sábado, 10 de julio de 2010

Escrito de una tarde Veraniega

Que envidia ese querer enamorar a una mina de la manera que lo hacen estos jaliscienses que están frente a mí, edades no pasan de los 18 años, el chaval con una voz suave y un trato suave toma una pequeña tabla de surf y le dice a la mina viéndola a los ojos y haciendo sus palabras suaves, “súbete este pony es mansito, quietoo quietoo chiquito” la mina le mira de una forma en la cual dentro de la alberca se toma su cabello y le responde, “me subo pero si tu agarras bien al pony por que si no me caigo” la conversación se vio interrumpida por un balonazo que le dieron al chaval, la mina se dio vuelta y el chaval siguió jugando con sus amigos, la mina lo miraba un par de metros atrás, el chaval de igual manera cada que podía le regalaba un par de miradas tiernas…

La historia no sé si tuvo fin, pero cuando la mina salió de la alberca un chaval algo más grande la tomo de la cintura, la mina solo cerró los ojos, y haciendo un gesto de desaprobación se fue con ese otro chaval, el chaval principal puso una mueca de tristeza y siguió jugando con sus amigos solo que de manera diferente, cuando podía los golpeaba, cuando podía los hundía bajo el agua cuando podía miraba a esa mina recostada a un lado del que pareciera ser su novio…


Historia (Parte 1)
Dos viejos pasean  por el malecón de Vallarta en México, los viejos se veían muy enamorados, el señor le regalaba un par de besos mientras le estrujaba de una manera suave con un abrazo, la señora le respondía cada uno de los besos y dejándose querer hacia muecas de agradecimiento y hasta cierto punto “chiquear”, cualquiera que los viera diría que reflejan ternura y que han sido felices toda la vida, los viejos se veían mas enamorados, al contrario de miles de chavales que pasaban por el mismo malecón, estos viejos no tenían la cara de apendejados.

El viejo se llamaba Román y tenía 65 años, es jubilado hace un lustro, fue ingeniero en petróleos mexicanos , la señora se llamaba Valeria y tenía 64 años, jubilada hace 4 años de la misma empresa, tenían 4 hijos en común que residían en el extranjero, un cuarteto de nietos y estaban esperando al primer bisnieto, a Valeria le gustaban las artesanías jaliscienses a Román le gustaba el tequila de Jalisco, a Valeria le gustaba la comida Alemana, a Román le gustaba la comida Nacional, había viajado por 4 países Sudamericanos, 3 países del Caribe, 8 países de Europa y un par de países Asiáticos, pero era la primera vez que viajaban al mismo lugar juntos desde su luna de miel hace 40 años, que viajaron a Bariloche en Argentina.

A Román le gustaba pasear por el malecón al igual que a Valeria, a Román le gustaba besar esos labios color carmín y ah Valeria le encantaba recibir esos besos, nadie sabía el pasado que tenían, nadie se imaginaba que hace unos años estuvieron a punto de divorciarse por cuarta vez, nadie sabía que Román y Valeria no se había querido toda la vida…

La historia se remonta hace 35 años, tenían apenas 5 años de casados, Román tuvo que viajar a Argentina por motivos laborales, ahí conoció a una mina llamada Jessica, una mina veinteañera que vivía en San Martin cerca de Buenos Aires, ella laboraba en el Restaurante de un hotel muy conocido en Buenos Aires, ella hizo el conocidísimo “Click” cuando le servía la 3 taza de café en la misma semana, Román la invito a salir por la noche un viernes en un lugar muy conocido en la región, la mina acepto y se liaron una noche barbará, la siguiente semana, la mina le servía todas las tazas de café, pero de noche y en la habitación de ese hotel, después hacían el amor como verdaderos enamorados, la magia solo duro una semana, Román tuvo que regresar a México y Jessica tuvo que regresar a su vida de mesera en ese hotel, la fugaz historia de amorío México – Argentina concluyo con unos arañazos en la espalda, y con un par de ilusiones dispersa por ese cuarto de hotel…

Al tiempo que Román se encontraba en Argentina, Valeria se encontraba en Campeche, la mandaron para verificar algunos costos de la planta que se encontraba en aquel lugar, Valeria se hospedo un par de días en Un hostal de Campeche, la tercera noche la paso en la casa de un lugareño, la cuarta igual, y la quinta noche la paso en un Bar de mala muerte, Valeria había encontrado un hombre que le hacía sentir lo que su Román no le hacía, Valeria se despidió del lugareño con un te busco después, el lugareño con ilusión y la nevera llena de comida y cerveza le respondió con una linda sonrisa y una sesión de besos y caricias que más de uno en esa central camionera se dio cuenta de tal situación, Valeria conoció a este tipo de apodo “Pancho” en la calle mientras este le regalaba un piropo vulgar desde la construcción donde trabajaba, a Valeria lo que le gusto fue la decisión con la cual “Pancho” se dirigió hacia ella…


3 comentarios:

  1. siempre sorprendes hermano, despues de un rato de dejar de leer tus historias esta que has publicado fue muy buena, espero nos sigas contando que paso, te deseo lo mejor esperando te encuentres bien. saludos. irie compadre!!!

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  2. Me gusto, el primero pues el primer chico se tardo y le ganaron, mal, las oportunidades se presentan una vez y hay que aprovecharlas.

    El segundo muy lindo, nadie imaginaria que hace años paso todo eso, sobretodo al verlos tan felices.

    Gracias por pasar a mi blog :) Si amo mi libertad, pero tampoco me cierro, cuando llegue alguien y me guste dejaré atras todas esas palabras y yo misma me sorprenderé de lo cursi que puedo llegar a ser..

    Saludos

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  3. el amor siempre llega de la manera más inesperada y los hechos muchas veces son los que hacen que se fortalezca o se acabe...

    bonitas historias amigo

    saluditos

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Recopilando un poco de la locura