viernes, 1 de junio de 2012

La huida


“…una semana basto para que pudiéramos hacer lo que mejor sabíamos hacer, que era Huir, y seguir Huyendo…”

Camino por las calles de esta gran urbe, ¿Cuánto ha cambiado esta vaina? Me pregunto sorprendido, las personas pasan, te ven y siguen su camino, solo suspenden su andar por unos segundos para encender su cigarrillo o amarrarse los cordones del calzado, me pregunto ¿Cómo es que las personas pueden enamorarse en estos sitios? Estaba por cerrar mi pregunta cuando te vi, vi esa hermosa sonrisa que se asomaba entre la tienda de “Zara” eras casi una princesa solo te faltaba la corona, no podía creer, te estaba viendo y tu también lo estabas haciendo, lo supe por que me regalaste una tímida sonrisa, de inmediato un golpe en medio de mi espalda me sacudió, trastabille un poco, sacudí mi cabeza varias veces observe hacia un costado y solo recibí un “Disculpe señor, es que, tengo prisa” hice un ademan y dije en voz baja “no hay cuidado” volví a ver hacia la tienda y no estabas, ya no te vi, no hice ningún intento por buscarte, no se quizás pensé que esa sonrisa no era para mi, seguí caminando sin rumbo fijo, veía diferentes tipos de personas y me divertía observando sus muecas y la manera en que caminaban, me detuve me senté en una banca saque un Tabaco cubano lo encendí y me dedique a regalar sonrisas, ¿Qué obtuve? Cerca de 18 sonrisas entre ellas solo 1 parecía sincera, me fui detrás de esa gran sonrisa e hice las preguntas de rutina, le conté lo mas vil y ruin de mi y aun así aquella mina seguía preguntándome, al parecer teníamos algo en común, le propuse ir de café, y ella se negó, me comento que ella solo aceptaba ir de bar, fuimos a un lugar poco concurrido, pedimos un par de cervezas y empezaste, tenias 21 años, te escuchabas de todo tipo de music con un poco mas de énfasis en la trova, te molestaban los narcocorridos y todo lo referente a problemas sociales, dijiste que no sabias por que me habías sonreído y tampoco sabias por que habías aceptado estar en ese momento conmigo, yo hice lo propio dije lo mas ruin de mi, creo que en verdad lo hice con la intención de que te fueras, pero no fue así, seguías preguntando yo solo me limitaba a contestar.


Te dije que jugaba a ser escritor y te mostré el ultimo escrito que tenia, lo leíste y me dijiste “lo sabia tenemos algo en común, a mi también me gusta huir”, respondí en voz baja ¿Te gusta Huir?, es un gran vicio, primero uno hace lo mas cobarde que es culpar al destino, después uno dice que las cosas son mejor así para la otra persona, pero te la pasas huyendo, y platícame ¿Por qué huiste, a que le tenias miedo?, trague un poco de saliva, le di una fumada al cigarro, le di un trago aquella cerveza fría, mi cabeza estaba maquinando, siempre había dicho que había sido culpa del destino, pero ya era hora salir de esa cobardía, empecé recuerdo desde el inicio, quizás para poderme excusar, di unos puntos muy exactos y concluí con el destino; recuerdo como me observabas, de tus ojos parecía brotar un poco de odio, dijiste, Así que como quien dice, Solo ibas por un café y te quedaste a la comida, pero te levantaste cuando recién te habías terminado la sopa, solo me diste un beso, en seco así sin decir nadamas, hubo un silencio de esos extraños, de esos que son hasta cierto punto incomodos, nuestras miradas estaban encontradas, una mueca de felicidad nos invadía, interrumpiste el silencio con un ¿ y si no vamos Acapulco ahora?...no respondí, solo recuerdo pague la cuenta y salimos del Bar, rumbo al estacionamiento, encendí el auto y tomamos rumbo a la salida a Cuernavaca, una semana basto para que pudiéramos hacer lo que mejor sabíamos hacer, que era Huir, y seguir Huyendo…


Pffff un suspiro largo sale de mi, con este  té de menta y esta galleta de avena me dispongo a terminar de escribir, es complicado, en verdad es complicado escribir sin nombrar a la mina y al chaval, pero bueno empezamos con esta nueva etapa…


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