domingo, 14 de abril de 2013

No te iba a esperar toda la vida


“…–Pensé que jamás ibas a volver, sabes que todos los días esperaba que volvieras, que una carta llegara a casa para decirme que un par de semanas estaríamos juntos nuevamente, pero al caer la noche mis sueños se iban borrando porque no tenía señales de ti, hasta que un tipo fue entrando en mi vida y te fui olvidando…”

El chaval recordaba aquellos grandes momentos que paso en esta gran ciudad, un año había sido una eternidad, todo había cambiado, degustando un café que sabía a todo menos a su esencia recordaba mientras esperaba a una mina que sin querer había sido el pretexto para regresar, el recuerdo del chaval se vio interrumpido con un beso en la mejilla y un –Discúlpame hay un tráfico terrible, pero ya estoy acá- el chaval solo respondió con una gran sonrisa sin poder ocultar el gusto que tenía por haberla visto, se paró y con un gesto de cortesía le jalo la silla para que se acomodara, la mina de inmediato se sonrojo y un tímido –Gracias- salió de su boca, la mina se apresuró a pedir un café descafeinado con edulcorante y un poco de crema batida encima, el chaval pidió un café de olla de esos que nadie pide en estos lugares, y empezaron con la charla obligada después de tanto tiempo de no verse, hasta que la mina le tomo la mano al chaval y bajando la mirada le dijo, -Sabes quiero que sepas algo, en un par de semanas me caso- el chaval de inmediato interrumpió ¿Por qué no me esperaste? La mina respondió –No te iba a esperar toda la vida- el chaval intentaba recuperarla con un, solo eran un par de años, te prometí que volvería por ti, la mina con cierto enfado culmino con un –Volviste pero qué tal si no lo hubieras hecho- el chaval sabía que no había marcha atrás, y solo le dijo, sabes solo volví por ti, no puedo desearte buena suerte ni mucho menos aunque te lo diga no es sincero, porque yo quería estar contigo, yo quería hacer realidad los sueños de los que tanto hablamos, quería decirte que no hubo otra mina para mí, que estuve esperando volverte a ver desde el día que me tuve que ir, no se quizás tu no creíste en mí, ni en mis palabras, pero no pasa nada, sabes será mejor para ti, creo que ya nunca tendrás aquellas discusiones por el futbol, el whisky, las fiestas familiares, los regalos, la ropa, el nombre de los bebes, la escuela donde irán, las reuniones con amigos, aunque he de admitir que a mí me encantaba como discutíamos por esas cosas y que a final de cuentas terminábamos con pequeñas riñas de cosquillas, besos sabor a vainilla, pero bueno al menos me quedare con el recuerdo, que a final de cuentas antes de volverte a ver era con lo único que contaba, la mina con lágrimas en los ojos y la voz entrecortada quizás por sentimiento solo dijo –Pensé que jamás ibas a volver, sabes que todos los días esperaba que volvieras, que una carta llegara a casa para decirme que un par de semanas estaríamos juntos nuevamente, pero al caer la noche mis sueños se iban borrando porque no tenía señales de ti, hasta que un tipo fue entrando en mi vida y te fui olvidando hasta que recibí tu llamada por la noche diciéndome que querías verme en cuanto antes, te soy sincera yo quería verte y abrazarte, soñar de nuevo juntos pero una parte de mí no quería verte, no quería ilusionarme otra vez, ya tengo mi vida resuelta y en eso vuelves aparecer, como si no te importara todo lo que tuve que pasar mientras no estuviste junto a mí, todos esos buenos y malos momentos que pase sola, esperando una llamada tuya, unas palabras de aliento, o simplemente el saber que estabas ahí conmigo- la mina estaba tan confundida como el chaval, tantos recuerdos empezaron a tener más importancia de la que deberían.


La mina soltó al chaval se paró y le dio un abrazo con sabor a no me olvides y un beso de esos que avisan que será el último, después se mantuvieron abrazados por un periodo corto que para ellos fue una eternidad, el chaval le susurro un , Aun te sigo queriendo, la mina le contesto –Eres el más grande amor de mi vida- se separaron y la mina le comento que dejaría la ciudad, -no me gustaría vivir aquí con mi esposo y a cada cruce de esquina recordar lo que hicimos- el chaval le dio una gran idea, Monterrey puede ser una gran opción, a mí no me gusta el calor así que jamás estaré por esos lares, la mina sonrió –estaré vestida de blanco, ¿Recuerdas que dije que contigo nunca lo haría? Estar enfrente de un cura y decir acepto, si no me crees, estaré en aquella iglesia estilo Arte Barroco donde solíamos vernos a escondidas cuando nos recién nos conocimos- el chaval solo le dio un abrazo más y le dijo, anda márchate antes de que te arrepientas, vas a tener una gran familia, y hasta quizás puede que seas feliz, solo recuerda no es malo envejecer, si no amar, la mina dio un cálido beso y se marchó por aquella puerta de madera, el chaval pago la cuenta y partió a casa.


Después de varios días sumido en los recuerdos de aquella gran historia decidió salir de aquel cuarto de hotel, salió a caminar a levantar sus pasos, entro a una joyería sin querer, compro aquel juego de aretes, con una gargantilla que él le había prometido regalarle el día que ella estuviera de blanco en una iglesia, y camino hacia aquella iglesia, todo era muy formal, estuvo toda la misa pensando cómo le haría para entregárselos, espero a que terminara y al aprovechando el momento en el cual pasan a felicitar a los novios, el chaval se paró enfrente de la mina, ella se mostró muy nerviosa, el chaval saco el estuche y le dijo mira, recuerdas, promesas son promesas, el novio extrañado pregunto porque decía eso, el chaval poniendo cara de maldad solo dijo, soy un amigo de la infancia y prometimos en una ocasión que cuando se casara yo tendría que hacerle un presente, la mina volvió a respirar y un –Gracias- salió de su boca, el novio comento que se los pusiera, para que pudiera lucirlos en las fotos más tarde y le empezó a poner los aretes, el chaval le puso la gargantilla, el chaval felicito al novio y le dio un abrazo y unos cuantos buenos deseos, a la mina, aprovecho el abrazo para decirle, felicidades toda tu vida me recordaras o al menos cuando veas las fotos o el video de tu boda.

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