jueves, 2 de enero de 2014

Quizás se enamoró de un fantasma

“Quizás sea difícil escribir sobre algo que no sucede, quizás sea complicado escribir sin estar viviéndolo, quizás no haya imposibles, quizás se enamoró de un fantasma”

¿Ustedes se han enamorado de un fantasma?

Ella una de esas minas que tienen una forma de ser muy peculiar aquella mina que con su discurso enamora más que con una sonrisa, con sus besos esparce más sal que de los tarros de michelada, de esas minas que al pasar aparte de robar miradas también muchas envidias, su vida se basaba en altibajos y muchas emociones eso fue lo que forjo su carácter, un día el destino estaba muy juguetón e hizo que la mina en un cruce de esquinas se encontrara con un chaval de esos que la gente dice que son extraños, un chaval de aquellos que juegan a ser mayor con sus fieles amigos la cerveza y el cigarro, ese típico chaval que no le gusta ser el centro de atención, aquel que se refugia en asuntos insulsos y pésimas escrituras, pero el destino los junto para cumplir con la estadística burda de los amores adolescentes de verano, la mina pequeña y extrovertida, el chaval un pequeño cabron en un envase introvertido, la mina mostraba su amor a manos llenas, el chaval solo lo hacía con caricias traviesas y en solitario, cumplía con esos amores típicos del verano con un sabor de esos que pensaran que son para toda la vida, aunque tiempo después ese amor de verano se convirtió en lo que empezó, una broma traviesa del destino solo para cumplir con la estadística, aun así ellos seguían frecuentándose, ella lo buscaba para charlar y el solo para juguetear, ella creía en que podía enamorarlo, el creía en que las botellas vacías daban mejores caricias, ella decidió trabajar en buscar enamorarlo, dedicándole tiempo, soportando las groserías, los reclamos, las caricias sin sentido, se resignaba a estar con el chaval cuando él se encontraba alcoholizado, ella decía que era muy bello ese amor, él decía que era un gran juego, esta relación tenía una dinámica muy extraña, cada vez con menos frecuencia pero en los mismos días se encontraban en aquel cruce de esquina donde se conocieron, como es costumbre el chaval reflexionaba un poco acerca de lo cruel que había sido con la mina y decidió tratarla diferente, con algún mensaje de buenos días, alguna llamada nocturna, un hola al menos en público, tanto fue cambiando que poco a poco se fue enamorando, aun así ella seguía convencida de que él seguía jugando el mismo juego del inicio, aunque el tiempo que compartían era ligeramente mayor al menos la calidad si era muy superior, digamos que ya se estaban conociendo después de tanto tiempo.


Una tarde parecía que la historia iba a cambiar, cuando él le dio un beso en público, un beso de aquellos que te hacen ver estrellitas, un beso de aquellos que levantan los corazones rotos y reparan los espejos, después le alcanzo una nalga y la apretó en señal de pertenencia, el tiempo pasaba y el chaval se iba enamorando ella al contrario entre más lo conocía más se iba desenamorando, ahora era el quien la buscaba, la mina se hacía del rogar un poco y lo hacía esperar en cada oportunidad, ya no lo besaba igual, incluso llegaba a ignorarlo, el por su parte hacia la lucha con un pequeño detalle, alguna broma o un comentario fuera de lugar, después se distanciaron, no sabemos si fueron horas o años, pero en una tarde de invierno ellos se volvieron a encontrar en el mismo cruce de esquinas, ¿Para qué? No sé, pero a ellos no les importaba se besaban hasta por debajo de los charcos, dentro de la iglesia, en medio del tumulto de gente en el mercado, digamos que buscaban cualquier pretexto para compartir su locura, él le dedicaba una que otra canción, ella lo llenaba de besos con bastante sal, el chaval poco a poco iba perdiendo la cabeza, se dio cuenta cuando le hacía promesas que sabía que jamás cumpliría, ella por su parte creía ciegamente en esas promesas, todo iba viento en popa hasta cuando un día el falto a la cita en aquel cruce de esquinas, se fue y hasta la fecha no ha regresado, ella por su parte sigue en frecuentando aquel cruce de esquinas donde por “casualidad” se encontraban, incluso hay tardes que se le ve fumando como esperando algo o alguien que nunca volvió, el chaval se enamoró de la mina quizás por eso opto por huir, la mina se enamoró de aquel chaval que ahora solo le recuerda como un fantasma.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Recopilando un poco de la locura