martes, 14 de junio de 2011

"los besos son los que enamoran, los cuerpos solo son el pretexto"

…El chaval tomo aquella mina de la cintura al ritmo del baile, le propino un beso de esos que enamoran, dentro del morreo el chaval pensaba en la inmortalidad de un beso, se separo de ella y con un par de picos más huyo, sin siquiera saber su nombre, o algún dato que la hiciera reencontrarse con ella…

El chaval con lagrimas en los ojos y sin alguna esperanza tomo las llaves de su auto y partió al bar de su preferencia, bajo del auto y paso por aquella puerta metálica con rechinido, se sentó en la barra y pidió un par de cervezas y encendió un tercio de cigarrillos durante un tiempo  que solo se dedicaba a ver como las minas paseaban pavoneando sus buenos cuerpos, en especial observaba a una mina que bailaba sola, la estaba acechando como un felino acecha a su víctima, se acerco y el chaval tomo aquella mina de la cintura al ritmo del baile, le propino un beso de esos que enamoran, dentro del morreo el chaval pensaba en la inmortalidad de un beso, se separo de ella y con un par de picos más huyo, sin siquiera saber su nombre, o algún dato que la hiciera reencontrarse con ella, la mina dejo de bailar y se quedo saboreando aquellos besos sabor cerveza de malta, el chaval sin dejar de voltear mientras salía del bar ponía una mueca triunfante, la mina tardo en reaccionar y cuando lo hizo Salió corriendo hacia la salida pero fue imposible encontrarlo, regreso a la barra y volvió a buscarlo pero sin éxito alguno, le pregunto al cantinero si lo conocía, este afirmo con la cabeza y diciendo unas cuantas palabras, la mina le dejo un pañuelo desechable con su nombre y número telefónico por si regresaba, y la mina regreso cabizbaja con sus amigas, su mueca demostraba desilusión pero a la vez unos gramos de ternura…

El chaval regreso el siguiente fin de semana como era su costumbre, el cantinero alardeando su gran proeza le entrego el pañuelo desechable acompañado de unas palabras “tiene buena cola, es bonita y no es guarrilla como las anteriores” ambos estallaron en risas, el chaval intento marcar al número en cuestión pero estaba fuera de servicio, el chaval se dedico a esperar a aquella mina la cual nunca llego por esa noche, la mina lo buscaba en bares donde apostaba que el chaval iba a estar, pero tampoco estaba…

El chaval salió del bar embriagado pero con la ilusión escrita en un pañuelo desechable, la mina por su parte regreso sin esperanza y con unos grados de alcohol encima, el chaval saco su celular y redacto un mensaje a manera de disculpa por la hora 4:17 am y escribió el numero que venía en ese pañuelo desechable con olor dulce, la mina molesta por el sonido del celular despertó y vio el mensaje, su rostro cambio, la mueca que hizo se ilumino con una sonrisa los ojos tomaron un brillo especial, pero aquella mina tiene aquel arte de mujer y decidió solo abrazar el celular mientras seguía sonriendo, no contesto el mensaje pero esperaba impaciente el siguiente mensaje del chaval que no llego por esa madrugada; la mina no podía dormir, el chaval tampoco lo hacía, no sabía si había sido buena idea haber mandado ese mensaje, el chaval no se corto y por la mañana marco, la mina tardo unos segundos en contestar y con una sonrisa en su rostro pregunto quién era, platicaron por largos 10 minutos quedaron en desayunar en un restaurante del centro de la ciudad.

La mina y el chaval vivieron felices, por 5 meses, después vinieron peleas, discusiones, infidelidades, pero ambos en sus recuerdos se recuerdan, el chaval siempre le decía, “los besos son los que enamoran, los cuerpos solo son el pretexto” la mina creyó ciegamente en esa frase…

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