martes, 28 de mayo de 2013

El juego del Amor



“Yo me moriré con mis grandes recuerdos y mis malos escritos, me moriré de la misma forma en que llegue, abrazado a mi soledad.”


Empezando a trabajar en aquella empresa de transportes huyendo de la realidad y cobijándose con la esperanza el chaval esperaba seguir con su vida como lo hizo antes de conocer aquella mina, aquella mina que sus ojos hacían juego con sus pendientes azul turquesa, la mina que solo buscaba un pretexto idóneo para viajar y que mejor pretexto que enamorarse, solo para poder huir de su pasado, ¿cómo fue que se conocieron? Quizás digamos que el destino los hizo juntarse, el chaval trabajaba en un banco muy afamado de la ciudad, quizás eran las 2 pm en un viernes de quincena, la ciudad estaba vuelta loca, las transacciones bancarias pasaban más rápido que aquella canción que tanto odias en la radio, toco el turno de la mina paso frente al chaval, el la vio y quizás pensó que era la mina más hermosa en ese momento en el banco, la mina apurada le paso una hoja con un número de cuenta y dinero en efectivo, el chaval quería ver más tiempo a la mina así que hizo como si no funcionase el sistema y dijo con una sonrisa lo siento pero no me es válido el número, la mina apresurada contesto con un no es posible yo soy la titular de la cuenta y dijo su nombre de inmediato el chaval le dio en print no sin antes desearle un excelente día con una sonrisa, la mina le devolvió la sonrisa y agradeciendo la atención abandono aquel banco atestado de gente.


Las siguientes horas el chaval trabajo como nunca, con una gran sonrisa y como si los clientes no le fueran suficientes para la energía que cargaba, incluso se llevó muchos buenos comentarios, saliendo el chaval mantenía la sonrisa, y quiso cambiar un poco su andar y camino hacia un bar que tenía tiempo no entraba, esta vez no iba acompañado de sus entrañables amigos y tampoco pidió cerveza como acostumbraba, pidió un whisky en las rocas, ahora el concepto era un tanto diferente, ahora era Karaoke y el chaval se apuntó con una de Aventura, después se sentó a escuchar aquellas voces por un momento, pasados 4 tragos le tocó el turno, en verdad no lo hizo nada mal quizás por eso al bajar una mina le toco el hombro y le dijo “me sorprendiste con esa canción” el chaval al escuchar la voz de inmediato volteo con una sonrisa ligadora en la cara, si era claro era la mina del banco, el chaval le invito un trago a lo que la mina accedió disculpándose de los que estaban en su mesa y agradeciendo al chaval por haberla sacado de ahí alegando que hacia mal tercio, el chaval y la mina hablaron de cosas sin sentido, como gustos musicales, sentimientos y un poco del mundo laboral, digamos que se querían conocer, hicieron tan buen clic que antes de marcharse cantaron juntos “Algo Más” de la 5ta estación, salieron juntos del bar de la mano con algunos besos de por medio y algunas caricias fuera de la ley, pero eran felices o almenos eso aparentaban, el mundo giraba a su favor, el chaval no tenía mucho que esconder y le invito a pasar la noche a su departamento,  la mina por su parte tenía un poco más que esconder y por eso cedió, tuvieron una gran noche, se desnudaron de cuerpo y alma, buscaban algo más que entre las cobijas, la mina y el chaval estaban jugando un juego muy peligroso, la mina tenía una familia atrás de ella, el chaval una relación de varios años atrás, la mina y el chaval por esa ocasión salieron victoriosos.

Después de 1 año viviendo en la ilegalidad de las caricias ellos se seguían viendo y frecuentando incluso hacían mejor pareja que con sus respectivas, pero como de costumbre ellos perdieron la noción de momento y salían de la ciudad por varios días, incluso llegaban a pagar con sus tarjetas uno de los graves errores actualmente, la mina empezó a tener problemas en casa, el chaval su novia lo había abandonado y como era la gerente de la sucursal logro echarlo del trabajo sin tapujos, después ingreso a una empresa de transportes terrestres y todo marchaba un poco mejor, hasta que se enamoró perdidamente de su jefa de sucursal, una señora de unos Treinta y tantos muy bien acomodados y soltera, ella fue la que hizo olvidar poco a poco a la mina del banco, aquella que había logrado sacarlo de su rutina y aventurarlo a salir de su zona de confort, por eso aún guarda aquella fotografía que se tomaron aquella noche en el bar cuando recién se conocieron…

2 comentarios:

Recopilando un poco de la locura