domingo, 8 de enero de 2012

Historia inconclusa como el autor...


El chaval estaba seguro que él no era un espía de la CIA, también tenía por seguro que no estaba ahí para hacer feliz al mundo, de lo único que estaba seguro, era aquella diferencia del chaval de hoy en comparación con aquel que fue hace unos años mientras estaba morreandose en el subterráneo, con aquella mina con la cual tenía un par de días de haberla conocido mientras se daban besos y caricias desesperadas.

El chaval fumaba un cigarrillo mientras charlaba con uno de sus mejores amigos sobreponiendo en la plática a la mina que había sido su ultimo ligue, era así el chaval poniendo cosas de mas pero al fin y al cabo eran ciertas, el chaval no era bien parecido, incluso tenía pinta de un delincuente, pero tenía ese “no sé qué, que se yo” que les atraía tanto a algunas minas, tal vez su porte, tal vez su voz de mando, o tal vez solo su manera de ser tan diferente…

El chaval hablaba de cualquier cosa con las minas, desde alguna peli en cartelera, política, cuestiones de indiferencia social, economía, hasta de algún libro sobre algún gran héroe nacional, pero así era el chaval un tipo con mala facha, tenía varios vicios nombrándolos de uno en uno, eran sus corridos, la trova, el tabaco, el café, el alcohol, las minas, el soccer, la comida mexicana, la lectura y sobre todo el escribir letras sin contenido alguno dándole la coherencia necesaria para que la gente pudiera darse una idea de lo que el querría dar a entender, así era el chaval, un tipo solitario, con amigos que podía contar con una mano, amoríos que no contaría por eso de que los caballeros no tienen memoria, los whiskys hacían de su vida un escaparate de la realidad, de vez cuando tomaba un whisky en las rocas con la mala costumbre de solo poner 3 hielos, y encendía un tabaco cubano, mismo que le daba las herramientas necesarias para seguir escribiendo…

La mina de la cual el chaval hablaba era una mina con sonrisa cautivadora, cuerpo excepcional pero sobre todo aquella maldad que la caracterizaba, aquella mina que solo la diferenciaba por aquel lunar junto a su boca, el chaval había cometido un gran error, liarse con aquella mina de las cuales solo se dedicaba a saciar sus bajos instintos para después abandonarla con falsas promesas de amor y varios rounds en la cama.

El chaval vivía vidas paralelas en una misma, así de complicado era el chaval por un lado la rectitud con la familia, por otro un gran amigo con bromas subidas de tono, y el lado más obscuro que tenia era aquella mala afición de liarse con minas con el pretexto de encontrar aquella con la cual había soñado tantas veces,  se la pasaba escuchando una y otra vez aquella canción que sonaba en sus sueños “como un ladrón de Edgar Oceransky”…


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Recopilando un poco de la locura