jueves, 20 de junio de 2013

Luchar contra el destino

¿Se puede luchar contra el destino? El destino está ahí y va a prevalecer pero creo que es muy buena opción un día pararte amarrarte bien el pañal y salir a romperte la madre contra el Destino, quizás pierdas, pero te apuesto que disfrutaras el haberlo hecho.

Me daré el lujo de citar una gran historia no porque mis ideas se hayan ido a la basura o porque tenga otras cosas que hacer y no seguir escribiendo, más bien la citare solo para hacer valer el encabezado, bueno espero recuerden a la mina y al chaval si no los recuerdan o no los conocían ahorita se los presentare.


El chaval había empezado una vida nueva, unos cuantos lujos, vicios, pensamientos vagos, ciudad nueva, mas obligaciones, claro está que tenía nuevos retos, lo único que no cambio fue sus relaciones amorosas las dejo como Free, ya saben esa idea de cuando no te amarras bien los pampers, los free solo le ayudaban a mantener su vida anterior en fusión con la nueva, quizás buscaba alguna que entendiera por que actuaba de esa manera pero en ese ir y venir de su vida era complicado encontrar a una mina así en pocas palabras una mina que se volviera loca para poder compartir la locura, jugaba con muchísimas variables porque sabía que en esa ciudad tan perfecta no iba a encontrar alguien así, hasta que un día aburrido de su nueva vida decidió cambiar de trabajo, cambio su forma de vestir, cambio de departamento, cambio de ruta, las amistades eran lo que ahora lo mantenía en un estado de armonía total claro las amistades acompañadas de unos tragos y charlas nocturnas, pero bueno al cabo de 3 meses estaba ya aburrido de jugar con tantas variables y no encontrar alguien que pudiera ser esa gran parte aguas, estaba a punto de buscar nuevos horizontes cuando el destino le tenía preparada una gran sorpresa, aquel día que quizás iba a ser el último en esa empresa ese día rompió con la rutina, le toco ver como una mina atravesaba las puertas de cristal, el chaval a pesar de su cara de malo broto una sonrisa inconsciente, parecía que los pájaros cantaban, en toda la ciudad brindaban por ese encuentro o bueno era lo que creía el chaval, todos sus planes se volcaron, el que era un ingenuo y no creía en el amor a primera vista el sabía que todo eso eran patrañas novelísticas, decía que era imposible que una persona hiciera algo por otra persona aunque no quisiera, pero se estaba tragando sus palabras, aun se mostraba renuente después del encuentro pero cuando se dio cuenta que todo había cambiado fue cuando le dio un seguimiento personal, quizás el destino estaba jugando con el chaval porque después de un tiempo la mina cedió por causas desconocidas se subió al barco del chaval.

El chaval aceptaba que había cambiado un poco pero el alegaba solo a que se afeitaba ya más seguido, no tomaba en cuenta aquella sonrisa que traía todo el día, que sus amistades las abandonaba un poco, no tomaba en cuenta la carga extenuante de trabajo él seguía sonriendo, incluso no se inmuto cuando hubo un movimiento social un poco pesado ese día el no dejo de sonreír, el brillo en sus ojos también lo delataba al igual que su música, los corridos habían desaparecido la trova reinaba, incluso llegaron rumores que su voz aguardientosa tenía un toque de dulzura, pero cuando de verdad no hubo marcha atrás fue cuando visito a su free de planta, le agradeció todo lo vivido y le explico los motivos, la chica entendió mas por el brillo en sus ojos que en su dialogo, atinaron en solo darse un gran abrazo, el chaval prometió no ir con la mina a los lugares que había visitado con ella, y la mina agradeció con una sonrisa y un comentario “sabes deberías de quitarte el traje de malo y dejarte querer un poco, eres una gran persona”.

Después paso lo que el destino le tenía planteado al chaval eso paso justo cuando la mina y el chaval compartían algo más que el helado, el destino vio que el chaval tenía la guardia abajo y le dio un gancho al hígado, noticias no tan buenas le hicieron regresar a su antigua vida, el chaval tiro la toalla, se dejó ir hacia la corriente como un pez muerto, el chaval intentaba reprocharle al destino pero lo único que logro fue hacer su maleta de recuerdos, no había marcha atrás el chaval había caído noqueado, el chaval aprendió muchas cosas entre ellas dos puntos importantes, una es no jugar con las personas ya que volverá a topar con pared, y la otra es jamás bajar la guardia, pelear al destino como lo hizo en un inicio.

Por eso disfruten la vida, total nuestro destino es no ser eternos así que hay que pelear el día con día por lo que queremos, con acciones hay que hacer que el destino no pueda lograrse y empiece a escribir una nueva historia, digo no es que sea malo morir, lo malo es decir que vivimos cuando ni siquiera sabemos apreciar de las pequeñas cosas de la vida, reír, llorar, respirar, darte en la madre, caerte, volverte a parar, correr, para por fin poder hacer aquel viaje a la inmortalidad, por cierto si alguien la conoce a ella le gustan los chocolates, la cerveza, pero sobre todo las sonrisas.




Creo que ya era hora de cerrar con esta pequeña mini serie (Por fin) de la Mina y el Chaval, fue complicado pero ya el entorno social que me va empujando el día a día me ayudo bastante a levantarme y ver hacia el horizonte, Quizás las segundas partes nunca existan, quizás el olvido nunca se olvida, quizás el extrañar solo es un reflejo bajo el agua, quizás ya me faltaba sentirme de esa manera y creo que lo intente plasmar durante un buen rato, así que fue el último escrito sobre la mina y el chaval, a menos de que algo súper Cabron pase, pero no creo, así que les agradezco el seguir el escrito tras escrito y las preguntas por redes sociales cerrare con una última frase para seguir con la vida y escribir ahora no se acerca de si Existen monos en Saturno, o quizás sobre la revolución de los cepillos de dientes, “Quizás no pueda saber ¿Por qué esta usted aquí? pero si le poder ayudar a disfrutar su estancia mientras lo descubres.


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