jueves, 31 de julio de 2014

La Loca de las chinches

"Repiteme tu nombre, con la mas dulce voz"

Hace un tiempo en un lugar muy tranquilo vivía una muchacha que en apariencia parecía una persona como tú o como yo, con algunas situaciones embarazosas y uno que otro conflicto pero nada que ella no podía darle una solución, aunque después de un tiempo de la nada le salían ronchas, si ronchas como si un insecto le hubiera picado o si fuera alérgica a algo, los análisis médicos decía que su estado de salud era bueno incluso los médicos decían al inicio que era por culpa del alto nivel de estrés, pero ella no creía en eso, ella decía que era por las chinches, por eso cambiaba la ubicación de su recamara en toda la casa, ya había dormido en lo que era el baño de abajo, en la cocina, en la sala, en el recibidor, en el cuarto de las visitas, hasta en la azotea, lo curioso es que a pesar de sus ronchas ella iba a trabajar como si nada pasara, ella salía de su domicilio a las 7 am recorría 200 metros y tomaba cualquier colectivo que la llevara al centro, bastaban 5 minutos para que descendiera en la parada, le bastaba caminar 30 metros y llegar al edificio donde trabajaba, esa empresa donde su llegada a esa ciudad había laborado, llego en un verano hace 9 años a esta ciudad, recién había concluido su licenciatura y encontró un trabajo temporal en el cual decidió probar suerte más que por un desarrollo profesional, era porque venía huyendo de su pasado, su vida había dado un giro para bien, ahora ya era un poco mas sociable a los pocos meses había conocido todos los bares de buena madera de la ciudad, en especial se la pasaba en el “Sal si puedes” ahí conoció a un tipo que aparte compartir los tragos, compartieron sus historias, ambos venían huyendo de su pasado, ella una recién egresada con un trabajo estable y con miras al futuro se encontró con este tipo que por las mañanas estudiaba su segunda carrera, por las tardes era mesero y en las noches tocaba en una banda de rock, quizás los astros se alinearon para que ellos se encontraran tanto que compartieron su vida por un año, por fin iban a casarse, el sin un peso en la bolsa pensó que había encontrado su minita de oro y ella pensando que con él podía tapar a su pasado.



El día de la boda llego iba a ser algo muy sencillo, solo por el civil y una comida en la casa de ella, pero algo paso, el destino es sabio y ella salió tarde con rumbo al registro civil, en el taxi donde iba se le poncho la llanta justo en frente de un bar gay, mientras esperaba desesperada vio a un tipo de traje que estaba besándose con otro en la entrada, no dejo de verlos en todo lo que duro el beso hasta cuando se separaron, lo que vio no podía creer, el tipo que no traía traje era un jefe del departamento de materiales donde ella trabajaba, pero lo en que en verdad le sorprendió fue el tipo de traje de pingüino, cuando volteo y le vio la cara, era su novio, aquel con el que había compartido unos tragos, una cama y parte de sus mejores años, estaba besándose con otro tipo justo a unos minutos de su boda, ella en un arranque de pánico lo que hizo fue golpear a los dos amantes de una forma brutal, tuvo que intervenir el taxista y una patrulla para poder parar tremenda golpiza, irónicamente no presentaron cargos ninguno de los dos, incluso al jefe de departamento lo corrieron al enterarse y huyo con el novio hacia el sur donde son más liberales, ella se la pasaba desconsolada, era motivo de burlas y de sentimientos de inferioridad, todo había cambiado exceptuando las ronchas que le salían cada día 28 de mes, esas seguían saliendo y su argumento era el mismo, las chinches, dejo de asistir al “Sal si puedes” ahora frecuentaba “la ultima y nos vamos” fue a terapia con un psicólogo e incluso llegaba a frecuentar bares gay con la esperanza que con la aceptación fuera a sanar la herida, ahora ya no hacía de comer, comía en la fondita “de enfrente” y en “la tragazón” en su trabajo, fue llamada la loca de las chinches porque religiosamente faltaba a trabajar el día 28 y 29 de mes, alegando que las chinches la atacaban, en su trabajo jamás pensaron en correrla a pesar de su extraña enfermedad de 8 años, saliendo de su trabajo, recorría los bares de dos cervezas en dos cervezas, se iba cuando algún tipo pensaba en cortejarla, la empresa donde trabajaba iba en repunte por lo cual abrieron una sucursal a 300 km de distancia, de inmediato ella fue promovida y a regañadientes tuvo que cambiar de residencia, incluso cambio de religión y casi de forma inmediata se “curo” de las ronchas y por supuesto de los ataques de las famosas chinches, claro, ella de vez en cuando va a juntas a la Matriz de su trabajo donde todos la conocen como “la loca de las chinches” y crearon un mito curioso en esa ciudad, que consiste en que si te enamoras de un homosexual, las chinches te atacan de la nada, cada 28 días…

Este post no es con motivos religiosos ni homofóbicos, fue un post que me pidió un familiar y quise darle el gusto, espero lo hayan disfrutado.


lunes, 14 de julio de 2014

Después de la lectura

"Esta noche cierra los ojos y sueña que estas bailando conmigo..."

Recuerdo ese día se me hizo un poco tarde al salir del trabajo, me entretuve un poco en el puesto de periódicos por que un señor estaba hablando con el vocero, pedí mi revista semanal como religiosamente lo hago cada lunes, maldecía un poco porque cuando recién llegue a la estación el metro iba saliendo, yo empezaba a leer “vivir para contarla” de García Márquez en el metro, me esperaban cerca de 50 minutos de camino para llegar a casa para por fin jugar un rato On-line y despejarme de la jornada laboral, pero un “es buen libro, que malo que no saco la continuación el buen Gabo” me saco de mi lectura, solo sonreí era una chica bonita se me hacia un tanto conocida y le dije “recién empecé a leerlo, pero he escuchado buenos comentarios” ella solo me sonrío observe que en su reloj de pulso marcaban las 3:15pm después vi que ella estaba leyendo un libro que tenía el titulo tatuado “Después de la lectura” no traía autor ni editorial, la pasta era blanca parecía muy nueva, por lo que alcance a ver le faltaban pocas páginas para que lo terminara de leer quizás unas 20, seguí con mi lectura, ella estaba sentada en el asiento reservado y yo estaba parado casi frente a ella, no sé cuantos minutos pasaron la lectura me entretuvo por completo, hasta que un “Señor, su libro se le cayó” me hizo poner el separador en la hoja en cuestión iba a responder que ese libro no era mío, pero en verdad me dio curiosidad saber de él, solo extendí la mano y acompañado de un “gracias, muy amable” me apresure a guardar ese libro en mi mochila, faltaban cerca de 3 estaciones para llegar a casa, lo acepto no pude seguir leyendo el libro de García Márquez, me sentía culpable por haber tomado el libro pero me intentaba convencer a mi mismo para no sentirme mal por haber hecho esa acción y seguí en mi viaje, haciendo un promesa que lo devolvería si algún día volvía a ver a esa chica e intente recordarla por lo mismo que se me hizo un tanto conocida pero mis recuerdos no dieron con ella.


En casa después de comer, tenía una rara sensación quería yo leer ese libro, me senté en la hamaca que está en la azotea y encendí un cigarro mientras inspeccionaba el libro, parecía como si fuera un borrador pero empastado, las primeras 2 hojas estaban en blanco y después tenía una dedicatoria “Gracias por darme la confianza y por fin poder escribir esa gran historia. Un abrazo, Chilango” Después empezaba el primer capítulo pasaba pagina por pagina y sentía una gran conexión con ese libro, se me hacia una gran historia, me interrumpieron un par de veces mensajes al móvil, no esperaba yo llamadas de nadie ni mensajes de nadie, pero una amiga tenia la urgencia de hablar como era cada vez que se peleaba con su novio, el primer mensaje lo obvie y no conteste pero después tuve que cerrar el libro y ponerle un billete de 50 para que sirviera como separador, al contestarle el mensaje a mi amiga me di cuenta que eran las 3:15 am pfff me había metido tanto en ese libro que no me di cuenta de la hora, después de tranquilizar un poco a mi amiga me dispuse a dormir, pero no podía, quería seguir leyendo, tuve que aplicar la costumbre antigua que arraigue cuando no podía dormir, calentar un poco de leche y tomarla sin acompañarla de nada, y surgió efecto.


Recuerdo soñaba claramente que yo era “Julio” El personaje principal del libro y una ex novia era la novia del protagonista en la historia se llamaba “Yessica”, fue un sueño donde empezaba a vivir algo que no estaba en el libro, era una cosa impresionante, de pronto la alarma de mi celular me hizo salir de mi sueño, cuando me bañaba y desayunaba me daba cuenta que estaba pensando en seguir leyendo, al salir rumbo al trabajo ese día me toco irme en auto ya que ese día tenía que ir a otra sucursal y no llegaba hasta allá el metro, lleve el libro conmigo pero no tuve oportunidad de leer mucho, quizás unas 30 páginas en todo el día, en la noche recibí la llamada de esta ex novia con la que había soñado, me comentaba que soñaba que volvíamos a estar juntos pero que no éramos nosotros, parecíamos  como en una película ella me conto el sueño y fue el mismo que yo tuve con los personajes de “Julio” y “Yessica” pero no le dije nada, le dije que quizás era tanto que vivimos juntos que quizás ella lo traslado al sueño, no estuvo muy conforme con mi respuesta y me dijo “Ojala no siga soñando contigo, sigues siendo el mismo pinche sangrón de siempre… no sé porque te marque, aunque esperaba que me dijeras otra cosa, no te vuelvo a molestar a menos de que te vuelva a soñar” En seguida colgó el teléfono,  me quede pensando seriamente,  tome el libro y me dispuse a seguir leyendo, no sé si estaba con la idea aun de mi ex novia pero parecería que cada vez que hablaba de “Yessica” en verdad hablaba de mi ex.


Pasaron los días no sé bien a ciencia cierta cuantos fueron, pero recuerdo que en mi trabajo me hacían comentarios sobre si me encontraba bien ya que mi rendimiento había bajado demasiado ya no era aquel trabajador que se preocupaba por los proyectos ahora más bien en el tiempo, el tiempo libre lo destinaba a seguir leyendo, un sábado me toco trabajar, maldecía a mi jefe porque yo ese día tenia partido de futbol y no quería faltar, pero a regañadientes tuve que concluir un trabajo que no había terminado el jueves y viernes en calidad de urgencia con la clara consigna de que si no concluía a tiempo me iban a correr, concluí el trabajo cerca de las 3 de la tarde, me apresure a salir para seguir leyendo iba por la mitad del libro en el metro cuando escucho una voz “¿ya no te gusto García Márquez?” era ella la dueña del libro, me puse de mil colores al ver que me había pillado ella leyendo su libro, no sé que responder solo recuerdo que le dije “me siento en deuda, ¿te invito un café va?” ella solo sonrió y acepto con la condición de irnos en el metro, que fuera en ese momento y no después, acepte la oferta, me intente excusar y ella solo sonreía, tenía una sonrisa hermosa se me hacia un tanto familiar, la tarde transcurrió en una charla de conocimiento mutuo, un par de horchata caliente y un par de tartas de frutas, ella me hablaba del libro, acerca de que un ex novio se lo había regalado, lo había escrito en provincia y que era la historia relatada de un amigo de él, quería publicarlo pero jamás lo termino y decidió imprimirlo y regalarme una copia, dejo varias páginas en blanco esperando algún día reencontrarse con ese amigo para poder terminarlo, yo le dije que la historia que relataba el libro era algo muy general en esa ciudad van muchos chilangos incluso le platiqué el tiempo que yo viví ahí, ella consternada me incito a que lo terminara de leer y que le pusiera el final, nos veríamos en 1 semana para ver el final que yo había propuesto para el libro.



Se me hizo complicado en verdad terminar la historia, pase la semana haciendo borradores de cómo podría terminar ese libro hasta que por fin lo hice, 26 páginas fueron las que le incluí, el día pactado había llegado, yo estaba impaciente por saber su reacción sobre el final de la historia, pensaba que había echado a perder ese gran libro, nos vimos por la tarde del sábado en la misma cafetería a las 21 horas menos quince minutos, ella ahora pidió un chai latte, y yo una horchata, leyó el final y me comento que no era el final que ella se esperaba, que pudo contactar a su ex novio y que vendría más o menos a las 22 horas, estaba yo impaciente por fortuna estábamos en el área de fumadores, cuando me comento que ya estaba en la entrada le comente que iría al sanitario, no sé en verdad no quería estar ahí mientras el autor original leyera el libro, me senté en la barra cuando Salí del sanitario, me hice menso por espacio de 10 minutos, hasta cuando vi que el había terminado de leer el libro y manoteaba, me esperaba lo peor, una riña entre esos ex novios por haber terminado de esa manera esa historia, me arme de valor y volví, al ver al autor de frente solo reaccione con un abrazo lleno de emoción, el había sido un amigo cuando yo viví en provincia, vivía en el departamento de un costado de donde yo rentaba, me pregunto si yo había sido el que termino con la historia, le comente que si, charlamos un poco el me preguntaba sobre una chica que había sido mi novia yo respondí con la verdad, que fue como termine aquella historia impresa, el sonriendo me dijo “¿Que te pareció la historia? ¿si fue como sucedio? te tengo una sorpresa” no podía creerlo, el había escrito el libro sobre mi amorío con aquella chica, me quede sin palabras, ella apresuro a decir “Díganme que no es verdad, díganme que ese libro no es la historia de él (señalándome)” yo un tanto nervioso solo cerré con un “Jodida teoría del Caos, si ese día hubiera salido a tiempo, si ese día el vocero no se hubiera tardado, si ese día no hubiera tomado ese libro, esto no estaría sucediendo” el dijo el comentario que yo le hice en alguna ocasión “no existen casualidades en este mundo, todo son causalidades”nuestro silencio se vio interrumpido por un cantante urbano que iba cantando con su guitarra “…Esta noche abrazaremos nuestros pecados, tu belleza me guía hacia ti, como el sol ordena las estrellas…” detras de esa estrofa entro ella, al local, aquella que podremos llamarle "Yessica".





martes, 1 de julio de 2014

Llámame el día que puedas

“llámame el día que puedas,
Date prisa que ya son las cuatro y diez”

Recuerdo te tenia tomada de la mano mientras maldecías a “Summer” tu decías claramente que eso no se le puede hacer a quien se quiere, solo asentía quizás mas por mi pasado que por mi presente y era cuando tu sacabas tu mejor arma, un beso de esos que pareciera que todos gritan Gol, un beso de los que saben a victoria, un beso de los que te hacen cambiar el mundo, la realidad, un beso de los cuales solamente tu sabias dar, me preguntaste si algún día te iba dejar de querer y con la serenidad del mundo te respondí de la forma que suelo hacer, Nunca te voy a dejar de querer incluso cuando ya no estemos juntos te seguiré queriendo, incluso en mis sueños te seguiré queriendo, de tu boca salió un “No seas payaso, yo no controlo tus sueños así que no sé si me dices la verdad” te di un beso, un beso corto porque me anime a decirte que estaba enamorado de tu sonrisa, que tus labios eran mi pasaporte para un exilio…

No sé si aún recuerdas cuando me viste a los ojos después de que despertaste en el auto y me ibas a regañar por que iba fumando, pero tu regaño se cortó por un “Te amo, ¿Por qué hiciste esto?” era una postal tu rostro hermoso, se veía que estabas confundida pero para bien, como cuando llegan los reyes magos a la casa y no te crees que el juguete era algo que deseabas pero que no pediste, solo te dije que había veces que era bueno mentir sobre todo si se trataba para sacar una gran sonrisa como la que tenías, me diste un gran beso y no dejabas de sonreír, recapitulando esa tarde cuando pase por ti al trabajo y tú con bastante entusiasmo sabias que íbamos a ir a visitar a mis padres, que por fin iba a presentarte con ellos y los ibas a conocer, solo dijiste “dormiré un poco para que no me vean cansada, de todas formas llegaremos a tiempo para conocerlos si alcanzo a descansar” después paso cuando te despertaste y me encanto tu forma de verme, tu forma de decirme te amo, al parecer era el segundo Te amo más sincero que me habías dicho, pero por lo que tuve más gusto fue, el irnos unos días a la Playa que había sido la primera promesa que te había hecho.

Después fuimos a una plaza comercial a que compraras algo de ropa para el fin de semana y eso por tus palabras “la ropa que traigo no es para la playa, no puedo andar de jeans en la playa” ahí nos adentramos al cine estaba una peli de princesas aquella que era tu preferida y habían sacado una versión más reciente, sinceramente yo no quería verla pero lo que quería era complacerte, yo de plano no vi la película me la pase molestándote con caricias prohibidas alguno que otro beso y cuando con enfado me pediste dejarte ver la película me dedique a comer nachos, palomitas y refresco, bueno también he de aceptar que avente palomitas al público para molestarlos, acabo la película y yo con ganas de un whisky o una cerveza y tú con ganas de decirme te quiero, me pediste que como pasaba en la película nunca te fuera a dejar, solamente selle el pacto con beso…

Quizás éramos los más felices, quizás discutíamos muy poco incluso menos que las parejas cotidianas y siempre cuando pasaba algo relevante los solucionábamos con unas risas y unos cuantos besos, así como tu clara y llana respuesta de todas las discusiones “¡Que tonto eres!” como la vez que me dijiste en el bar “Estoy harta de ver futbol, necesitas ir al psicólogo” y yo te respondí con una cara de enfado pero a la vez vacilona, y tú necesitas ir al gastroenterólogo y echamos a reír en medio de la discusión en el bar…

Pero bueno yo creo que tú no lo recordaras, porque yo recuerdo que estaba soñando y que en mi sueño tú me soñabas y el sueño donde estábamos eran las líneas antes descritas y terminabas con el claro reproche “¿Por qué entras y sales de mi vida hasta en mis sueños?”

Después de que te soñé, no dejo de sonar en el móvil “las cuatro y diez” de Aute…