domingo, 29 de abril de 2012

Prométeme que no te vas a enamorar


“…El chaval se había enamorado, sabía que no estaba planeado, pero la mina logro enamorarlo, con sus risas, sus besos, sus caricias ¿Quién sabe? Quizá fue solo su manera de ser…”

El chaval llevaba poco tiempo viviendo su nueva vida, whisky, cerveza, trabajo, diversión, amistades, bares, cigarros minas, en pocas palabras excesos, su vida rodaba a paso pausado como su bici, los días laborales, trabajaba y por las noches estaba en las redes sociales, los fines de semana empezaba con ir de estadio a ver a un equipo local o andar de bar observando el soccer en televisión acompañado de cervezas y un plato de carnes frías, al otro día tomaba la bici y recorría 15 km hacia también labores domesticas y si llevaba trabajo a casa lo hacía, cayendo la noche se preparaba para salir de bar uno diferente cada fin de semana con la única intención de liarse con alguna mina hasta que salía del bar y regresaba a casa para detallar a la mina en cuestión con la única intención de divertirse más en la siguiente salida, su nueva vida se había vuelto tan rutinaria como la anterior.


Un día pensando seriamente en regresar a su antigua vida, en su trabajo se encontró a una mina diferente a las que estaba acostumbrado a tratar una mina con ideales, con sueños, una sonrisa cautivadora, un cuerpo escultural, el chaval claramente quedo impactado desde ese día que intercambio palabras con ella, fue una cuestión bastante extraña, desde ese día el chaval había cambiado bastante, rompió con su ética al darle seguimiento personal y no solo profesional a aquella mina, se sentía como un autentico chaval de secundaria.


Desde ese día la rutina del chaval cambio, se afeitaba un poco más seguido, solo iba a un solo bar a ver el soccer, rodaba diario su bici mientras en el camino pensaba en aquella mina, su música también cambio, los corridos desaparecieron y entro la trova canciones de Oceransky, Delgadillo, Lazcano Malo entre otros.
Su aspecto seguía siendo de un delincuente solo que ahora con una sonrisa, no de malicia si no una sonrisa de esas de las que te delatan que eres un ser enamorado, quedo de verse con aquella mina después de un tiempo, la mina “Quien sabe por qué” acepto esa salida (“Claro eso solo pasa en las historias que nos cuentan los demás, nunca en la vida real”) esa salida transcurrió todo normal, palabras y mas palabras, el chaval no la dejo en casa pero recuerda haberle regalado un chocolate (Aunque no precisamente el favorito de la mina, “empezamos mal”) después del seguimiento personal y unas cuantas salidas mas, la mina lo volvió a la realidad al decirle “Prométeme que no te vas a enamorar” el chaval solo asintió y lo prometió aunque por dentro el sabia que ya estaba enamorado, lejos de retirarse siguió en el mismo plano con la mina, buscaba cualquier pretexto para verle, llamarle sin ningún motivo aparente, solo quería saber de ella.


Al cerrar la jornada laboral el chaval escribía sobre cualquier cosa alguna historia ficticia pero siempre cerraba de la misma forma “…El chaval se había enamorado, sabía que no estaba planeado, pero la mina logro enamorarlo, con sus risas, sus besos, sus caricias ¿Quién sabe? Quizá fue solo su manera de ser…” el chaval le decía a la mina que solo la veía por diversión aunque por dentro el sabía que era por algo llamado Amor.

Al pasar de los días el chaval y la mina seguían frecuentándose, cada mirada, cada sonrisa, cada beso eran los culpables de que el chaval se enamorara cada día más.


Un día como cualquier otro, el chaval recibió una llamada, le dijeron que el destino ya estaba escrito y tenía que regresar a su antigua vida, el chaval no lo podía creer, pensaba que el destino había sido el culpable de tener una nueva vida, pero sabía que se había equivocado, esa nueva vida fue causa de que el destino estaba de vacaciones, como suele suceder muy a menudo, a la primera persona que le notifico esta llamada fue a la mina, la cual lo alentó, el chaval no sabía qué hacer, sabía que con el destino no se puede, pero también sabía que él había conocido a aquella mina por algo, tenía ese presentimiento y no la había conocido nadamas por que si, se resigno cuando recordó las palabras de la mina “Prométeme que no vas a enamorar”.


Cuentan las historias citadinas que después de la partida del chaval, la mina siguió con su vida normal, sobresaliente en su trabajo incluso recibió varios ascensos, el chaval ahora se le ve ruleteando en un taxi, se lamenta demasiado de no haber desafiado al destino aquella tarde de domingo, por cierto también vende los escritos que le sigue dedicando aquella mina la cual fue parte de la que el llamo “la nueva vida”.

6 comentarios:

  1. No entiendo porque tu entrada no tiene comentarios si es sencillamente genial.

    Me encantó la historia, todos hemos tenido algo parecido y bueno si hubiera tenido un final feliz no podemos nostalgiar con el recuerdo.

    La canción que acompaña tu escrito también me gustó.

    Saludos

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  2. Valla que historia tan bonita la verdad ando en una situación similar y sencillamente esta reflejada aquí, hey muy bueno tu blog

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  3. @Mare lo malo es cuando estas saliendo de esa posicion y esta bonito el tema no?

    @Miguel Molano Bienvenido.

    Como conclusion, son buenos recuerdos pero es un mal momento cuando a pesar de que te lo dijeron, lo hiciste, diste mas del 100% y al final pfff el destino se encarga de decirte "te lo dije"

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  4. No pero que me dice de esta misma situación cuando el chaval tiene novia y una amor parecido al de la historia y no saber que hacer esto si es mas fuerte

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  5. pfff eso si es complicado...aca solo el chaval tuvo un amor que desde un inicio le pidio que no se enamorara...la necedad logro que se hiciera esta historia, actualmente el chaval vive a 600 km de la mina...

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  6. Pues ojala que la historia que yo se pase eso y el chaval no cambie a un verdadero amor por un "no te puedes enamorar :D

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Recopilando un poco de la locura