetazos por los militares tocando el himno nacional mexicano, haciendo honores a la bandera, el chaval hablaba de las minas tanto como sobre  la historia de su país, recordaba una parecida a la mítica Adelita, otra con la inteligencia de “Doña Josefa Ortiz de Domínguez” , hasta recordar que la ultima mina era como de las mujeres tan valientes de las defensoras de sus tierras, de esas que defendían sus tierras cuando sus esposos no se encontraban en casa, esas defensoras que con sangre escribieron las letras de esas poblaciones, esas defensoras al igual que la ultima mina, de la cual ya nadie recuerda, era similar a esa que dejo huevo y corazón en la relación y al final ya nadie pregunta por ella, solo viene a la mente del chaval con unas cervezas encima…

“…Estar tan unidos, pues somos tan distintos, somos dos no cabe duda del amor que siento pero es imposible la lucha por hacer uno mismo…” El chaval recordaba como la ultima relación el la tomaba como algo mas solido que las relaciones bilaterales de las colonias europeas, el chaval sabia que a pesar de las diferencias, había algo que los hacia estar juntos, pero no lograron llegar a esa comunión de ser uno mismo…

El chaval no podía escribir mas sobre el amor o sobre aquellas minas, que pocas pero hicieron una revolución en su sentir, el chaval mira el televisor y solo hablan de muertes, narcotráfico, secuestros, y futbol, el chaval sabe que hay muchos distractores sociales, el chaval ahora solo tiene en mente seguir con su rutina, esperando a que una mina llegue a romper ese ritual de día con día…

“…Las niñas ya no quieren ser princesas, y a los niños les da por perseguir el mar dentro de un vaso de ginebra, pongamos que hablo de Madrid…” Escuchando a Sabina este chaval termina con sus remembranzas y la falsa actividad de hablar sobre el amor, esos amores desamorados que no hacen más que enamorar…
Ese chaval al fin y al cabo soy yo, ese chaval el cual no sabe escribir sobre amores que matan, que últimamente habla de todo menos del amor…

Carpe diem!

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Recopilando un poco de la locura