miércoles, 18 de diciembre de 2013

Gracias Doctora

Dentro del hospital el frio calaba hasta los huesos gracias al pésimo mantenimiento del edificio, unas cuantas ventanas rotas y algunas otras que no cerraban bien, en el cuarto piso es donde el viento pegaba de lleno, se escuchaba el titiritar de los dientes de aquellos que acompañaban a sus familiares que estaban como pacientes, yo estaba en el cuarto 1 Cama 12, no tenía familiares conmigo, esa tarde me habían hospitalizado por un pequeño desmayo en la mañana en el trabajo y de ahí me mantuvieron en observación hasta que me hospitalizaron iban a ser 2 noches solamente para descartar la operación, mi familia vivía algo lejos, digamos que yo tenía apenas 1 mes viviendo en esa ciudad, no quería alarmarlos así que solo les marque para comentarles de mi desmayo y que estaría en tratamiento un par de días en los cuales no iría a trabajar, pero no era nada serio, recuerdo que mamá se entristeció un poco  y papá insistía en que querían venir a verme, los convencí diciendo que no había antecedente alguno así que quizás solo fue un desmayo normal, me creyeron, esa noche yo no pude dormir, era muy incómodo estar con ese frio, en ese lugar y con tantos quejidos, las enfermeras pareciera que desaparecen después de las 8 y que decir de los médicos, a partir de las 2 de la mañana solo escuchaba el toser de las personas  y algunos pasos dando rondines para ser exactos solo se escuchaba como si una persona caminara por el pasillo, abriendo puertas y después de un minuto cerraba la puerta, algunos quejidos de pacientes también se escuchaban, algunos incluso maldiciendo a las enfermeras por no hacerles caso, pero de pronto quizás a las 4 am, se escuchaba un silencio, como si estuviera prohibido a esa hora toser, hablar o respirar, se sentía una tranquilidad enorme por unos minutos, y a los lejos se escuchaban unas pisadas muy lentas como si fueran de un delincuente casi imperceptibles, y a lo lejos se escuchaba un “Gracias Doctora”, en esa primera noche yo pensé que lo había imaginado, y más por la mañana preguntarle a los demás pacientes, acompañantes y enfermeras si  habían escuchado algo en la madrugada, pero no, todos decían lo mismo, en el turno de la tarde le pregunte a una enfermera muy linda por cierto y solo me sonreía y me preguntaba sobre lo que había escuchado, le respondía y así pasaron los minutos, hasta que por fin ella me comento que había escuchado algo así de algunos pacientes, era reciente que una doctora en las madrugadas se paseaba por los pisos del hospital ayudando a los que más lo necesitan, pero era imposible saber en qué piso estaría cada día, me confeso que más de una vez en su guardia había subido o bajado algunos pisos buscando esa misteriosa doctora, las pocas cámaras de seguridad que había no servían, yo al menos un poco aliviado de saber que no lo había imaginado la segunda noche estuve atento, después de la visita de la enfermera en turno a las 2:45am pero nada no escuchaba más que el toser de las personas, un tanto enfadado intente conciliar el sueño, recuerdo que me escuche toser y eso me obligo a despertarme, no se escuchaba nada, ni un sonido, ni si quiera el silbar del viento en la ventana rota, ni el ruido incesante del toser de los demás, nada, no se escuchaba nada, en medio de tanto silencio se escuchó el pasar de una persona y puedo jurar que vi su sombra por debajo de la puerta, dudo un poco fuera del cuarto y termino caminando hacia el cuarto de la derecha, escuche claramente como abría el cuarto lentamente, incluso llegue a escuchar el golpeteo leve hacia una ampolleta de vidrio, después el crujir del mismo y todo acabo con un “gracias Doctora, porque tardo tanto en venir” después ya no escuche nada.

Al siguiente día como era normal en ese hospital me dijeron que me re agendarían los estudios por un fallo en la maquina donde los hacen, seguiría hospitalizado “por mi seguridad” no me molesto en lo absoluto, a la empresa si, ya que me tendrían más tiempo ahí guardado, aun así trabajaba un poco desde mi computador personal, volví a encontrarme con la enfermera linda y me comento con una sonrisa en su rostro que la hacía ver aún mejor, “ya investigue y me dijo la jefa de las enfermeras de la noche, que es una leyenda de una Doctora que murió hace un par de años, ella estaba de guardia y atendió a un llamado de una enfermera, fueron al cuarto 23 del piso 2 y el paciente se volvió loco, las ataco hasta matarlas” le comente que no creía en lo que decía ya que yo vi su sombra y un fantasma no la tiene, después hizo una que otra broma acerca de el alargamiento de mi estancia, estaba intrigado, me sentía como en los programas de detectives que pasan en el televisor, empecé a detectar el calzado de las enfermeras que no variaba demasiado, y esa noche pensaba en dar con ella, cuando viera que se acercaba salir con la excusa de ir al baño, pero no fue así, la otra cama que estaba con paciente a las 11 pm empezó a toser y después a vomitar sin parar, yo gritaba a las enfermeras y presionaba el botón rojo, lo único que logre fue que vinieron las enfermeras y me sacaron del cuarto, me cambiaron al piso 6, este piso estaba aún más solo y hacia más frio, quizás ahora si podría dormir bien, la cuarta noche caí rendido ya por el cansancio quizás de no haber dormido bien, la ventaja estaba en que el cuarto no había ningún otro paciente, así que me sentía un poco mejor, por la tarde me hicieron los estudios pertinentes y  casi de inmediato me hicieron firmar una responsiva y me mandaron a quirófano, quizás yo no pensé que fuera tan de consideración pero bueno ellos así lo vieron, quizás fueron 6 horas de cirugía y todo salió bien, tan bien que a las 3 am yo estaba despertando ya en el 6 piso en el cuarto asignado, todo iba bien, yo sentía comezón en el lado izquierdo del pecho, le hable a la enfermera y me explico todo, una cirugía a corazón abierto que cambiaron no sé qué vena y que esperaban que en 2 semanas podría salir de ahí, y casi empezar de nuevo mi vida, me hizo recordar con un gesto que estaba vivo “sabes chaval, debes de cuidarte más, estuviste a punto de morir, pero bueno ojala sepas aprovechar tu segunda oportunidad” y bueno solo me quedo agradecer y prometer cambiar un poco, se fue con la promesa de venir en cuanto tocara el botón rojo, le agradecí infinitamente y me puse a escribir un rato sobre mi vida haciendo una reflexión sobre lo que había hecho y lo que había dejado de hacer, cuando me interrumpió un ligero dolor en el lado izquierdo que me hizo brincar un poco de la cama, estaba a punto de tocar el timbre cuando vi que alguien se acercaba, abrieron la puerta y vi a una chica hermosa, era realmente hermosa, la luna de octubre se opacaba con su belleza, estaba enfundada en unos jeans azules y una bata blanca que por el bolsillo de enfrente decía Dra. A, en el lado derecho traía el símbolo del hospital y en el izquierdo traía el logotipo de una universidad muy afamada, se sentía una calma extrema, ni un sonido  se atrevía a quebrantar ese silencio, cuando levanto el expediente y de inmediato saco una ampolleta,  y me dijo “ sabes con esto te sentirás mejor, me quedare a cuidarte un rato, para ver que todo esté bien, tu confía en mi” e inyecto esa ampolleta en la manguerita que venia del suero, después me toco la frente y repitió “todo va a estar bien, no te preocupes” de inmediato mis ojos se cerraron, sentí un leve mareo y pum caí fulminado, lo súper por que la enfermera linda me despertó a las 10 am, preocupada un poco por que no había despertado, le platique lo sucedido y me comento que era imposible, igual y había sido la resaca de la anestesia, yo sabía que no pero así me lo hizo entender.

Las noches pasaban y yo iba mejorando de la operación, incluso los médicos un poco alarmados decían que mi evolución era muy rápida, la Doctora me visitaba cada noche, incluso empezábamos a platicar, cosas sin mucha importancia hasta que un día me reclamo del por qué no le había avisado a mi familia, le platique, que estaba tan entusiasmado por conocerla que se me había olvidado avisarles, su rostro me era familiar, su voz me sonaba conocida, pero sobre todo su plática era como si lo hubiera vivido hace poco, platicando con la enfermera linda me dijo que estaba realmente loco, que no fuera a decir nada porque me mandarían al psiquiátrico, eran risas y abrazos con esa enfermera, la última noche que pase ahí, platicando con la doctora me confeso que no era un fantasma, que ella era una Medico que hizo su servicio en ese hospital hace 2 años, hasta que un día en la madrugada una practicante de enfermería le llamo para atender a un paciente, cuando iban llegando el paciente acusaba a la enfermera de haberle clavado un cuchillo en el costado derecho y la sangre corría por el piso, ella corriendo rompió la ventana y echo un brinco, falleció después de caer del  cuarto piso de cabeza, ella la habían movido a otro hospital para evitar conflictos con el personal y ahora ella iba a las 4 am para ayudar a las enfermeras a cuidar a los pacientes que ya tenían los días contados como si fuera una Doctora anónima, me pregunto cómo era la enfermera con la que platicaba, se la describí y me comento lo mismo “ estas realmente loco, no digas a nadie que platicas con ella si no, te mandarían al psiquiátrico, ella es Lorena la que estaba conmigo hace dos años, la que salto por la ventana” no sabía que decir, no sabía qué hacer, lo único que hice fue tomar de la mano a esa Doctora y decirle “muchas gracias doctora” mis ojos se cerraron y la maquinita hizo el típico Tiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii.


Este post es como homenaje a todos aquellos médicos que dan mas de la cuenta por sus pacientes, hace tiempo bromeando con una gran amiga comentaba algo similar, ojala les haya gustado.


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Recopilando un poco de la locura