domingo, 31 de marzo de 2013

Hasta AL MAS LOCO Se le respeta




Llegaba cerca de las diez de la noche a mi casa, justo para ver la puerta antes de entrar. Mientras que con curiosidad miraba fijamente la llave y su forma tan peculiar. Decidí entrar y dejar todos mis problemas atrás.

Estábamos justo ahí en la sala, esperando comer tranquilamente, pero como siempre nuestros instintos mas usuales ya nos habían llevado a la alcohoba. Tan rápido y tan usual que no recordaba que íbamos a hacer.

No es importante decía muy dentro de mí.

Pero justo en ese momento mi mente decía aquí estamos justo en el mismo lugar. Mientras en ese momento yo tan solo veía en el espejo la espalda desnuda de esa mujer que lentamente me besaba y se movía en mis piernas, amándome como si realmente fuera ese hombre que yo había creído estaba en esa habitación.

Me levante y empujándola de mis piernas me dirigí al perchero del cuarto, para que de mi saco pudiera sacar la pistola y apuntar hacia el espejo que solo reflejaba una silueta.

Esa era mi silueta, una silueta de un hombre que no conocía, un hombre que le hacía el amor a una persona que no recordaba y que a veces ni siquiera aceptaba su existencia.

Esta pesadilla no sabía de que mundo paralelo provenía y mientras la mujer con lagrimas me gritaba para reaccionar, yo tenía ahora un objetivo muy claro, el de disparar a esa persona que estaba en el espejo.

Se oyó un estruendo de la pistola y con miedo me dirigí a vestirme y salir corriendo de mi casa, o de la casa de quien fuera, pues ahora no sabía que realidad o ficción me gustaría estar o realmente me encontraba viviendo.

Llegue al bar de un amigo de hace tiempo, al que pocas veces solía visitar por el temor que sentíamos cada vez que nos veíamos, ya que su mente y la mía juntas colaboraban muy en la ruptura de paradigmas sociales como diversión.

Le pedí un trago y mientras lo veía con mirada fija, su mente llamaba a la mía, para descubrir que me había pasado.

-Reconozco esa cara hermano lobo- me decía con intriga y curiosidad, mientras sacaba esos cigarros Cubanos que tanto le gustaban de su bolsillo.

Tome de la misma cajetilla un cigarro y mientras fumaba me quede cerca de él para tan solo preguntarle.

-¿Cómo saber si estoy loco hermano?- Lo preguntaba mientras con mis ojos retaba su filosofía que del loco él se consideraba como un experto.

-Si tú crees que estás loco, es más que suficiente hermano para la locura - mientras de un gran bocado el cigarrillo que fumábamos tan denso podía consumirlo casi hasta el final.

Terminamos el cigarrillo para tomar su chaqueta y acompañarme a la estación de autobús que se encontraba cercana a su negocio. Tomamos así un camino por donde el tránsito de gente era bastante y mientras con el golpe de nuestros hombros con las demás personas retábamos a nuestro loco interno, el saber que nos veíamos diferentes despertaba en nosotros el poder que rodea al loco.

Pues hasta el más loco en una sociedad es respetado por la gente que lo rodea.

Llegamos a la central de autobuses y con un abrazo me despedí de mi amigo, mientras el anuncio de la mujer anunciaba la salida al estado de Puebla.

-¿A dónde se dirige?- me preguntaban en la entrada de los andenes para partir.

-Esa si es una buena pregunta que ni siquiera mi locura se atreve a contestar- me quede pensando y con voz baja me daba ánimos para seguir adelante, mientras con un silencio exterior tan solo entregaba el boleto al checador de las rutas de autobuses.

Ya dentro del autobús y con la mirada hacia la sala de espera extendí la palma de mi mano para despedirme de mi a migo que con una mirada de respeto me recordaba que este tipo de locura existía, que este tipo de locura se compartía y que este tipo de locura también era respetada por la sala que de reojo tratada de ser observada por aquellas almas prisioneras de una razón de la cual yo dudo realmente de su existencia.

sábado, 30 de marzo de 2013

Un viaje en el pasado en el Metro


"...pero en serio ese día debía de tener un encuentro con mi destino quizás por eso viaje en transporte público..."

Era una típica tarde calurosa de los últimos días de invierno me dirigía a una entrevista de trabajo muy lejos de casa pero con un rumbo ya muy bien conocido, mi padre insistía que me llevara el auto, yo solo decía que no, le pedí que me llevara al metro y así lo hizo, aborde ese mounstro del transporte público iba al otro lado de la ciudad y en esta ocasión volvía a llevar “El día que me quieras” para terminar de leerlo por cuarta ocasión, en el metro todo transcurrió con normalidad, el aire no funcionaba, la gente parecía estar de malas, se subió el chico que se acuesta en los cristales a cambio de unas cuantas monedas, los vendedores te ofrecían los productos tal cual como si fuese un tianguis, tenía que hace un par de transbordes, cuando hice el primer transborde sentía como si me estuvieras siguiendo, sentía una mirada penetrante, disimuladamente volteaba a los costados, me recargaba para tener una mejor visión, intente ajustarme los cordones de los zapatos para poder despistar, pero ahí seguía aquella sensación, después en mi pensé quizás sea por mi forma de vestir y el claxon de la llegada del Metro me hizo olvidarme un poco, aborde el vagón como dice en la puerta de los mismos “permita salir antes de entrar”, volví abrir el libro para seguir con mi lectura pausada, después entre el tumulto de gente, me pareció ver una cara conocida, deje un poco de leer para intentar descifrar quien era, pero no lograba encontrar en que parte de mi vida ella había estado, al darse cuenta solo me observo firmemente y me regalo una sonrisa, yo sin dejar de observarla le regale una sonrisa pequeña pero un tanto efusiva mostré parte de mis brackets, pero inmediatamente el chico que iba a su lado sentado le propino un gran beso, yo desilusionado regrese a mi lectura y seguí con el capítulo 22.


Después de terminar ese gran capítulo 22 donde el protagonista hace su odisea en compañía de sus cómplices y todo termina en un aparente final feliz, apareció la vigilante que me ahuyento del vagón ya que tenía que hace mi siguiente transborde, al caminar por ese largo pasillo de la línea A recordé aquella mina, era la misma que años atrás estaba conmigo cantando en el metro, fumando en el centro de la ciudad, aquella mina que veía más seguido que mi novia en cuestión pero que jamás supimos nuestros nombres, aquella mina que después de varios años la encontré en una librería ella revisando unos libros de psicología igual que yo y solo se limitó a sonreír, era la misma mina que ahora me había encontrado, me distraje un poco al ver la fila gigantesca para comprar el boleto del otro Metro yo grandioso saque mi tarjeta del transporte público, pero me distrajo al no pasar mi tarjeta por el torniquete amenazando que no tenía saldo suficiente, supuse que hice mi mueca de angustia por lo que aquella mina me dio el pase con su tarjeta, yo le dije “gracias, te pago el boleto ya que voy a una entrevista de trabajo y siento que voy un poco retrasado” la mina aleteo y dijo “wey no te preocupes, te presento a mi novio” yo solo atine a dar la mano e intentar no escuchar, después regrese a la plática, “mira él es un amigo de la prepa, viajábamos diario en el metro y apenas lo volví a encontrar” termino diciendo la mina, yo regrese a la conversación con una sonrisa como si entendiera todo lo que había dicho, pero la realidad era diferente, la mina empezó a decir que iba a unas estaciones delante de donde nos encontrábamos y de inmediato salto aquella pregunta con el corazón que incluso hizo cambiar su mueca de felicidad por una de enfado, “y tu ¿Vas a ver a tu novia, aquella que vive cerca de la última estación?” solo dije respondí, no esta vez voy a una entrevista de trabajo, aquella mina tiene tiempo que no la veo y ya no quedamos en nada, y de inmediato siguió la conversación “bueno pues ya tiene tiempo que no tenía noticias de ti, en el blog donde escribías ya no lo haces” respondí no ya tengo un blog personal hace unos años con un amigo se llama Escritos de la locura está en la misma plataforma, y al terminar ella se despidió de un beso en la mejilla, su novio lo hizo con la mano seguido de un mucho gusto, yo solo asentí y les desee un poco de éxito, después de que bajaron del vagón, seguí con mi lectura pero sus recuerdos no dejaron hacerlo, recordé aquellos grandiosos días donde siendo unos prefectos desconocidos nuestros pasos iban llevando el compás del atar del mundo, donde nuestros besos quizás quitaban las cadenas de un pueblo oprimido, donde la vida se resumía en un mundo paralelo llamado muerte.


Debo de aceptar cuando llegue a la entrevista no me fue del todo bien, pero yo seguía pensando en ella aquella mina de piel morena con cabello rizado que tenía aires de socialista, al igual que yo en ese tiempo, aquella mina con sueños de libertad y besos de caramelo, aquella mina de la cual no fui nada más que solo un compañero de vagón pero ella formo parte de mí, de mi pasado y  hasta ahora mi presente, ese día no obtuve el  empleo, pero volví a verla y lo mejor de todo obtuve un gran pasado que nunca había tenido, por eso quiero hacerles hincapié y si ya sé que piensan todos, pero en serio ese día debía de tener un encuentro con mi destino quizás por eso viaje en transporte público…

sábado, 16 de marzo de 2013

Nada sucede como se espera


Recuerdo todo empezó en una fría primavera, ya se quizás era el momento perfecto para poder escribir una historia pero como siempre, nade sucede como se esperaba.

Así fue como empezaba mi historia, yo era un chaval en los venti y tantos, buen tipo con valores, una gran formación católica, una maestría, tenía un auto dos años atrás al actual, un departamento en una zona bastante confortante de la gran ciudad de México, salía de la ciudad 4 veces al año, tenía un trabajo estable como subdirector general de una empresa mediana que me ayudaba a vivir de excelente manera, estaba comprometido con una gran mina 8 años de noviazgo lo decían todo, a mis amigos los contaba con una mano pero siempre estaban conmigo, conocidos tenía un poco más pero aun así no eran demasiados, jugaba al fútbol dos veces por semana, era fumador y tomador ocasional, me gusta la trova y la música regional.

Un día como cualquiera los buenos resultados de la empresa nos hizo expandirnos a 2 mercados diferentes Estados Unidos de América del Norte y la República de Costa Rica, por motivos obvios al gerente le toco ir a EUA y a mí a Costa Rica, era un gran país, muy pequeño quizás pero la gente era muy amable y tenían cierta calidez, estuve alojado en una casa que era de unos socios Ticos, me daban de comer, tenía todos los servicios y por si fuera poco, me prestaban un auto para poderme transportar con mayor confort, ellos me ayudaban demasiado sobre todo en los trámites para aperturar las nueva oficinas, aun así yo era un mal agradecido, no me sentí a gusto, quizás era porque estaba planeando con mi novia la boda que sería el año siguiente.

Con el pasar de los días me gustaba más esa gran vida, con mi gente platicaba por Skype o por el Radio en algún momento libre durante el día, los ticos eran aún más cálidos incluso el primer fin de semana me llevaron a Bucear y a visitar un parque nacional donde se encuentra el volcán Poás, visitar la laguna Botos ahí en el cráter, también me llevaron a una zona de comidas típicas, probé pocos ese día, el Arrache, vigoron, gallo pinto, ceviche de corvina, postres también como la cajeta, cocadas tártaras, tres leches, y el refresco de Cas, el agua dulce y por su puesto el Guaro la bebida típica Tica para desinhibirnos un poco, sabía que me la estaba pasando de puta madre con esta pequeña gira, las minas eran serviciales, la siguiente semana laboralmente estuvo bastante pesado, incluso no terminamos para echar andar las nuevas oficinas y tenía que quedarme unos días más, el fin de semana parecía que se iba acabar el mundo, mi novia estaba bastante molesta pero yo estaba muy feliz para pensar en ella, una de las minas que me habían presentado me había enganchado, pensaba en mis adentros que ella era como mi despedida de soltero, pero con el pasar de los días paso lo inevitable, yo me iba enamorando y ella creo también, le hable de mi familia, de mis amigos, de la vida en México, incluso de mi novia, ella un poco desanimada decía que no me fuera a enamorar porque yo tendría que regresar a México y ella a su realidad, procuraba yo no prometer nada y menos amor eterno, pero le decía que no perdiera la esperanza quizás algún día podríamos quedar vivir como en estos tiempos, desgraciadamente la empresa me regreso a mi país de origen, solo me quede con el móvil de la mina, unas instantáneas y lo mejor de todo un gran recuerdo de sus besos sinceros y caricias tímidas.

Por fortuna no dejaba de alardear lo grande que era Costa Rica, quizás intentando convencer a mi gente que fuera a visitarlo y disfrutar, también pase pocos días, quizás semana y media de nuevo, en una mañana de Sábado estaba en el aeropuerto, con una maleta, sin planes, sin nada más que mis identificaciones, mis tarjetas y mi pasaporte, hable con mi novia comentándole que tenía que ir de urgencia a Costa Rica, en el trabajo busque la manera de que me cubrieran con unos días, y abogando por mí, por fortuna las cosas iban bomba en el laburo así que solo tenían que mentir un poco si preguntaban por mí, tome el primer vuelo y llegue con los socios, comentándoles que venía solo por unos días, me dieron las facilidades antes acordadas y Salí a buscar aquella mina, por fortuna la encontré en el consultorio donde ella daba sus prácticas de Psicología clínica, le dio bastante gusto al verme, no pregunto nada respecto al viaje, solo me acepto una salida esa misma noche a un pequeño bar local donde ella me enseñaría a bailar un poco de ritmos tropicales, era un lugar de no muy buena monta, pero el ambiente era indescriptible todo mundo era feliz dentro de ese local, pero nadie era más feliz que yo por supuesto, nos la pasamos bastante bien y termine llevándola a casa, con la promesa de pasar en unas horas por ella para enseñarle como montar una bicicleta, fuimos a un pequeño deportivo y empezamos con aprender a como caer, después agarro un poco de confianza y salimos de ahí con sonrisas y un poco de tierra en nuestros cuerpos, fuimos a comer con su familia, yo solo pensaba en ella, sabía que no era bueno lo que hacía pero a quien le importaba, nadie me conocía.

Pase muy buenos días, alcance a revisar unos pendientes laborales mientras ella iba de clases aun a la universidad, me deleitaba el verla de lejos, el ver aquella gran sonrisa, quizás no era la mina más linda ni de mejor cuerpo de Costa Rica, es más ni de su facultad, pero era la que me había enamorado, estaba echando 8 años a la basura con mi novia por un romance fugaz con una mina que tenía pocos días de haberla conocido, la manera de hablar, de expresarse, de cocinar  eso me encantaba, el contoneo de sus caderas al bailar me enamoraba pero sobre todo lo que más me gustaba era la forma en la que ella me enamoraba, paso que tenía que regresar a seguir con mi vida, me dejo en el aeropuerto mientras yo le agradecía millones, y le dejaba en claro la esperanza de volver, incluso bromeaba que regresaría para robármela, nos dimos un largo beso, que más que intercambio de saliva era un intercambio de sueños y deseos.

Cuando Regrese sabía que ya no era el mismo nuevamente, mis tiempos libres en el trabajo ya no se enfocaban en mi prometida, si no en vivir mi romance en Costa Rica, un día como cualquiera, puse en venta mi departamento y fui a casa de mis padres a vivir, lo mostré unas cuantas veces y lo vendí a unos conocidos de la familia, mis padres me notaban raro, sobre todo cuando también vendí mi auto, les comente que yo quería vivir en Costa Rica, me dijeron que me dejara de idioteces que mi vida en México era mucho mejor que el promedio, no dejara lo que llevaba construyendo por un sueño, hable en la empresa con el deseo en los bolsillos de irme a Radicar y estar al pendiente de las nuevas oficinas, y tratamos el asunto, con un nuevo contrato, un aumento económico no muy significativo y el permiso para laborar sin problemas en aquel gran país, me querían convencer que en 1 mes estaría ya trabajando allá, a lo que me negué diciendo que me dieran 1 semana de vacaciones para poder buscar un hogar donde radicar, mi idea tan precipitada hizo que mi novia me mandara al carajo, mis amigos me decían que esa no era la opción pero aun así me tendían la mano y esperaban pronto visitarme, los conocidos me tenían como el peor Mexicano del mundo, mi familia estaba un poco molesta por la decisión de no casarme con aquella mina, pero eso a mí no me importaba, y encontré un pequeño departamento, un auto pequeño y un par de bicicletas, en pocos días ya tenía mi departamento un poco amueblado, le comente a la mina, que le parecía, me dijo que estaba loco, ¿Por qué había dejado a mi novia, familia, amigos y a mi país? Solo le conteste con la verdad, por ella, nos fundimos en un cálido beso, nos convertimos en una sola alma, ella había logrado enamorarme.

Ahora a mis Treinta y tantos, sigo con mi master, mi empleo es en la misma empresa solo que ahora soy Gerente de Centro América, hemos crecido a pasos agigantados en la empresa, ya estamos en toda América con planes a entrar al mercado europeo, estoy casado con la mina que me enamoro por última vez aquella gran psicóloga, tengo dos grandes hijos, un chaval de 6 años seguidor del Alajuelense, una mina hermosa de 4 años que afortunadamente se parece a su madre, mis tres mejores amigos vienen seguido a visitarnos, mis padres tienen una casa de campo acá, solo me resta decirles, no se pierdan en querer escribir su futuro, por más que ustedes regalen tiempo y esfuerzo, el destino les tiene planteadas grandes sorpresas sobre todo en tardes frías de primavera. 


Bueno mis queridos seguidores de la locura, los dejo con este escrito que hice gracias a la medicacion que tengo por unos dias, Ojala lo hayan disfrutado tanto como yo disfruto el escribirlo en tinta y papel.