lunes, 13 de agosto de 2012

Es una LOCURA dejar de ser yo y no poder serlo


Llegue de trabajar temprano después de varios meses de no haberlo hecho, ese día era gris y lluvioso. En mi casa no había nadie que me esperaba, solo un libro de novela en mi estudio justo debajo de la lámpara que me hacía luz cada noche en los últimos meses antes de ir a la cama.

Ese día parecía que todo estaba planeado, no llevaba carro y ni siquiera un portafolio, llevaba un pantalón de casimir entubado y una camisa sin corbata. Al llegar todos estaban sorprendidos, el vigilante por poco no me reconoce. Había llegado caminando, estaba harto hasta ese día de saber del caos vial que consumía horas de mi vida antes de poder descansar para empezar una nueva jornada de trabajo.

Traía unos lentes oscuros como si me preparara de la resaca que sufriría esa noche. Toda apuntaba para terminar con mi moral y mis recuerdos aquel viernes que poca relevancia tenía el día que era.

Tome un taxi y llegue al bar justo un poco antes de que marcara la medianoche. Me acerque a la barra y ordene una cerveza de bote, nada especial solo esperaba que eso me ayudara a dejar de pensar. Saque de mi bolsa el celular que tenía, uno tan ostentoso que el solo pensar cuanto lo uso durante el día me producía fuertes dolores de cabeza.

Lo tome con la palma de mi mano y observe que la pantalla estaba un poco sucia y con los dedos índice y pulgar me puse a limpiarlo como si eso fuera a ayudar. Justo en ese momento una chica se acerco a un lado de mí y ordeno una cerveza.

De su pantalón justo saco un celular con una funda peculiar, el color rojo y azul que protegía el mismo modelo de celular que el mío, pero lo más curioso era el color que tenía. Justo ese rojo y azul me dejo anonadado como hipnotizado y sin poder moverme tan pronto empezó aquella mujer a cuestionarme.

-Tal vez sería mejor si me preguntaras mi número y así podría dejar de mirar mi celular- Lo decía en tono burlón, mientras observaba si es que mis ojos dejaban el celular para observar su escote que era observado por la mitad del bar.

-Todo lo que pudieras pensar en este momento de tu celular, no se acercaría ni un poco a lo que mi mente retorcida ha estructurado mientras tu escribías en ese celular – En tono aún más burlón mi respuesta no tenía nada de sentido y los colores de su funda de celular aún rondaba por mi cabeza.

En ese momento rió y con una mirada coqueta se acerco un poco más para empezar a hablarme al oído.

-Parece que tus respuestas, no son nada originales y por demás estúpidas, espero tu gusto por beber no sea igual, ¿Que tomaremos esta noche?- Lo decía entre dientes mientras con una exhalación sellaba su oración cerca de mi tímpano para provocar erizar cada centímetro de mi piel.

-Me supongo que si te ofrezco un tequila darás la media vuelta, pero si te ofrezco un whisky voltearas y aunque nunca lo hayas probado en tu vida pensarás que es una bebida magnifica, aunque su sabor fuerte a poco nos puede agradar.- Lo decía como burlándome de su edad tal vez igual que la mía, donde la embriaguez determina que tomamos.

Me tomo de la mano y con la cerveza en su mano empezó a bailar conmigo una canción conmigo tan pegados que entre la poca luz que había en el bar tan solo podía degustar sin ver los labios que rápidamente me besaban sin parar.

Salimos del lugar y abordamos su automóvil, justo el que no me gustaba pero ni siquiera en pintura. Salió del bar rechinando las llantas de su VW Bettle como nunca había observado en una mujer. Nos detuvimos en una tienda y las bolsas llenas de alcohol y cigarros marcaban la hora que esto empezaría y no terminaría tan rápido.

Llegamos a mi apartamento y como locos nos desvestimos tan rápido para terminar en mi dormitorio y tomar todo lo que habíamos comprado antes de llegar. El tiempo paso fugaz y la luz del baño me despertó. 

El ruido era notorio y aquella mujer estaba sentada frente del lavabo, tan solo admirando dos pequeñas pastillas.

-Justo era lo que yo decía el color azul y rojo de esas pastillas en el color de la funda de tu celular me llamaba ayer en el bar- Mi voz era tenue y como hipnotizado el recordar la última vez que había consumido una tacha de ese color hace ya unos años despertaron una sensación de ansiedad que me asfixiaba poco a poco.

Lo que paso durante y después de tomar una tacha de esas es describir algo que ahora no puedo, porque él solo pensar que había dejado de ser yo después de su efecto era lo que más angustiaba hasta ahora, la agonía de ser yo sin poder ser lo que era me aterra cada vez que miro el reloj y veo solo un bonito mido, justo a la misma hora. Las tres de la tarde hora de comer, pero mejor decido permanecer detrás de mi escritorio, acompañado de una taza de café.

Abrí el periódico aquel lunes y me puse a resolver el crucigrama en la hora de la comida.

HORIZONTAL
1.- privación del juicio o del uso de la razón

---L O C U R A---

1 comentario:

  1. Antes de que empiece a decir mis barbaridades permitame felicitarlo por la manera de escribir y por dejarnos ver plasmadas las letras en este blog...

    (ahora si mis pendejadas) la rutina pfff que complicado se escribe, es bueno no volver a caer en ella, no me gustan las definiciones de diccionario son muy amm genericas... concuerdo con usted con los gustos del auto y del reloj... esa mina son de aquellas las cuales no se deben de dejar ir, ya que muchas veces se van con nuestros riñones u algun organo vital... la locura es un modo de vida en el cual se disfruta la vida en cada movimiento... "la locura, lo-cura todo" un abrazo y por favor, no deje de tomar cafe...

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Recopilando un poco de la locura