martes, 3 de septiembre de 2013

"El mundo es una pesadilla y yo he sido tan Feliz"

Desde que la vi supe que ella iba a cambiar mi vida, desde que me regalo aquella sonrisa discreta supe que iba a enamorar, por eso, no cambien la vida por una mina, háganlo por una gran sonrisa.

Ya casi para terminar el otoño aquella gran estación dejaba ver la ciudad aún más triste, los arboles perdían sus hojas, los paisajes grisáceos se hacían presentes, la gente caminaba fastidiada bajo un golpeteo de las gotas de una ligera llovizna como decía mi abuelo “lluvia moja pendejos” las caras no eran nada agradables al parecer solo yo disfrutaba esa pequeña llovizna, siempre me ha gustado estar donde llueve, me gusta sentir el frio de las gotas, me hacen recordar cuando era pequeño y mi madre decía que no me mojara por temor a que mi salud complicara por las noches, me gusta ver llover porque me recuerda cuando caminaba de la mano con aquella mina mientras nos mojábamos y teníamos el pretexto idóneo para poder abrazarnos, pero al parecer a la gente no le gusta cuando llueve tanto como a mí, en sus rostros veo esa expresión de desaprobación total, mientras seguía mi andar pude observar en la puerta de una casa a una chica de unos 22 años, quizás no era muy bonita pero si tenía una sonrisa perfecta, claro eso digo porque me regalo una, la verdad no supe cómo reaccionar, no me esperaba aquella sonrisa así que atine a pedirle la hora, con el conocido dialogo de “Bonita tarde, ¿qué hora tienes?” ella con una sonrisa me respondió el dialogo “las 7 menos cuarto” solo dije gracias y camine cerca de 10 pasos al llegar a la esquina me volví a donde estaba la chica de mi boca salió un “sabes, ¿no te gustaría un café? Aquí a un par de calles hay uno donde saben muy ricos y aparte tienen pastel de 4 chocolates” ella solo me dijo “espera” y cerró la puerta, estaba yo esperando quizás fueron los 5 minutos más largos de ese día, hasta que por fin salió con una chamarra color rosa y creo que traía un poco más de maquillaje y un aroma bastante rico, recuerdo solo haberle dicho, “Carolina Herrera verdad” ella movió la cabeza de forma afirmativa y me dio su brazo, lo tome y emprendimos el camino de 3 calles hacia el norte de su casa, me dijo “sabes, a mí me dicen Jessy” y me limite a presentarme “y a mí me dicen Sinónimo”, ella estudiaba Medicina y yo el comportamiento de las personas.


Al llegar al café estaba un tipo tocando trova, quizás era un palomazo jamás lo había visto ahí, ella se sentó y pidió que nos quedáramos en área de fumadores, yo agradecí demasiado ese gesto, ella pidió café de la casa y un pastel de zanahoria, yo pedí un café de la casa y el pastel de 4 chocolates, le interrumpí con un “por qué me sonreíste” ella contesto mientras sacaba sus Romeo y Julieta, “no sé, creo que necesitabas una sonrisa” y de inmediato echo a reír, le acompañe en la risa y le di la razón, le encendí su cigarrillo y ahora ella ataco, “la mina con la que pasabas hace tiempo ¿aún es tu novia?” me sorprendió bastante su pregunta pero la conteste, “no, sabes hace unas semanas se acabado todo” siguió atacando “¿a ella también la traías acá?” y yo seguía respondiendo “no, incluso este lugar lo encontré el día que nos dijimos adiós, tenía ganas de tomar una cerveza escuchando trova, camine de casa y encontré este lugar” ella contesto “que bien, nunca me ha gustado estar en lugares donde yo este supliendo el lugar de otra persona” solo respondí “creo ha de ser muy incómodo” saque mis popular y encendí uno, me di cuenta que era más bonita de lo que me dio la primera impresión, sin ánimo de ligar le comente “eres muy bonita” de su boca salió un gracias, se nos hizo de noche platicando y tomando café, los cigarrillos se acabaron y tuvimos que pedir una shisha con tabaco de frutos rojos, en ese momento pedimos unos mojitos, quizás se estaba convirtiendo en el mejor jueves de mi vida, me la estaba pasando tan bien cuando su celular sonó, al parecer era su madre le pedía que se regresara ya era noche para que anduviera en la calle en jueves, pagamos la cuenta y tomamos rumbo a su casa, a fuera seguimos con el dialogo, ella me dijo “sabes, me la pase super bien, toma aquí tienes mi número” tome el pequeño papel y le respondí “muchas gracias a ti, igual me la pase muy bien ,aparte si necesitaba una gran sonrisa” nos dimos un abrazo cálido, un abrazo que si llegara hablar el abrazo diría un No quiero que te vayas, y de inmediato ella dijo “Mont Blanc StarWalker “ con una sonrisa respondí afirmativamente, son de esas despedidas de las cuales no quieres se consumen, me retire con la promesa de pasar pronto.



Pasaron los meses incluso pasaron un par de años, supe que ella estaba rentando ahí recién tenía un año, era oriunda de una población muy pequeña en la zona del pacifico, estaba iniciando Medicina, le gustaban los chocolates y odiaba la menta, el futbol le era indiferente, fumaba cigarros cubanos y le gustaba la cerveza artesanal, prefería un buen plato de carne que una hamburguesa vegetariana, le gustaba ver a la gente feliz por eso les regalaba sonrisas a los transeúntes, le gustaba no planear las cosas si no hacerlas así en un tris, todo marchaba bien, incluso nos fuimos a vivir aparte cerca del hospital donde estaba haciendo su servicio igual me quedaba un poco más cerca de mi trabajo, ella aprendió a cocinar y yo aprendí a comerme su comida, fuimos a un par de conciertos de Ismael Serrano, fuimos al Estadio, conocimos museos varios, íbamos a obras de teatro, todo iba muy bien, había enojos pero era algo que no se pudiera solucionar en la cama, hasta que un día el pasado se adueñó de mí y a ella se la adueño el futuro, un jueves de verano tuve que salir a provincia a la boda de mi mejor amigo, ella no pudo desligarse del hospital o mejor dicho no quiso ir, ahí me volví a encontrar con un viejo amor, quizás me había hecho feliz que mi mejor amigo se casara, pero quizás era más feliz haber jugado con el pasado, cuando regrese, Jessy ya no me miraba igual y yo también a ella, estuvimos cerca de 2 semanas, hasta que en una discusión estallamos, le dije de la pequeña infidelidad ella lo entendió y lejos de enojarse también se puso sincera, ella igual salió con un compañero medico ese fin de semana, quizás hicimos bien en ser sinceros, quedaba un mes para que se venciera el contrato de la renta, ella seguía viendo al médico y yo seguía viendo a mi pasado, la última noche que nos vimos nos deseamos lo mejor el uno al otro, quizás eran las palabras, yo le regale mi loción y ella hizo lo mismo con mi perfume, hicimos un pequeño pacto, vernos el día de nuestro aniversario y no dejar que nuestras parejas utilizaran las mismas fragancias, yo me vine al sur, tiene 4 años que nos vemos cada año y escuchamos atentos “Un destello de felicidad” y “Vértigo” ambas de Ismael Serrano, ella se casó con un catedrático de Economía, yo me divorcie de mi pasado después de 1 año, ahora estoy casado con una Administradora que dejo su profesión por educar a nuestro futuro que ahora tiene un año y medio y ya sabe decir papá y mamá, “el mundo es una pesadilla y yo he sido tan feliz”.

2 comentarios:

  1. Una historia sui generis con un final precipitado.



    Saludos.

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  2. Gracias... ese es mi estilo tan burdo... saludos Malquerida

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Recopilando un poco de la locura