martes, 6 de mayo de 2014

Equivocación

El chaval tomo su ultimo cigarro de la noche, estaba en medio de la nada, había bastante gente a su alrededor pero el tenia esa sensación de soledad. ¿Como describir aquella sensación de soledad? Solo con palabras podía referirse aquel amor olvidado, el era muy olvidadizo y ahora acababa de olvidar aquel amor en aquella esquina.

Sonaban Corridos y también canciones de Agustín Lara, pero el solo percibía aquellos golpeteos de su corazón olvidado, su cigarro se consumió al igual que sus esperanzas de amor eterno, al voltear sobre esa esquina y ver como pasaba aquella que había sido el amor de su vida de la mano de un tipo que parecía tener lo todo excepto sentimientos, el chaval tomo sus cosas y partió rumbo a una cantina de mala muerte que desde hacia tiempo era como su primer hogar.

Después de varios años el chaval solo era una persona mas en el espacio, aquella que había sido el amor de su vida solo era una vendedora de dulces a fuera de las escuelas y por las noches era solo una cualquiera que solo bailaba al son de la música exótica.

El chaval un día entro a cierto lugar donde se encuentran a “las muchachas malas, pero muy buenas” solo se concentraba en una mina de nombre desconocido pero de apodo “la morocha” como se balanceaba de ese tubo y supo que aquella que había sido el amor de su vida ahora solo era una bailarina y no precisamente de ballet, solo recordó que hace una década ella era la mas linda del barrio y el solo era un estudiante, al momento de ver como los senos de la mina se balanceaban el solo recordaba los tiempos junto a ella, no pudo disimularlo y una lagrima corrió por su cara, el solo quería hacerla suya, la mina solo quería seguir yéndose con el mejor postor, aquel que le ayudara a pagar el alquiler de aquel cuarto obscuro, el chaval pago algo mas de la cuenta y le espero a la salida, eran 5 de la mañana y no faltaba mucho para que aquella mina saliera.

A la misma hora que salía el astro brillante, iba saliendo la mina, ya con ropa un poco mas formal, el chaval solo desenfundo y corto cartucho, ella se paralizo al verle, el solo le dio el boleto de un viaje sin regreso, ese viaje constaba de 2 balas calibre 45, una se impacto en la frente de la mina, la otra salió por la parte posterior de la cabeza del chaval, al parecer ahora la esperanza solo valía unos gramos de plomo, el amor seguía siendo invaluable, ni el tiempo pudo con ese amor, ahora el amor sigue vivo, la gente lo revive al contar una y otra vez aquella historia, a la cual bautizaron, “el amor y la violencia, se acaban al mismo tiempo”

3 comentarios:

  1. Que triste historia y malo porque la mato si ella solo trabajaba.

    Saludos

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  2. El claro reflejo de lo que los celos son: más que amor, el afán de poseer y el preferir que el objeto de deseo sea destruido antes de verle gozando con alguien más.

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  3. ¿sabes que esta historia también me queda como anillo al dedo?

    solo que yo a tiempo me salve de ver alguna pistola...

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Recopilando un poco de la locura