domingo, 4 de noviembre de 2012

Memorias Jalisquillas Parte I


Levantando mis pasos me doy cuenta de que fue la mejor decisión el haberme ido de acá, todos han crecido, las cosas van mejor que cuando yo estaba o las hacia, lo mejor de todo de verlos es que sonríen, que se burlan de la vida, que ríen, que aun siguen dando pasos adelante, que poco a poco van cumpliendo sus metas, escuchar sus alegrías, sus temores, sus decepciones; también es muy bueno sentir esos cálidos abrazos con aroma de “que bueno que volviste”, tener esas conversaciones con sabor a “vuelve pronto”, aprovechar ese tiempo y decir salud, les agradezco  que me sigan dando la oportunidad de seguir a su lado, de seguirlos conociendo así como lo hago de estas tierras, también sé que por muchos no soy muy bien recibido y creo que eso es muy bueno, ¿Por qué? Quizás sea parte del equilibrio, parte de su esencia la llevo en mis bolsillos, así como también me llevo algunas míticas expresiones “saaaabe”, “Dogos”, “Bien Mucho” “el verbo ocupar en todas sus expresiones” y un sinfín mas,  es bueno saber que muy a pesar de lo que fui, de lo que soy y seré siguen estando y contando conmigo…
Centro de Zapopan, Jalisco



Viendo el horizonte como algún pirata en altamar, vuelvo a la realidad, fue como un viaje astral sabia que no lo era por que sentí la humedad en mis pies que pisaban aquella arena, echo un vistazo y veo de todo, desde los niños jugando dentro del agua, los turistas paseando con su tejuino y nieve de limón, los novios dándose unos picos, los buchones que ya traen la banda, solo prefiero observar, a pesar de que vine muy pocas veces acá, deje parte de mi ser, deje muchos recuerdos, la primera vez que anduve acá vine con una gran amiga, platicamos sobre el pasado, lo que vivíamos y lo que venia, acompañados de unos mojitos, nos toco el síndrome del Japonés (así ya saben tomando bien muchas fotos) pasando un Sábado súper agusto, en una segunda ocasión vine con mi prima y compañeros de la oficina, sin planearlo, solo fluyo, unas cervezas y destilamos la hueva total, en una tercera ocasión fue entre semana, sin planearlo, por la tarde, con una gran mina, una mina que me traía (muy pendejo) bastante enamorado, recuerdo esa fue la primera ocasión que hui, una multa toco, pero no importo quería estar con ella en este gran lugar mítico, esa vez me enseño a conocerme, me enseño a confiar en ella, igual platicando en este lugar desnudándonos el alma, unas cervezas también fueron testigos así como aquel gran atardecer, la otra ocasión que vine fue con mi familia, presumí estas tierras a mi gente que vino a visitarme, comimos en un restaurante de ahí, y bueno nos toco muchísima gente, recuerdo que nos la pasamos muy bien, y sobre todo les gusto el lugar, la ultima vez que vine acompañado fue con mi prima y una amiga, destilamos la cruda y un poco de hueva y unas cervezas nos hicieron compañía en aquella tarde calurosa, en fin en este malecón le tengo un gran cariño y respeto, acá en Chapala me enseño muchas cosas por ejemplo ver detrás de ese gran horizonte pero sobre todo me enseño a conocerme un poco mas…
Malecón de Chapala, Jalisco

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Recopilando un poco de la locura