domingo, 9 de noviembre de 2014

Siempre fuiste tu

Ya no tengo frío con el calor que me brindan tus brazos mientras duermo, siento la calidez de tus alas que en envuelven cada vez que duermo y vuelo al cielo. Con sudor y el cuerpo frío despierto al no sentir la protección de esas alas que juraba hace un momento sentía y como si mi mundo se hiciera de un color gris, tan solo me siento en mi cama.

-Tengo frío- mientras de mi boca el vaho pareciera tan real que lo puedo ver.

Ya es de madrugada y de nuevo el mismo sueño que deseaba desde hace varias noches, no volvería a sucederá. Cuando cierro los ojos puedo verte caminar hacia la puerta con tu mirada perdida y una lagrima que no podía correr por tu mejilla.

Saco el encendedor de mi chaqueta y la caja de cigarros, mientras abordo el carro de prisa y lo prendo para ver si el ruido del motor cuando menos trata de alejarte de mi mente.

Abro los ojos y tan solo veo un color tenue casi blanco, como si fuera cielo y recuerdo sobre aquel buro poner las alas que tenía, las alas que le gustaban  jugar y volar junto a las tuyas, la cruz de mi cuello la bese y decidí dejarla a un lado de mis alas dentro de un vaso que tenía agua, en ese momento decidí nunca olvidarte o dejarte en un recuerdo dentro de mí y aunque sabía que no era igual trate de brincar de nuevo al lugar en el que estaba.

No hay regreso si quiero ir hacia adelante, tan solo vi el velocímetro y con la quinta velocidad puesta, mientras corría arranque el retrovisor para aventarlo por la ventana. Deje al ángel que estaba junto a mí en otro lugar…aunque siempre dentro de mí.

No fue sino al bajar el pie de la cama de nuevo el recordatorio que paralizaba mi cuerpo para recordar lo que ocultaba la puerta de un corazón, el peor de mis enemigos internos y monstruo de mis pesadillas por las noches, ¿que habrá detrás de mí? Ahora las maniobras que hacía por ti eran imprescindibles para poder salir de nuevo con la cabeza en alto, sin dejar que mi pasado regresara aquí y así poder estar entre tus brazos, cuando los primeros rayos del sol tocaran nuevamente nuestras miradas en esas noches que amanecíamos desvelados.

Esta noche me acompaña soledad  ahora que no estas, mis pesadillas dicen que ya te has ido lejos de mí, ha llegado soledad a abrazarme para no perderme en el infinito que se crea por la oscuridad de mi planeta.

Toma con tu mano mi cara y acaríciala lentamente mientras yo trato de poner mi mejilla sobre la almohada que me va permitir transportarme a un lugar lejano donde soñar contigo para siempre. Déjame esta noche soñar lo que sea que no se encuentre en este mundo, déjame soñar con tus labios tan tangibles que con mi mano aún los pueda tocar lentamente.

Déjame seguir soñando para crear un mundo donde no añore algo que desconozco y nunca he visto en el mundo que vivo. Déjame caminar por ese lugar mientras con tu caricia ya no necesito el calor de lo que he perdido. Transportándome en mi almohada déjame transformar el tiempo en algo tan subjetivo que no signifique nada.

Estaba loco por besarte y acariciarte nuevamente, por tocar tus labios con cada yema de mi dedo para conocer todos los centímetros de tu cuerpo. Acercarme y respirar lentamente en tu cuello, para poder oler de tu espíritu, de tu alma, de tu cuerpo que se estremecía cuando estábamos juntos.

Y ¿que pasara?, o¿ que más daría si uno puede pasar al inmediato posterior sin necesidad de tener que ver los antecedentes mismos de las situaciones que muchas de las veces quisiéramos fueran diversas en tiempo y espacio para poder creer que el comienzo todavía no ha sido accionado y que el momento que ha concluido tan solo es una ficción pasajera del mismo tiempo que transcurrir y que en ningún lugar es necesario llegar a ese punto del partir?.


Decir te quiero como si fuera la primera vez, o besar con el mismo temblor de los labios vibrantes ante el miedo de tu imagen. Me hace falta el aire hoy cuando no escucho tu voz y siento que mi cuerpo se inmoviliza, quiero gritar y poderte decir una y otra vez de nuevo te quiero. Tomarte entre mis brazos y poder abrazarte hasta quedarme sin fuerza, pues sé que puedes tu la fuerza que me impulsa a pensar más allá de mí ser.





4 comentarios:

  1. "Y detrás de cada huida, estabas tú" mi hermano un gustazo saber que vuelve a deleitarnos con una gran historia, yo se bien que hay un trasfondo, aunque mi pregunta principal es ¿Porque chingados no encendió su cigarrillo? jajaja le mando un gran abrazo hermano, y recuerde, no arrancar el retrovisor de su vida, es bueno ver el pasado...

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  2. Hace cuanto que no haces algo por primera veZ?

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  3. hola gracias por este blog me gusta mucho leer le y las cosas que escribe me facina muy muy differente excursiones en estambul

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Recopilando un poco de la locura