martes, 23 de julio de 2013

"Sabes, eres un Cabron"

Desperté con una rara sensación al ver quien estaba en mi pecho era ella, estaba recostada dormida, postrada en mi pecho y durmiendo como un ángel, hace cuanto tiempo que no compartíamos una noche juntos, quizás desde poco antes de haberla abandonado la última vez, no quise pararme para no despertarla solo me dedique a recordar todo lo que habíamos hecho juntos, quizás ella ha sido la única de la cual me he enamorado por eso quizás fue por lo que hui, lo que no entiendo es como ella aun quiere compartir cama conmigo, un leve beso en mi pecho me saca de mis malos pensamientos, y me incita a besarla y acariciarla como cuando éramos unos enamorados, esa pequeña charla de café se convirtió en una tarde apasionada, mi vida cambio tanto desde que me encontré con ella en aquella librería.
Recuerdo como si hubiera sido ayer, yo estaba buscando un libro que me dejaron leer en la universidad, ella estaba sentada en el área de café como esperando alguien, se notaba su impaciencia con el juguetear de sus pies, yo no dejaba de verla incluso se me olvido porque libro iba, cuando volteo a verme solo le regale una sonrisa pero ella no hizo lo mismo, seguí caminando y deje de verla, alcance a ver que portaba un libro que tenía la cara de varios delincuentes mexicanos en un penal así que  recordé de una serie que hablaba de Pablo Escobar tome un libro que según hablaba de él, lo tome y pague en caja me fui al área de café ella aun seguía sola como impaciente, pedí un malvaccino, y empecé a hojear sin  quitarle la vista de encima, vi que se paraba pero su mueca no era tan buena así que me acerque y le pregunte por el libro sin hacer una pregunta anterior, yo traía mi libro y ella lo observo me comento "es buen libro, solo que muchos no se interesan en estos temas" le invite un café diciéndole que se lo invitaba con la condición que me hablara acerca del libro, acepto con una sonrisa, y al pedir su descafeinado ella empezó a maldecir cuando vio su celular, "tengo una hora esperando a este tipo, no es posible que apenas me avise que no va a venir, que se vaya a la chingada" no quise preguntarle nada yo solo quería estar con ella, le dije sabes en social me dejaron hacer un trabajo de los delincuentes pero yo solo he leído de Pablo Escobar, ¿Crees que puedas ayudarme?, ella asintió mientras jugaba con la pana del descafeinado, empezó a decir y yo solo me concentre en sus labios, no entendía ni una palabra de lo que decía, pero yo asentía y de vez en cuando preguntaba, para que pareciera como si le estuviera poniendo atención, ella tan entusiasmada no se dio cuenta de que hablaba con un admirador, terminada la primera taza le propuse ir a un parque cercano, ella acepto quizás quería ser escuchada o que se yo eso jamás se lo pregunte, en el parque no pasó nada fuera de lo normal bueno solo cuando empezó a llover metimos los dos libros a mi bolsa de plástico y la pusimos en su bolsa, para mojarnos como unos niñatos de secundaria bajo la lluvia, corríamos, brincábamos en los charcos, incluso nos caímos y nos revolcamos en un charco, hicimos un par de barquitos de papel para dejarlos ir en la corriente hacia abajo, pareciera como si nos conociéramos de años atrás o quizás vidas, después del pequeño ajetreo cada quien se fue a su casa, solo había conseguido su celular y correo.

Al llegar a casa me di cuenta que el libro se lo había llevado ella así que sin reparo le marque para tener un gran pretexto para volverla a ver, quedamos un par de días después, pero antes en el mundo cibernético la intentaba hacer mía, cuando nos vimos nos dimos un beso de esos que quieren decir “¡Qué bueno que te volví a ver!” seguimos como siguen los enamorados, sin decir nada y a la vez hablando demasiado, los besos eran la forma idónea de comunicación y ahí fue la primera vez que anduve con ella, fueron quizás 10 meses de derramar miel por las calles hasta que conocí a otra mina, no mejor pero si con ese “no sé qué, que se yo” y la cambie, así tan fácil y sencillo, quizás fueron cerca de 2 años sin verla, hasta que un día caminando por el centro nos encontramos, le regale una sonrisa y ella con enfado volteo la cara, quizás tenía un poco de razón en no quererme ver pero yo quería tenerla de nuevo, corría hacia ella le intente explicar de mil modos que todo este tiempo me había ayudado a pensar las cosas y que en verdad ella era lo que quería, no sé qué paso esa tarde nublada de Abril que los astros se alinearon, los soldados renunciaron quizás al odio y se dieron largos besos en la boca, los gritos de gol callaron, el Popocatépetl dejo de sacar su fumarola, y ella acepto mi disculpa lo sello con un gran beso y una noche inolvidable, cerca de un año  no había otra mujer en mi vida, hasta cierto punto me había cambiado pero, ya no era yo, hasta que un fin de semana me tocó trabajar tiempo extra, rompió con nuestra rutina y también con nuestra relación, pues me enrole con una compañera del trabajo que después de la ardua jornada me acompaño por unos tragos y me acompaño en los siguientes 18 meses que abandone a aquella chica de la librería por segunda ocasión.

Después del segundo abandono la vi un par de veces pero jamás quiso darme otra respuesta que no fuera un enérgico “¡No!”, hasta que un 23 de enero en Playa del Carmen nos encontramos, cada quien con un poco de alcohol en la sangre pudimos entablar una conversación, ella me decía que estaba de novia desde la primera vez con un tipo hijo de un empresario que iba en un repunte económico y que casi me había olvidado, yo por el contrario le comente que tuve solo un par de ascensos pero no era mucha la diferencia pero que ella aún estaba en mi corazón presente, no sé de donde me salió “Viceversa” de Benedetti, no sé qué paso en ese momento quizás Plutón metió una carta para ser avalado otra vez como Planeta, o la Selección Mexicana de Futbol volvía a jugar como antes, EUA había dejado las armas por una evangelización a nivel mundial, o no sé qué paso que ella estaba de nuevo conmigo repartiendo besos y caricias a diestra y siniestra, aquella habitación de hotel solo se escuchaban gemidos, besos, risas, hasta que quedamos dormidos ella sobre mi pecho, mis manos sobre su cuerpo, desperté y después de algunos besos me dijo “sabes, eres un cabron” solo sonreí de mi boca salió un “Si” con bastante orgullo, nos dimos un abrazo de aquellos que quieren decir "no te vayas" pero que en verdad es un "ojala vuelva a verte".


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Recopilando un poco de la locura