sábado, 30 de marzo de 2013

Un viaje en el pasado en el Metro


"...pero en serio ese día debía de tener un encuentro con mi destino quizás por eso viaje en transporte público..."

Era una típica tarde calurosa de los últimos días de invierno me dirigía a una entrevista de trabajo muy lejos de casa pero con un rumbo ya muy bien conocido, mi padre insistía que me llevara el auto, yo solo decía que no, le pedí que me llevara al metro y así lo hizo, aborde ese mounstro del transporte público iba al otro lado de la ciudad y en esta ocasión volvía a llevar “El día que me quieras” para terminar de leerlo por cuarta ocasión, en el metro todo transcurrió con normalidad, el aire no funcionaba, la gente parecía estar de malas, se subió el chico que se acuesta en los cristales a cambio de unas cuantas monedas, los vendedores te ofrecían los productos tal cual como si fuese un tianguis, tenía que hace un par de transbordes, cuando hice el primer transborde sentía como si me estuvieras siguiendo, sentía una mirada penetrante, disimuladamente volteaba a los costados, me recargaba para tener una mejor visión, intente ajustarme los cordones de los zapatos para poder despistar, pero ahí seguía aquella sensación, después en mi pensé quizás sea por mi forma de vestir y el claxon de la llegada del Metro me hizo olvidarme un poco, aborde el vagón como dice en la puerta de los mismos “permita salir antes de entrar”, volví abrir el libro para seguir con mi lectura pausada, después entre el tumulto de gente, me pareció ver una cara conocida, deje un poco de leer para intentar descifrar quien era, pero no lograba encontrar en que parte de mi vida ella había estado, al darse cuenta solo me observo firmemente y me regalo una sonrisa, yo sin dejar de observarla le regale una sonrisa pequeña pero un tanto efusiva mostré parte de mis brackets, pero inmediatamente el chico que iba a su lado sentado le propino un gran beso, yo desilusionado regrese a mi lectura y seguí con el capítulo 22.


Después de terminar ese gran capítulo 22 donde el protagonista hace su odisea en compañía de sus cómplices y todo termina en un aparente final feliz, apareció la vigilante que me ahuyento del vagón ya que tenía que hace mi siguiente transborde, al caminar por ese largo pasillo de la línea A recordé aquella mina, era la misma que años atrás estaba conmigo cantando en el metro, fumando en el centro de la ciudad, aquella mina que veía más seguido que mi novia en cuestión pero que jamás supimos nuestros nombres, aquella mina que después de varios años la encontré en una librería ella revisando unos libros de psicología igual que yo y solo se limitó a sonreír, era la misma mina que ahora me había encontrado, me distraje un poco al ver la fila gigantesca para comprar el boleto del otro Metro yo grandioso saque mi tarjeta del transporte público, pero me distrajo al no pasar mi tarjeta por el torniquete amenazando que no tenía saldo suficiente, supuse que hice mi mueca de angustia por lo que aquella mina me dio el pase con su tarjeta, yo le dije “gracias, te pago el boleto ya que voy a una entrevista de trabajo y siento que voy un poco retrasado” la mina aleteo y dijo “wey no te preocupes, te presento a mi novio” yo solo atine a dar la mano e intentar no escuchar, después regrese a la plática, “mira él es un amigo de la prepa, viajábamos diario en el metro y apenas lo volví a encontrar” termino diciendo la mina, yo regrese a la conversación con una sonrisa como si entendiera todo lo que había dicho, pero la realidad era diferente, la mina empezó a decir que iba a unas estaciones delante de donde nos encontrábamos y de inmediato salto aquella pregunta con el corazón que incluso hizo cambiar su mueca de felicidad por una de enfado, “y tu ¿Vas a ver a tu novia, aquella que vive cerca de la última estación?” solo dije respondí, no esta vez voy a una entrevista de trabajo, aquella mina tiene tiempo que no la veo y ya no quedamos en nada, y de inmediato siguió la conversación “bueno pues ya tiene tiempo que no tenía noticias de ti, en el blog donde escribías ya no lo haces” respondí no ya tengo un blog personal hace unos años con un amigo se llama Escritos de la locura está en la misma plataforma, y al terminar ella se despidió de un beso en la mejilla, su novio lo hizo con la mano seguido de un mucho gusto, yo solo asentí y les desee un poco de éxito, después de que bajaron del vagón, seguí con mi lectura pero sus recuerdos no dejaron hacerlo, recordé aquellos grandiosos días donde siendo unos prefectos desconocidos nuestros pasos iban llevando el compás del atar del mundo, donde nuestros besos quizás quitaban las cadenas de un pueblo oprimido, donde la vida se resumía en un mundo paralelo llamado muerte.


Debo de aceptar cuando llegue a la entrevista no me fue del todo bien, pero yo seguía pensando en ella aquella mina de piel morena con cabello rizado que tenía aires de socialista, al igual que yo en ese tiempo, aquella mina con sueños de libertad y besos de caramelo, aquella mina de la cual no fui nada más que solo un compañero de vagón pero ella formo parte de mí, de mi pasado y  hasta ahora mi presente, ese día no obtuve el  empleo, pero volví a verla y lo mejor de todo obtuve un gran pasado que nunca había tenido, por eso quiero hacerles hincapié y si ya sé que piensan todos, pero en serio ese día debía de tener un encuentro con mi destino quizás por eso viaje en transporte público…

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Recopilando un poco de la locura