miércoles, 22 de mayo de 2013

Que sera, sera


Y después de un tiempo se volvieron a encontrar… el seguía tan seco por dentro como ahora lo demostraba por fuera… ella seguía con la carita de niña mala pero el frio de su corazón se lo había llevado con ella desde la última vez que se habían visto. El sonrió y pregunto: aun sigues siendo el pequeño monstruo que creé hace 20 años, ella solo asintió, dio la media vuelta y comenzó a andar. Camino 3 pasos volteo en dirección a él y solo atinó a decir en una voz entrecortada y con un tanto de nostalgia: gracias… muchas gracias y si, tenías razón… crecer duele…  pero me gusto que me doliera cuando todavía tenía tiempo de corregirlo, demasiada vida para no volver a equivocarme. Ahora estoy bien,  todavía soy un monstruo pero elegí ser un monstruo para lo necesario…

Despertó y se dio cuenta que no habían pasado ni dos días de la despedida, bueno que hablar de días ni siquiera habían pasado horas… y fue exactamente en ese instante cuándo cayo en cuenta que pudo o podía haberlo tenido todo, menos a él, fue cuando comenzó a extrañarlo…

Se levantó con el objetivo de tomar una ducha de esas que saben a sal cuando pasas la mano por tu cara, pero no lo logro… salió un poco decepcionada de su tan mala táctica de llorar en la ducha siempre había visto en las redes sociales que llorar en lugar así era sencillo pero sus lágrimas se resistían a salir mientras se enjabonaba la cabeza, no sé, pensaba la mina: supongo será cuestión del gusto de cada lagrima las mías seguramente no quieren ser confundidas con simple agua quieren que el corazón y la memoria las deje grabadas con un fin, si, supongo será eso se repetía la mina evitando el regreso de la vergüenza a su cabeza pues se había comportado como una adolescente intentando llorar en el baño, ella no era un mina común y caer en esos juegos había sido una muestra de estupidez muy grande.

Cavilando sobre lo que fue o pudo ser se encontraba la solitaria mina mientras prendía su tercer cigarro y destapaba la primera y tal vez única cerveza antes del holocausto. Su formación no le permitía pensar en la tristeza como una emoción común y corriente de esas que habla la gente, sino intentaba visualizar los distintos criterios en los cuales encajaría o no para saber si su aflicción era o no de gravedad.

Pero inevitablemente el pensar en aquello la remontaba a él, solo a él, personaje peculiar un ogro en la extensión de la palabra pero que de una forma u otra le había hecho saber que esta era solo una máscara, una coraza que lo protegía del resto del mundo; incluso de ella… cuestión que la mina solo logro comprender después de casi un año de intentar ayudar; ayudar a alguien que no quería ser ayudado… y BUMM cayó la lección… esa era la lección no se puede uno aferrar a lo que no te pertenece, la gente pasa poco o largo tiempo por tu vida con una finalidad; pero uno decide o no quedarse con la lección, llevarse lo bueno, aprender, o simplemente quedarse como al principio con el sabor a hiel en la punta de la lengua, que en el caso de la mina sabia a whisky, cigarro y un poco de saliva prestada.

Un año de locura exactamente un año y que año… y así fue como la mina comenzó a meter en su maleta los recuerdos, el oso que nunca le regalo, las películas, las pequeñas cajas funerarias de los amigos perdidos y una que otra lección de vida. Cerro la puerta de la casa al otro extremo de la ciudad, y antes de atravesar la reja puso una nota que decía: “Te dejo todo exactamente como lo dejaste antes de salir de aquí.” Saludos. Prendió su carro y mientras conducía de regreso a su vida comenzó a cantar: “Que Sera, Sera, Whatever will be, will be The future's not ours, to see Que Sera, Sera, What will be, will be.”


De nueva cuenta espero les haya gustado al menos como me gusto ami, este es un aporte de una gran amiga que tiene el Pseudonimo de "MENSA" ya saben es una adolescente, jajaja un abrazo ¡Monse!, aparte de su apodo ella ya es colaboradora de este blog casi desde sus inicios, cuídense mucho, vayan con bien y por la derecha.


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Recopilando un poco de la locura