miércoles, 8 de enero de 2014

Incertidumbre, miedo.

¿Incertidumbre, miedo o que putas se debe de sentir?

La tarde era soleada y tranquila como regularmente pasaba en ese lugar, un tipo en bicicleta andaba vendiendo pan con frases célebres como “eeeeel paaan, con coca sabe bien… es pan light” el señor de los tepaches que quizás podría jurar que trae el chavo del 8 en ese barril también hacia ruido con la bocina de bicicleta, eran los que le quitaban un poco de tranquilidad al lugar, el empedrado que parecía que jamás se acabaría con piedras de rio así como las casas de adobe pintadas de blanco con rojo le daban un tinte perfecto de pueblo, era la tierra donde pasa todo y a la vez no pasa nada, esa tarde la tranquilidad de los lugareños así como de los que éramos vacacionistas se vio interrumpida, nosotros en casa, estábamos festejando el regreso de un primo que hace años no había pisado tierras mexicanas, la tarde pintaba bien, uchepos y agua de Jamaica era lo que teníamos en la mesa, alguno que otro traíamos una cerveza para mitigar el calor, en eso a las 2 pm vimos como descendían en camionetas tipo Pick up modelos recientes gente con armas largas y uno que otro una pañoleta que evitaba reconocer su rostro, sonaban los motores que literalmente bajaban por todas las calles dirección hacia el centro del pueblo, de inmediato nos metimos a la casa, metimos las mesas y en aparente calma pero con un poco de incertidumbre seguimos comiendo y conviviendo un poco, hasta cuando unos disparos al aire nos hicieron sentir un poco de miedo, las camionetas se escuchaban que ahora subían por las calles, después todo fue en calma, nadie pasaba por las calles, no se escuchaban ruidos exceptuando los motores de las camionetas que daban rondines en las calles, nos logramos acostumbrar un poco a eso, unos tomaron precauciones y se fueron a sus casas y otros preferimos tomar unos litros más de cerveza, al poco tiempo se veía un helicóptero color negro como intentando encontrar a alguien, dando rondines a baja altura, las camionetas no dejaban de pasar con los hombres armados, lo único que se escuchaba aparte de los motores y la hélice era un carro que por medio de un megáfono decía “se le recuerda a la población intentar no salir en las noches,  en el día pueden hacer sus actividades normales” paso un tiempo y sonaron más disparos, fue cuando preferimos dejar el trago y todos se fueron, yo decidí tranquilizarme hablando con una gran persona, claro ella no me entendía mucho por mi estado etílico pero a mí me tranquilizo millones, proseguí a dormirme después de hablar con ella, al otro día tenía que pararme temprano para cantarle las mañanitas a Mamá.

Entre sueños escuche una ráfaga y motores de camionetas runfando, pensé que estaba dormido desperté un poco y vi que faltaban aun minutos para las 7 am, cuando se escuchó algo que jamás había escuchado en mi vivo en mi vida, había escuchado por medio del televisor ya sea de un corresponsal o de una película, algún videojuego pero sonaban balazos de diferentes armas, abrí mi cuarto para que los de la casa se metieran a guarecer, éramos pocos y el cuarto era el más alejado de la calle ahí nos sentamos, después unos familiares nos marcaron para que les abriéramos porque estaban cayendo balas en su techo y era de lámina, ya éramos más, todos sentados en el piso y algunos acostados debajo de la cama, buscábamos mantener la calma, habían pasado quizás 15 o 20 minutos cuando uno se acostumbra al sonido cuando se escucha un ¡Pum! Era una explosión, como cuando hay fiesta de pueblo pero mucho más fuerte, y los balazos no cesaban, quizás pasaron 2 minutos y de inmediato otro estallido similar, después se escuchaban en dos lados los balazos, paso casi una hora para que todo aquel ruido dejara de sonar, después de que paro, pasaron minutos de extrema calma, ni siquiera estaban ya patrullando en las camionetas, si acaso aparecían cuatrimotos con 2 personas a bordo armadas pero hasta ahí, entonces decidimos salir de nuestras casas a comprar comida, buscar comprar por si se venía lo peor, en el centro solo había 3 locales abiertos, comprando tortillas en números exagerados al igual que la carne y otros comprábamos carnitas, unos balazos más u otros menos, pero fueron menos ya en la tarde y en la noche, quizás si se escuchaban no pasaban de 5 minutos y no tantas armas como en la mañana, afortunadamente todo se quedaba en incertidumbre, las barricadas en las entradas y salidas eran de tipo militar con mucha inteligencia, en las noticias decían que solo habían 2 muertos y uno de ellos traía un lanzamisiles quizás por eso eran los estallidos, en las noticias vecinales los números daban más de 20 sin problema.


Quizás para muchos esto sea normal, quizás para otros piensen que exagere un poco y puedo apostar que muchos que vivieron esa experiencia me dirían que me quede corto, esta vez quise dejar de lado a la mina y el chaval, porque la incertidumbre de vivir y esperar que gente armada no se meta a tu casa (que afortunadamente venían dirigidos a los narcos nada mas) que una bala perdida no le vaya a pegar a un familiar, o que se arme una balacera fuera de tu casa, nos tocó salir huyendo como delincuentes, con sigilo y temprano después de un día que no nos dejaron salir, ojala este conflicto armado traiga más cosas buenas que malas, ojala y esto jamás se vuelva a repetir, ojala y esto nos sirva de lección para educar con un mejor ejemplo, el dinero, las armas, las mujeres no lo son todo cuando expones a los tuyos.

2 comentarios:

  1. ¡Que horror! ¡No lo quiero imaginar! Cruda realidad la que vivimos en este país.


    Cuidate

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Recopilando un poco de la locura