miércoles, 27 de febrero de 2013

Ojo por ojo


“…Voy corriendo, mi corazón late muy rápido, mi rostro está brotando sudor frio, mis brazos van al compás de mis piernas, mi cabeza gira de vez en cuando, mis pensamientos solo están mis familiares y encontrar una salida, mientras me preguntaba ¿Qué hice? Sentí un golpe de mi lado derecho que me mando al suelo, intente forcejear pero fue inútil, solo sentí un golpe en mi cabeza…”


Era verano lo recuerdo perfectamente hacía un calor que se pensaba que estábamos en la sala de espera del infierno, lo único bueno de tomar una cerveza era sentir el frio de la heladera, la gente parecía feliz en la calle, trajes de baño, muecas de felicidad, gente embriagándose, parecía una película Gringa, de un momento a otro sonó mi celular, era una mina que había conocido hace un tiempo cuando llegue a este lugar, me extendía una invitación para pasarla “de puta madre”, era imposible decirle que no, era una mina 1.60 mts aprox, peso muy bien distribuido, carita de porcelana, vaya como si la hubiesen hecho a mano, para que se den una idea, tenía la delantera de Brasil 94’ y la defensa de España 2010, y un medio campo como cuando se jugaba al 4-2-4, vaya ni siquiera jugando se le podría decir que no, colgué de inmediato, tome una cajetilla de cigarros, mi cartera solo con dinero ninguna identificación, un cambio de ropa y mi inseparable Zippo, aborde un taxi y en 20 minutos ya estaba en el minisúper, solo veía a la mina esperándome con puchero, tenía ya en la canasta un vodka con jugo de arándano, nos dimos un cálido beso y un abrazo con olor a “te extrañe tanto” de su boca salió un no sé si te gusta el escoces o el americano, así que tu decide el whisky, sonreí y corrí por el escoces y una bolsa de hielos, pague la cuenta y abordamos el auto de ella, en el camino manos traviesas, besos calentadores y miradas de deseo, por fin llegamos a donde vivía o eso pensé, una casa bastante mona, alrededor solo se veía una fila interminable de Árboles y un pequeño camino que corría de Norte a Sur bastante estrecho, baje las cosas del auto, la mina me tenía totalmente a su merced, la casa parecía ser una casa de campo, con alberca y muchísimo pasto, la mina me sonreía y me coqueteaba demasiado, los dos sabíamos a lo que íbamos, no buscábamos el amor, buscábamos solo saciar los instintos.


Después de varios tragos, estábamos morreándonos en la alberca, el mundo solo se resumía a ella y a mí, no habían preguntas y mucho menos respuestas, no había marcha atrás a ella le gustaba la adrenalina, a mí solo me gustaban sus besos, después de un largo tiempo, nos encontrábamos en la sala de la casa, semidesnudos ella tirada a un costado de mí, con una gran sonrisa yo igual sonreía saque un cigarro en señal de triunfo, lo encendí y empezamos hablar por primera vez, estábamos rompiendo la regla de cuando nos encontramos la primera vez, la regla era no conocernos, empezamos con preguntas básicas, y empezaron a subir de interés hasta que llegamos a ¿Qué hacemos acá?, no hubo respuesta verbal solo un round más.


Fundidos entre las pocas ropas que nos quedaban escuchamos el ruido de un motor, a lo lejos, la mina extasiada me dijo, ¿te gusta correr? A lo que respondí negativamente, cálzate los zapatos chaval por que hoy vas a correr por algo muy importante, en tono de broma le dije que teníamos cigarrillos y alcohol para un buen rato no había razón para correr, mientras decía se escuchaba el motor aún más cerca, la mina respondió hasta en los peores momentos tienes un gran sentido del humor, ojala puedas correr rápido, me aventó mi bóxer y mis tenis, cuando termine de calzarme la poca ropa me dio mi cel. y me dijo márcame si llegas a estar bien, si no, pues me la pase muy bien contigo, sonó cuando parquearon el auto y abrían la puerta del mismo, le di un último beso y Salí corriendo, del auto bajo un tipo ya grande quizás unos 48 años, gritando que me detuviera, al ver mi negativa volvió arrancar el auto y se dispuso a seguirme, por fortuna me interne en los  árboles, no sabía hacia donde corría, solo escuchaba groserías a lo lejos y el mensaje claro de “vas a morir grandísimo hijo de puta” ahora entendía todo,  Voy corriendo, mi corazón late muy rápido, mi rostro está brotando sudor frio, mis brazos van al compás de mis piernas, mi cabeza gira de vez en cuando, mis pensamientos solo están mis familiares y encontrar una salida, mientras me preguntaba ¿Qué hice? Sentí un golpe de mi lado derecho que me mando al suelo, intente forcejear pero fue inútil, solo sentí un golpe en mi cabeza, y me decía que no gritara, solo observe a esta persona sentí un gran alivio al ver que no era el señor que me venía siguiendo, me dijo “no te muevas, no grites, no hables, aquí espérame” no sabía que hacer lo único que hice fue hacer caso a sus instrucciones, calme mi respiración casi de inmediato, escuchaba voces a lo lejos, pensaba lo peor, quería salir y correr pero no sabía ni donde estaba, escuche pasos acercándose, solo cerré mis ojos lo más fuerte y apretaba los dientes, esperando un impacto, solo escuche un levántate y no hagas preguntas sígueme, hice lo que me pidió, me llamaba con otro nombre, caminamos por 10 minutos yo solo respondía lo que me preguntaba y me decía “estas en un pedote cabron, ojala puedas salir de esta”, llegamos a una cabaña aun en medio del bosque, me presto un pantalón unos huaraches y una playera, me ofreció café y tabacos, me dijo que le contara la historia, quizás él me podría ayudar, le conté todo de cuando la conocí y de cómo me encontró, “eres un cabron con mucha suerte” saco un celular y hablo con una persona, me dijo que no me preocupara en cuestión de minutos tocaron a la puerta, era la mina, me sonrió y me abrazo sentí algo muy extraño como una patada en los huevos y un abrazo de esos que te hacen extrañar,  bebimos un rato, y platicamos hasta que el cansancio nos venció.


Desperté aun lado de la mina, me regalo un beso de buenos días, y me comento, te gustaría volver a correr, me enfade demasiado y le dije no jodas, ella solo reía, me explico un poco porque lo hizo, y me propuso salir de ahí, buscar un lugar nuevo, me vio a los ojos y me dijo huyamos quiero vivir contigo, no sé por qué la tome de la mano y emprendimos camino hacia donde rentaba en el pueblo, pasamos por mis cosas y mi auto y salimos esa tarde dirección al Occidente del país, el camino estuvo lleno de caricias y besos, miradas tiernas y un neumático reventado, llegamos a una ciudad grande, quería ella vivir ahí, buscamos donde rentar y trabajo, duramos 3 años y después la vi por última vez, ella salía corriendo de la mano de un chaval de la calle de donde vivíamos, me baje del auto grite algunas malas palabras y después volví arrancar el auto, en dirección a donde corrían, cuando los tuve enfrente frene, puse el auto en neutral y acelere el auto, los dos al escuchar el ruido solo se agacharon sin soltarse, puse reversa y regrese a donde vivía… así fue como paso todo cantinero, ahora entiende por qué repito esta canción y esta historia noche tras noche…


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