martes, 13 de mayo de 2014

Recordar

"La vida era un simulacro de lo real
Hasta que el viento trajo tu voz hasta mi habitación"


El chaval cansado de la vida que tenia tomo sus cosas, un par de maletas, las fotos de sus seres queridos, las gafas obscuras que siempre le acompañaban, una cajetilla de cigarros de los rojos, el encendedor que le regalo un amigo y un puñado de ilusiones, el chaval solo tenía en la mira el cambio, no le importaba si con eso implicaría el cambiar de vida, en su mente tenia probar nuevas minas, cambiar la marca de sus jeans, cambiar la compañía de celular, fumar solo, tomar una cerveza desconocida en un lugar desconocido, cambiar su forma de vestir, cambiar sus aspiraciones, había algo que no pensaba cambiar era, aquella barba que le hacía parecer unos años más grande y denotaba respeto y así fue como empezó la nueva vida del chaval…

Todo empezó cuando el chaval saco un cigarro sobre una plaza municipal muy conocida, lo encendió, dio unas cuantas bocanadas antes de darse cuenta que la gente le veía como se le ve a un inmigrante o a un delincuente, el solo se limitaba a sonreír y soltar el humo del cigarro, pasaron así algunos minutos hasta que el chaval decidió buscar algún lugar donde guarecerse de tantas miradas frívolas, encontró un pequeño lugar después de tanto buscar, era una banca que parecía solitaria como si tuviera la mala suerte de no tener seres encima a comparación de las demás bancas del lugar, saco su revista preferida y empezó la lectura, varios minutos y cigarrillos pasaron mientras el chaval leía, las minas pasaban de largo, los plebes gritaban tanto que el mismo ruido se sentía agredido, los reclamos de las parejas se escuchaban a pocos metros de ellos, los turistas se dedicaban a tomar fotos del recuerdo pero el chaval seguía sumergido en esa interesante revista sobre problemas sociales en México, después de largas 2 horas se paró de esa banca, el sol ya se había ocultado para darle lugar a la grandiosa luna que esa noche pintaba un tono tirándole a rojizo por cierto era luna llena era síntoma de buena suerte, paso a un minisúper a comprar su inseparable leche de chocolate y unos panecillos comerciales para el día siguiente, se dirigió al cuarto que había rentado por un mes para poder hacer el cambio de vida, llegando al lugar donde dormía acomodo sus cosas del otro día que le ayudarían a probar suerte, tomo el control remoto del televisor y le dio click en power, hace tanto tiempo que no veía la televisión abierta que le daba flojera seguir viéndola, solo existían programas de niños que son explotados por una televisora, unos maltrechos noticieros de periodistas de renombre que solo decían verdades a medias, y unas películas con mas cortes comerciales que los anuncios sobre la ciudad de la cual había partido, volvió apretar el mismo botón para prenderla solo que ahora para hacer el efecto contrario, desconecto la televisión y conecto un pequeño ventilador para que le ayudara a sentir fresca la noche en esa ciudad con un calor terrible, se encomendó a su Dios y se dispuso a dormir.

Al despertar tomo su celular para que dejara de sonar aquella voz armoniosa que le ayudaba a levantarse, una amiga le había hecho un tiempo atrás un tono para que se despertara y la recordara todos los días al levantarse, el chaval tomo una ducha, se puso ese pantalón de vestir, se quito un poco de la barba que salía demás en su rostro, se lavo los dientes e hizo una llamada telefónica hacia sus familiares, sabía que eso era un buen augurio para empezar una nueva vida, tras largos 5 minutos el chaval colgó la llamada con una sonrisa en el rostro y bajo a desayunar, después volvió a lavarse los dientes, se puso un poco de loción, tomo su reproductor de música, unos cuantos pesos y un folder con varias impresiones de su Curriculum Vitae que iban a ser su fiel acompañante por esa mañana, se acomodo una corbata que le había regalado su padre y emprendió la huida de ese lugar, tomo un bus esperando no equivocarse de ruta, y así fue en 10 minutos estaba en una entrevista para el puesto, el contando varias verdades a medias para poder conseguir ese puesto, le compraron la idea y ese día empezó a trabajar en ese lugar, el chaval veía complicado poder acostumbrarse a esa nueva ciudad, la gente parecía no tener prisa de nada, el acostumbrado a vivir con reloj en mano llego a un lugar donde la prisa no existe, donde el trabajo para ayer no tenía que hacerse hoy, y en si pensaba que era lo que siempre había buscado, que podía pasarla bien, conoció un par de minas al salir del lugar de trabajo, y camino por largos 30 minutos para llegar a su destino, paso de nuevo a ese minisúper donde la mina que le atendía le regalo un par de sonrisas, el chaval apenado le devolvió solamente una, paso a la misma plaza municipal del día de ayer y la banca donde se sentó seguía intacta, no había gente sobre ella, así que el chaval se sentó para pensar algunos minutos, tomo aquella pluma que le acompañaba en la camisa y el ticket de compra, se apoyo en la banca y se dispuso a escribir sus historias de desamor que redactaba en un blog comunitario, el chaval dejo por primera vez un escrito incompleto al ver los ojos de la mina que le veía de la banca de enfrente, la mina estaba sola, vestía un pantalón ceñido al cuerpo y una blusa blanca, al chaval se le hizo conocida esa mina y se acerco sin mediar palabra le ofreció un cigarrillo, la mina lo rechazo y el chaval le pregunto algunas cuestiones personales y cayó en cuenta que aquella mina la había visto el día de ayer con un chaval unos años más grande que ella, y prosiguió con la charla, la mina empezó ah hablar, le contaba de las cosas que le gustaba hacer, el tipo de música que escuchaba, que comida le gustaba, que sabia hacer y muchas cosas mas que el chaval no puso demasiada atención por estar viendo esos ojos tan grandes y lindos, la mina empezó hacer pequeñas pausas y se tomaba el rostro empezaban a inundarse esos ojos grandes, la mina le contaba al chaval que el dia anterior había tenia una fuerte discusión con quien era su pareja, la mina se había cansado de ser la segunda en la lista, se había cansado de calentar y no entrar a jugar en el juego del amor, el chaval saco su reproductor y sin decir nada le puso una canción de desamor de una manera muy cruelmente explicada, la mina le regalo un abrazo al chaval, y disculpándose por su rápida huida del lugar le dio un par de besos uno por mejilla cosa que le recordó una canción de Joaquin Sabina, el chaval se dispuso a ver la mina iba desapareciendo entre tanta gente, la mina volteaba y le regalaba sonrisas hasta que se alejo tanto que ya no se alcanzaban a ver, el chaval con una sonrisa regreso a su cuarto y ahí siguió con el escrito que había dejado incompleto, el sueño le venció antes de poder terminarlo.


2 comentarios:

  1. La pregunta que siempre viene en estos relatos: ¿Proyeccion de tu propio sentir y experiencias, o estricta ficción?

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  2. Gracias por leer @Alexander digamos mas la primera y la segunda, la tercera en pocas ocasiones... Un Abrazo.

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Recopilando un poco de la locura