martes, 25 de noviembre de 2014

¿Quieres hacer realidad tu sueño?

“No supe que decir
Se quedó un angel
Dormido en mi garganta”


¿Les ha pasado alguna vez que ven a una persona que solo han visto en algún sueño? Me gustaría platicarles un poco sobre lo acontecido.

Recién empezaba el frío invierno, el año había estado bastante caluroso quizás era señal para poder abrigarse bien durante la noche, mi rutina como de costumbre, antes de irme a dormir un buen té de menta y un capítulo de la serie en cuestión, ese día había tenido un día muy pesado, empecé viendo la serie pero en cuestión de segundos mis ojos cayeron, estaba yo en un bar un poco diferente a los que acudo, a pesar de ser de trova en el televisor estaba una pelea de box, miraba a mi alrededor y no lograba descifrar él porque estaba ahí, reconocí a mis amigos estaba con ellos en una mesa yo me encontraba fumando un cigarrillo de los rojos platicando no recuerdo bien que cosa pero estábamos bastante animados, me sentía un poco más torpe de lo normal, quizás ya me encontraba en estado alcohólico, “una ronda más, que hay que seguir celebrando” no se a que se refería mi amigo que hizo esa observación, llegó la otra ronda de tan ansiada bebida, de pronto uno de ellos se para y empieza a recitar nuestros apodos como si fuera una presentación, alzo la cabeza y me doy cuenta que eran unas amigas de mi amigo, reconozco a todas menos a una pfff pareciera que la borrachera se bajó de inmediato, me quede en su mirada o eso pensaba mientras mis amigos me hacían burla, woow era una mina bastante linda pero tenía algo que la hacía especial, seguimos bebiendo y platicando pero ahora con las minas, en eso no sé porque se me ocurre decir “¿Alguien quiere fumar? Voy a encender un cigarrillo en la terraza”  la mina que no conocía fue la única que se levantó, subimos a la terraza, ella se presentó y yo hice lo propio, me dijo que le gustaba el jazz y que le faltaban días para concluir su licenciatura, yo por mi parte me declare amante de la trova y ya con algunos ayeres que había concluido mi licenciatura, ella hablaba demasiado y yo solo me dedicaba a observarla de pronto un pensamiento se me escapo y lo dije en voz alta “pfff que bonita eres”  ella solo se sonrojo, se puso roja y aproveche para seguir bromeando, creo que le había agradado, ya platicábamos más animados, nos habíamos pedido unos tragos más estando en la terraza, resultaba que también le gustaba García Márquez y que escribía también aunque ella solo en las tardes de verano.


Regresamos a la mesa y oh sorpresa que nos llevamos cuando ya no estaban nuestros amigos, me comunique con uno de ellos y me comentaron que se fueron de after, estaban en una casa no muy lejos de allí, le propuse a la mina ir y accedió, subimos a mi auto y tomamos dirección, paramos en una tienda de autoservicio y compramos un buen whisky, seguimos en el camino, sin querer al hacer los cambios de velocidad pose mi mano en su muslo, ella de inmediato dijo “¡párate aquí, párate ya!” y así lo hice, pensé por un momento que ella iba a bajarse del auto pero lo que hizo fue bajar mi bragueta, empezamos con un cachondeo dentro del auto, estuvimos por diez minutos hasta que unas luces azul y rojo nos hizo separarnos, echamos los asientos hacia atrás y nos hicimos los dormidos, se escuchó como se frenó el auto al parecer era una patrulla, no echaron una luz muy fuerte y de inmediato tocó a la ventana el oficial, “Buenas noches, buenas noches” dijo el oficial, solo atine a despertarme y bajar la ventanilla, con una voz de dormido que me sale de maravilla le dije “¿Qué se le ofrece oficial?” de forma inmediata comento que hacíamos en el lugar, le invente una historia que llegaron unos familiares y nosotros vivíamos en la casa de enfrente solo que ya no nos quedó espacio y decidimos dormirnos en el auto, poco creyó el oficial y dijo que iba a dar unos rondines por la zona solo afirme y en cuanto se fue el oficial, la mina volvió abalanzarse sobre mí y a lo lejos vimos de nuevo el resplandor de las luces, optamos por ir a casa donde estaban nuestros amigos, caricias traviesas y uno que otro picorete, le dije al oído “sin querer, encontré lo que no buscaba”  ella me beso, fue un beso tan largo que cuando abrí los ojos estábamos en un departamento, estaba yo acostado en la cama y ella aun costado mío, no se escuchaba ningún ruido y el aire olía a ella, la abrace y volví a cerrar los ojos.

Me desperté sobresaltado, se escuchaba el llanto de un bebe, ella entre dormida me dijo “te toca a ti, yo me pare hace rato”  no entendía bien, solo le respondí que sí, me pare y vi una cuna, con un poco de cuidado me asome y un bebe llorando que en cuanto me vio soltó una sonrisa enorme me hizo sonreír, pfff  calenté un poco de leche y le di en un biberón mientras lo arrullaba por el cuarto hasta que se durmió, ahora acosté al bebe entre nosotros mientras ella me daba un buen pico me decía que me quería mucho en eso un celular sonó y por instinto conteste, era una persona que del otro lado de la línea me decía que tenía que salir de viaje, que alistara a mi familia ya que por fin se había cerrado negocio en Costa Rica, no le creí y puse el altavoz y diciendo que me repitiera la información, cuando lo hizo ella me dio un beso largo, tan largo como la cuaresma, ella empezó a empacar casi todo, después de un tiempo paso una camioneta por los muebles y las cajas de ropa, mientras llegaba uno de mis amigos para llevarnos al aeropuerto, “que suerte que por fin se cerró el negocio, a ver si pronto paso a visitarlos”  fue lo que dijo, yo asentía, no sabía que pasaba, documentamos corriendo y subimos al avión, ella se veía tan feliz conmigo y yo tan feliz con ella, el buen Jr. estaba ahí como si hubieran escrito la historia, llevábamos 30 min de vuelo cuando de pronto se activaron las alarmas, empezaron a caer las mascarillas, las azafatas estaban espantadas, los gritos y llantos eran ensordecedores, de pronto, se sintió una velocidad espantosa y ¡pum! un silencio reino, abrí los ojos y la estaba abrazando junto con el Jr. Ellos estaban manchados de sangre y creo que no respiraban, yo no podía moverme sentía un dolor terrible, al parecer solo sentía como se movían mis ojos, un grupo de gente se acercaba y se robaba todo lo que aun servía, intentaba gritar pero no salían palabras de mi boca, intentaba patalear pero no me movía para nada, de pronto sentí un golpe en la cabeza y me apago la luz.



Abrí los ojos estaba sudando, toque de inmediato mi cabeza y traía una pequeña contusión, al parecer estaba en mi cuarto y de la repisa cayó un encendedor zippo y me golpeó la cabeza, mi celular tenía unas cuantas llamadas perdidas y algunos mensajes que en 1 hora nos veríamos en un bar con unos amigos, solo atine a bañarme y salir bufando en el auto para no llegar tarde, tenía ganas de una cerveza, llegue un poco tarde como es costumbre y al llegar estaban mis amigos y unas cuantas minas más, me senté en la mesa después de saludar, pedí una cerveza y al dar un trago, llego una mina, me interne en sus ojos, de su boca salió un “perdón ¿te conozco?” yo no decía nada, estaba estupefacto, ella me tomo de la mano y agarro mi cigarrillo, nos fumamos ese cigarrillo en silencio, solo nos veíamos, no podía creer era la mina con la que había soñado unas horas antes, le pregunte si le gustaba el jazz, García Márquez y que si escribía solo en el verano, ella asintió mientras me regalaba una sonrisa, me dijo si mi destino para vida era Costa Rica asentí, no podía creer, después de su boca salió un “¿Quieres hacer realidad tu sueño?” solo le tome de la mano y salimos del bar íbamos en el auto con rumbo desconocido, cuando de pronto en un semáforo sonó un claxon de tráiler y solo sentí como mi cabeza se estrelló contra el volante mientras veía como salía ella disparada por el parabrisas al parecer por no traer el cinturón de seguridad y fue cuando entendí que el destino llega, así que solo queda disfrutar los sueños…


martes, 18 de noviembre de 2014

NUNCA ES TARDE PARA DECIR... TE QUIERO!

Nunca es tarde para decir un te quiero, que tal vez ya no sea correspondido. Pues tal vez de su pronunciamiento el aire aún lleve muestras pequeñas del mismo tiempo que nunca había sido aprovechado; ahora inminentemente se vuelva necesario para la existencia de esas palabras. 

Lo que si se vuelve complejo es la espera una respuesta tardía, que aún con el conocimiento de que tal vez su pronunciamiento nunca llegue al corazón, aun éste llegue a ansiarlo. Detenerte, mirar atrás y de nuevo formular las preguntas, que tal vez no fueron hechas de manera oportuna, pues de las respuestas que queremos exponer, nuestras interrogantes tenemos hechas. 

Decir te quiero, te necesito o te extraño, no toman camino, sino está el sujeto a quien encarar para poder aseverar la existencia y pertinencia con que el pronunciamiento se hace para resolverlas premisas de la interrogante con que todos pensamos alguna vez.

Puede verse cursi, tonto o meramente infantil, quien sabe. Lo único seguro es que si no el sentimiento de los hombres dirige el cuerpo humano, no contemplaríamos la existencia de estas palabras que se pueden expresar en acciones sobre todo hacía con otra persona distinta a nosotros mismos.

Aún no del todo alejo mi mirada, pues de contemplar surgen ideas, sentimientos o acciones que emprende el camino o la trayectoria a seguir. Posiblemente inclusive como cualquier barco el destino por el susurrar de un viento que te ayude a mantener una esperanza, sirva en momentos donde ni el más grande faro ilumine nuevos trayectorias que tomar.


Y pese a que un buen amigo un día me dijo que los sueños, sueños son. Últimamente puedo sentir que no del todo entre lo que añoramos y vivimos dista en una ficción surrealista. Nuestros anhelos de ahí se nutren para esperar algo tan intangible, como un cariño verdadero.


domingo, 9 de noviembre de 2014

Siempre fuiste tu

Ya no tengo frío con el calor que me brindan tus brazos mientras duermo, siento la calidez de tus alas que en envuelven cada vez que duermo y vuelo al cielo. Con sudor y el cuerpo frío despierto al no sentir la protección de esas alas que juraba hace un momento sentía y como si mi mundo se hiciera de un color gris, tan solo me siento en mi cama.

-Tengo frío- mientras de mi boca el vaho pareciera tan real que lo puedo ver.

Ya es de madrugada y de nuevo el mismo sueño que deseaba desde hace varias noches, no volvería a sucederá. Cuando cierro los ojos puedo verte caminar hacia la puerta con tu mirada perdida y una lagrima que no podía correr por tu mejilla.

Saco el encendedor de mi chaqueta y la caja de cigarros, mientras abordo el carro de prisa y lo prendo para ver si el ruido del motor cuando menos trata de alejarte de mi mente.

Abro los ojos y tan solo veo un color tenue casi blanco, como si fuera cielo y recuerdo sobre aquel buro poner las alas que tenía, las alas que le gustaban  jugar y volar junto a las tuyas, la cruz de mi cuello la bese y decidí dejarla a un lado de mis alas dentro de un vaso que tenía agua, en ese momento decidí nunca olvidarte o dejarte en un recuerdo dentro de mí y aunque sabía que no era igual trate de brincar de nuevo al lugar en el que estaba.

No hay regreso si quiero ir hacia adelante, tan solo vi el velocímetro y con la quinta velocidad puesta, mientras corría arranque el retrovisor para aventarlo por la ventana. Deje al ángel que estaba junto a mí en otro lugar…aunque siempre dentro de mí.

No fue sino al bajar el pie de la cama de nuevo el recordatorio que paralizaba mi cuerpo para recordar lo que ocultaba la puerta de un corazón, el peor de mis enemigos internos y monstruo de mis pesadillas por las noches, ¿que habrá detrás de mí? Ahora las maniobras que hacía por ti eran imprescindibles para poder salir de nuevo con la cabeza en alto, sin dejar que mi pasado regresara aquí y así poder estar entre tus brazos, cuando los primeros rayos del sol tocaran nuevamente nuestras miradas en esas noches que amanecíamos desvelados.

Esta noche me acompaña soledad  ahora que no estas, mis pesadillas dicen que ya te has ido lejos de mí, ha llegado soledad a abrazarme para no perderme en el infinito que se crea por la oscuridad de mi planeta.

Toma con tu mano mi cara y acaríciala lentamente mientras yo trato de poner mi mejilla sobre la almohada que me va permitir transportarme a un lugar lejano donde soñar contigo para siempre. Déjame esta noche soñar lo que sea que no se encuentre en este mundo, déjame soñar con tus labios tan tangibles que con mi mano aún los pueda tocar lentamente.

Déjame seguir soñando para crear un mundo donde no añore algo que desconozco y nunca he visto en el mundo que vivo. Déjame caminar por ese lugar mientras con tu caricia ya no necesito el calor de lo que he perdido. Transportándome en mi almohada déjame transformar el tiempo en algo tan subjetivo que no signifique nada.

Estaba loco por besarte y acariciarte nuevamente, por tocar tus labios con cada yema de mi dedo para conocer todos los centímetros de tu cuerpo. Acercarme y respirar lentamente en tu cuello, para poder oler de tu espíritu, de tu alma, de tu cuerpo que se estremecía cuando estábamos juntos.

Y ¿que pasara?, o¿ que más daría si uno puede pasar al inmediato posterior sin necesidad de tener que ver los antecedentes mismos de las situaciones que muchas de las veces quisiéramos fueran diversas en tiempo y espacio para poder creer que el comienzo todavía no ha sido accionado y que el momento que ha concluido tan solo es una ficción pasajera del mismo tiempo que transcurrir y que en ningún lugar es necesario llegar a ese punto del partir?.


Decir te quiero como si fuera la primera vez, o besar con el mismo temblor de los labios vibrantes ante el miedo de tu imagen. Me hace falta el aire hoy cuando no escucho tu voz y siento que mi cuerpo se inmoviliza, quiero gritar y poderte decir una y otra vez de nuevo te quiero. Tomarte entre mis brazos y poder abrazarte hasta quedarme sin fuerza, pues sé que puedes tu la fuerza que me impulsa a pensar más allá de mí ser.