sábado, 21 de septiembre de 2013

Repetir la misma historia

Ya se es complicado entender la diferencia entre una persona que debe estar en tu destino y una persona que está destinada a ti.

Recuerdo había llegado a una ciudad nueva por las cosas del destino, no sé por qué acepte trabajar ahí, quizás era por aquella leyenda que un día escuche decir a un taxista, “Ten cuidado porque cuando uno llega a esta ciudad, se queda a vivir toda la vida o si no, deja a su amor en estas calles” todo marchaba bien, comencé a trabajar y vivir en un lugar muy modesto, podía pagar algunos pequeños vicios, algunos pequeños problemas pero nada que no tuviera solución, después de unos meses vino mi primer cambio de residencia en la ciudad, me mude cerca de la zona de bares quizás más por comodidad que por otra cosa, pero con ello cambio mi suerte en las noches de farra aparte de salir del bar con una buena borrachera ocasionalmente salía con alguna mina de la mano, hasta pensaba que en verdad la nueva ciudad estaba haciendo méritos para que me quedara a vivir y hacer valida aquella leyenda, lo que estaba seguro es que mi vida había cambiado, quizás estaba viviendo la mejor etapa de mi vida en esa ciudad, así que decidí buscar otro empleo y no tarde mucho en encontrar otro que en apariencia eran menos funciones y más paga así que ni tarde ni perezoso lo acepte y con ello vino una nueva mudanza, aunque esta vez fue sobre la misma zona solo que en un lugar más decente, pero como todo llega más capital hay más conflictos y quizás esos eran los causantes de mis botellas de whisky vacías, hasta que un día me levante con el pie izquierdo, me desperté tarde, cuando me estaba bañando se acabó el agua caliente, mientras desayunaba pocos minutos antes de partir me tire el plato de cereal encima, me volví a cambiar y sin pensarlo tome las llaves del auto y empezó mi rutina, en un semáforo siento algo raro en mis pies oh rayos me di cuenta que traía un zapato de un modelo y otro totalmente diferente, mientras maldecía seguí manejando hasta que escuche un ruido estruendoso y de inmediato el volante del auto bailo, fue cuando me di cuenta que me había reventado un neumático, con el tiempo encima no me di tiempo de tratar con delicadeza el cambio de llanta, cuanto termine me di cuenta que mi camisa se había manchado un poco de los puños, llegue 20 minutos tarde al laburo y de inmediato vino la reprimenda laboral con la clara consigna que otro día tarde y no me daban la recontratación, así que como castigo me toco apoyar en la oficina.

El día iba tan malo que me di cuenta que en vez de traer un nudo Windsor traía más bien un tipo nudo chino, como el que se hace en los cordones un niñato que recién está aprendiendo a abrocharse los zapatos, el día pintaba para ser el peor día de mi historia después de mi nacimiento, pero eso cambio, recuerdo me toco brindarle la atención a una persona más, mi hora de comida se aplazaba unos minutos más, así que pensaba en hacerla rápido, hasta cuando vi que persona era, ella era una mina que se me hizo hermosa, traía poco maquillaje pero lo que mejor maquillaba su rostro era una sonrisa, una sonrisa tan linda que quizás el mismo diablo vendería su alma por una sonrisa de ese calibre, con esa sonrisa me olvide de todo, de mi mal día, de que tenía que comer, incluso olvide que estaba en un centro de trabajo, esa mina tenía cierta mística, no se sentía diferente aquel cubículo, no se sentía aquel estrés en el aire más bien se sentía como una vibra muy positiva, de manera inconsciente tarde más tiempo en la entrevista, no quería perder un minuto sin verla, quizás fue una de las mejores atenciones que he dado en la vida, hasta cuando por protocolo de mi boca salió un “si no tienes otra duda, solo restaría esperar mi llamada” ella asintió con un aire de triunfo y un ok, al salir ella yo de inmediato me fui a mi lugar a dejar los documentos y a sacar un cigarrillo, esa era la excusa perfecta para observarla aunque fuera a distancia, ella no se dio cuenta iba tan apresurada para llegar a la universidad que no volteo jamás hacia atrás si no quizás me hubiese pillado, recuerdo aun que cuando ella abordaba el Bus 45 yo solté entre dientes un Gracias.

Habían pasado algunos días, quizás 3 no recuerdo bien, me habían recontratado y eso era bueno porque aun tendría la oportunidad de volverla a ver, me regresaron a mis funciones anteriores y había regresado ese día temprano a la oficina, así que Salí a comer en un local de enfrente, mientras terminaba mi cigarro algo me dijo voltea a tu derecha y ahí estaba ella, se notaba un poco fastidiada, me acerque tímido y solo dije “hola que tal, ¿Qué haces por acá?” ella solo limito a contestar con la verdad “sabes me volvieron a marcar, ¿no sabes para qué es?” sabía que había sido un error de parte nuestra así que se lo dije e intente enmendar mi error invitándole a comer, cosa que se negó con la excusa de que llegaría más tarde a su clase de las 3 y se fue, así que en cuanto termine de fumar hice algo que no imagine jamás, la busque en una red social y le mande un correo, disculpando el incidente de la tarde y que me ponía a sus órdenes ante cualquier duda, quizás ese pequeño mensaje fue lo que obligo a que entabláramos ya conversaciones un poco más civilizadas.

Después de un tiempo empezamos a salir, quizás no era el príncipe azul que ella buscaba pero al menos le hacía mitigar la búsqueda, eso sí dejo claras las cosas desde el inicio con un claro “solo pongo una condición, prométeme que no te vas a enamorar” claro yo asentí aunque jamás prometí, porque no se digamos que yo ya estaba enamorado, en vez de verlo como una barrera lo tome como un reto, tenía una sensación de conquistarla, de luchar por ella, en ese momento pensé que ella estaba destinada a mí, que el destino había movido todo el universo para que nos encontráramos porque de otra manera jamás nos hubiéramos encontrado, lo que sucede después de tantos días de lucha, en una mañana fresca que daba un buen augurio por que regularmente no eran tan frescas, mientras esperábamos en mi auto el ingreso a su primer día, los astros se alinearon, le robe un beso, un beso de esos que saben a un gol de Pele en el mundial, sentí como cuando Gortari le hurto al país, como si hubiera cruzado la frontera norte después de semanas en el desierto, sentí como si el mundo se acabara y volviera a nacer, sentí como un acelerón de 0 a 100 km/h en 3.7 segundos, como la explosión de Hiroshima, como el gol de Ribery en la champions, sentí que eso era un Antes y Después de cristo, me sentía en otro mundo, eso que muchos lo dictaminan como un simple beso yo lo sentí como una inyección de vida, aunque no paso mucho tiempo cuando dejo de tener ese gran efecto, días quizás meses o años, hasta cuando un día le dije, “sabes, me tengo que ir, he encontrado un mejor Laburo en otra ciudad” recuerdo que me dijo que no había problema, total me tenía que ir, así que nos vimos una vez más, y fue cuando la mina me dijo “¿y si mejor te quedas?” en el momento pensé que lo decía de broma, pero cuando vi a través de sus ojos me di cuenta que me lo decía con el alma, pasaron mil cosas por mi cabeza antes de poder darle una respuesta, quizás di la respuesta más pendeja en mi vida, de mi boca salió un “no, perdón pero, ya es tarde” la mina me vio con cara de decepción y aun así me regalo un beso, un beso con sabor del ultimo vaso de whisky, un beso con sabor de no sé por qué te tienes que ir, para mi ha sido el beso más rico de la historia, pero ni aun así, pudo con el corazón de este hombre de hojalata.

Pasaron los días hasta cuando tenía que marcharme, decidí demorar un poco mi llegada así que tome rumbo a unas playas, pensé que allá podía olvidarla, hasta supe que no podía mientras en la noche estaba tumbado en la arena viendo las estrellas, no se las veía intentando formar su rostro, le daba un trago a la cerveza y una fumada para hacer pequeñas pausas, hasta cuando una mina se acercó y me dijo “son muy lindas las estrellas verdad, aparte tienes suerte hoy hay lluvia de estrellas, cuenta la leyenda que si pides un deseo mientras hay lluvia de estrellas pero si en verdad lo pides con el corazón se te cumple” le dije “y tú crees en eso” ella se limitó con un “inténtalo, pero recuerda, pidas lo que pidas, no debes de cometer los mismos errores” solo le sonreí y le dije “vale, no tengo que perder, lo intentare” cerré los ojos muy fuerte y pedí mi deseo, estaba tan concentrado que s no fuera por las brasas del cigarrillo que me quemaron los dedos me hubiera quedado ahí tumbado, abrí los ojos y ya no estaba la mina, pensé que me había jugado una mala broma, como la del taxista, así que decidí irme a dormir pensando seriamente en aquel beso.

Me sobre salto al escuchar la alarma del celular yo solo refunfuñe “que chingados le pasa a esta alarma” y me fui directo a bañarme, mientras desayunaba tome el celular y vi que tenía varios mensajes, eran de aliento deseándome mucho éxito en mi nuevo empleo, los días pasaron y yo no me daba cuenta que pasaba hasta cuando, un día tuve una pésima mañana, se me había hecho tarde,  se me había caído el cereal, me había puesto zapatos impares, se reventó un neumático de mi auto, estaba pésimo el día, hasta cuando la vi, se me hizo conocida pero entendí que sucedía cuando me regalo aquella sonrisa, no había sido posible, me volví a enamorar, y ahí recordé las palabras de la chica de la playa, “no debes cometer los mismos errores” así que me dedique a volver a disfrutar a la mina, disfrutaba cada beso, cada caricia, cada palabra, hasta cuando le tuve que decir que tenía que irme, yo ya sabía su respuesta así que en cuanto termino de decir “y si mejor te quedas” de inmediato pensé en decirle, que me quedaba para ser felices los dos, que tomáramos por culo la vida, que fuéramos de estadio y picháramos las cervezas a los aficionados, que confesáramos a los bares por que íbamos a festejar nuestra unión, que detendríamos el tiempo de la ciudad para comunicarles que estaríamos juntos por el fin de los tiempos, que le prometería ser los más felices del mundo, todo eso imagine hasta cuando de mi boca salió un cobarde “no, perdón pero, ya es tarde” y de inmediato disfrute aquel beso, lo disfrute tanto como un condenado a muerte disfruta su última comida.

Al otro día pase a buscarla a su trabajo pero no hubo respuesta positiva, enojado conmigo más que con ella despotrique en su contra por medio de mensajes de texto, triste y derrotado me marche de ahí, volví hacer el mismo viaje a la misma playa con la intención de ver las estrellas, estaba puntual como recordaba con la misma marca de cerveza y de cigarrillos, pero ahora el cielo estaba nublado, intente cerrar los ojos para que apareciera aquella chica de la leyenda, pero no jamás llego, ahora si estaba decidido si volvería a tener otra oportunidad no iba a cometer los mismos errores, ni dejaría que la historia se volvería a repetir, pero no, no sucedió nada, así que me retire jurando que “nunca dejare que se suba de nuevo a mi auto, sin emprender una urgente huida” porque aunque ella no estaba destinada para mí, supe que el destino me había jugado una muy mala broma para dejarme muy mal parado…


Este post lo hice con la intención de que si alguien más tiene la oportunidad de repetir la misma historia lo piense dos veces antes de hacer lo mismo, tuve un par de motivos para hacerlo, entre ellos el que menos es fue que vi la peli de “el hombre que corría tras el viento” la otra razón quizás se los deje de tarea, les mando las mejores vibras, esperando que algún día a ustedes también les den un beso de esos que hacen volver a vivir…


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