jueves, 17 de octubre de 2013

Maldigo mi mala suerte

Recuerdo la primera vez que te vi o al menos que eso creí, fue en un cafecito donde yo solía acudir con frecuencia con el pretexto de una Horchata Caliente con nuez y pastel de 4 chocolates, pero bueno en verdad era que iba por Laura, ¿Quién era Laura?, Laura era la mesera con más antigüedad en esa cafetería, tenía a su cargo 4 de las 8 mesas, tenía una sonrisa de comercial, tenía una forma de hablar muy dulce, era de rasgos finos quizás por su descendencia italiana, una capacidad de socializar envidiable y un cuerpo de tentación, regularmente me robaba de 4 a 5 sonrisas, un día la encontré fuera de la cafetería, la encontré en un bar hablamos un poco y me enseño a bailar un poco, quedamos de vernos al siguiente día, me había dicho que quería irse al sur con su novio, le dije que me daba mucho gusto aunque en verdad no lo sentía ya que no podría volverla a ver jamás.

Así que al otro día fui al cafecito para decirle que se quedara unos días más, que pensara bien lo que iba hacer, que no fuera tan egoísta y dejarnos sin ella, no se quería decirle tantas cosas, pero ella no llego, esa noche pregunte a la mesera que me atendió y al dueño del lugar y me dijo que no contesto el móvil ni se reportó, yo triste me retire del lugar, pero aun pensaba que algún día iba a regresar y así paso el tiempo, con el transcurso de los días yo ya tenía mi dialogo para cuando ella se apareciera y poderle decir que se quedara unos días más, pero pasaron 22 noches sin tener noticias de ella, yo ya pensaba seriamente en cambiar de lugar, ya la horchata caliente me tenía un poco harto, pero una noche me lleve una grata sorpresa, estaba lloviendo a cantaros, llegue un poco más tarde quizás una hora fuera de lo acostumbrado, estaba solo el lugar, no sé, se veía como cuando en las películas es el final indicado, pero cuando me senté ahí estabas tú, si me dijiste con una gran sonrisa:

Vane: Buenas noches Sr. ¿Le sirvo lo de siempre?
Yo: perfecto lo de siempre, Gracias.

Como se dieron cuenta no era Laura, ella era Vane, o bueno eso lo supuse por leer el distintivo que portaba en su uniforme, ella era de quien en verdad quería hablarles, solo que se atravesó Laura y ya saben, pero bueno, Vane era una mesera también, no se en verdad que tiempo tenia trabajando en el lugar pero era muy hermosa, quizás como una de esas chicas de la Perla Tapatía, tenía una sonrisa que embrujaba, pero sobre todo tenía una voz que bien podía hacerte viajar por el universo en solo 2 frases y por fin llego Vane con el pedido.

Vane: Aquí tiene Sr. Que tenga un buen provecho.
Yo: Gracias Vane, pero, perdón ¿Cómo sabes que era lo que yo siempre he pedido?
Vane: vaya no es cosa del otro mundo, desde que yo trabajo aquí usted siempre ha pedido horchata caliente y pastel de 4 chocolates, después escribe un rato y se va dejando el 16% de propina, aparte esa voz que tiene es complicado no reconocerla. (Sonriendo)
Yo: Vale gracias, no sabía que fuera tan predecible, ni tampoco pensé que me estuvieran investigando en el lugar donde conspiro contra el mundo (reí un poco)

Después de esa pequeña charla y por falta de clientes, Vane se sentó conmigo, charlamos por 2 horchatas calientes y una Tizana de Manzana con canela, quizás hubiera sido más tiempo pero el dueño nos dijo que ya era hora de cerrar, claro yo me lleve una grata sorpresa y en vez de pensar en no volver a ese lugar, me maldije un poco por no haber visto antes a Vane, lo bueno de esa noche es que la invite a salir, me puso como condición que fuéramos a un lugar de Salsa, claro yo no sé bailar pero quería estar con ella así que accedí, al siguiente día ella tenía su descanso y era Jueves que por cierto se abarrota ese lugar, me enseño a bailar un poco o mejor dicho hizo el intento, nos la pasamos bomba, el cachondeo de la salsa y nuestro interés nos fue acercando poco a poco esa noche, me enseño una mejor adicción que el tabaco y el alcohol, esa adicción eran sus labios, su cuerpo, su todo, no se cuánto nos acercamos esa noche, pero cuando reaccione habían pasado quizás dos años, jamás me ha gustado cuantificar en tiempo las relaciones, me gustaría más decirles fueron 374 disgustos, 2058 besos, 3574 caricias, 68 abrazos sinceros, 4 viajes, 700 tazas de café, 54 fiestas, 35 borracheras y un largo etcétera por eso mejor lo dejamos en años, hasta que un día llego apurada y me dijo:

Vane: Sabes, la verdad no estoy muy agusto, tu manera de celar es terrible, no sé, pensé que ibas a cambiar por el tiempo pero ya veo que no.
Yo: Dame una oportunidad, sabes pienso que un día te vas a ir y me vas dejar esperando, prometo cambiar un poco.


Ella esa noche me dio una oportunidad más, que en verdad no fue como tal, fueron un par de meses de sobre llevarnos, salimos muy poco en ese tiempo, incluso fueron más peleas que días, así que decidimos seguir cada quien con su camino, yo seguía yendo al cafecito, ella seguía siendo la mesera favorita, un día no sé, quizás  ella andaba muy de buenas y se sentó a platicar conmigo, platicamos tanto como si hubieran pasado años desde la última vez que nos vimos, ella me decía entusiasmada que estaba saliendo con un tipo buen mozo, yo le decía que mi acompañante era la soledad, pero bueno ella hablo casi todo el tiempo, me dijo que pensaba irse hacia el sur con su novio, que estaban planeando vivir juntos y en un tiempo tener hijos, claro con un nudo en la garganta y unas lágrimas le dije que le deseaba mucho éxito, aunque claro no era así, quería que ella se quedara conmigo, me regalo el ultimo abrazo que me dio, me dijo cosas dulces y agradeciendo mi comportamiento se despidió, yo pedí la cuenta y me fui, desilusionado, al otro día no fui al cafecito, me compre una botella de whisky y me senté en el parque tomándome mi botella, fumando mis cigarros y recordando lo que vivimos juntos, sus besos, sus caricias, las promesas de amor eterno y las discusiones que las dejamos en el olvido, tanto estaba recordándola que apenas me di cuenta cuando paso frente a mí, me saludo, me dijo que me fuera a dormir ya por que mañana era su despedida en el cafecito, iba a tocar un tipo trova e iban a vender un poco de alcohol, yo le dije que si, en cuanto me dio la espalda le revente la botella en la cabeza, la cargue hasta mi auto y tome rumbo a una casa que estaba pagando a las afueras de la ciudad, ahí le di un beso, la senté inconsciente y le platique de los planes que tenía con ella a futuro, claro ella quizás no entendía por qué aún estaba desmayada, cuando intento despertar le di el último beso, me reclamo del por qué lo hacía, saque mi 9mm y dispare en su cabeza, ya sé, no sé por qué lo hice pero sentí un gran alivio, mientras la cargaba en mis brazos le dije “cumplo con mi promesa que jamás me iba a separar de ti” la lleve al patio trasero y cave un hoyo, mientras la sepultaba recuerdo que dije “mira qué casualidad, ustedes dos trabajaban en el mismo lugar, y ahora están en el mismo lugar” quizás mi sarcasmo no les causo risa a Laura y Vane, porque ya estaban muertas, pero bueno no todo es tan malo, ahora estoy saliendo con MariJo, que es la otra mesera que trabajaba en el cafecito ahora me atiende en las mesas de área de fumadores, claro ante esto el dueño del Cafecito que es un Español, regularmente me hace burla con el comentario “Joder tío, que mala suerte has tenido, guapita que conoces, guapita que se va al sur y no regresa” yo solo le sonrió y le dijo, “así es, maldigo mi mala suerte”

Espero les guste, ahora no me lo pidieron de viva voz, pero una lectora me hizo el comentario del porque siempre terminaban igual mis escritos, no se quise variarle un poco, espero les guste.

2 comentarios:

Recopilando un poco de la locura