miércoles, 17 de diciembre de 2014

No quería que te casaras

Ese día me levante con la firme intención de mandar todo a la chingada, no sabía porque, no estaba enojado, no estaba molesto pero tampoco estaba feliz, puse a cargar el celular, me bañe con toda la calma del mundo, me prepare el café que tanto me gusta, capuchino sabor a vainilla con un poco de Té de menta, lo deguste mientras de forma inconsciente me puse a poner ropa en una mochila de viaje, me puse aquellas entrañables botas jeep y eche a la maleta mis huaraches cruzados, era lunes y el sol iba anunciando su salida 20 minutos antes de las 7 de la mañana, mande un correo a la empresa comentando que tomaría la semana que por motivos personales tenía que salir de la ciudad, eche llave a la cerradura y Salí con mi mochila al hombro, pensaba agarrar mi auto pero preferí irme en transporte público, Salí a la calle mientras probaba mi primer cigarrillo de la mañana, sentía que en cada bocanada salía un poco de mí, llegue al metro y me dirigí a la central de autobuses, en el camino saque mi libro y me detuve solo a leer “Las enseñanzas de don Juan”, el camino se me hizo muy corto incluso podría decir que fue el camino más corto en toda mi vida en el metro, llegue a la central de autobuses y por primera vez no supe que hacer, no sabía a donde ir, me acerque a un stand solo porque la chica que atendía me sonrió de una manera muy amigable, le pregunte “¿Buenos días, tu si ahorita estarías en mi lugar, a donde te gustaría viajar?” la chica no entendía la pregunta, se la volví a repetir y ella con una sonrisa me comentó “Si es una propuesta de usted para que lo acompañe le diré que no puedo, ni si quiera lo conozco…”  de inmediato le interrumpí “para nada, eres muy bonita pero yo no soy ese tipo de personas, solo quiero salir de esta ciudad” la chica aún más desconcertada por mi respuesta se quedó como pasmada, afortunadamente por la hora no había más gente esperando comprar su ticket, y después del desconcierto me comento “siempre he soñado ir a Campeche, hay muchas ruinas y eso me encanta” un silencio reino, yo jamás había viajado a ese estado, así que con una sonrisa le comente “Perfecto, dame un boleto a las ruinas más cercanas de Campeche”  ella con una sonrisa aunque claramente desconcertada me pidió mis datos, ella pensaba quizás que sería una broma, se los di, al final me pidió mi número de celular, vaya me extrañe un poco pero se los di, quizás sería una medida para verificar la autenticidad de los pasajeros, recibí el ticket y le agradecí y ella se limitó a sonreírme y comento “Disfrute mucho este viaje, algún día yo quisiera hacer lo mismo, llegar a la central y pedir un boleto a un lugar que desconozco”, le volví a sonreír y le comente “sería un gusto que lo hicieras en cuanto antes” y me fui a abordar el autobús.


El viaje sinceramente se me hacía muy largo, a pesar de que llevaba mi iPod y el libro se me hacía espantosamente largo, quizás era señal de que era buen destino, por fin llegamos a la terminal de a una terminal como improvisada en el estado de Campeche después de muchas horas de viaje, de ahí pregunte y me comentaron que lo más cercano era Calakmul y no dude en partir, tome un taxi de ahí que era como comunitario y emprendí el viaje, era muy temprano y paramos varias veces porque hay miradores de aves, era una cosa en verdad hermosa, como una zona arqueológica en medio de la selva, woow no paraba de sorprenderme, jamás pensé que yo visitaría un lugar así, no se cuánto tiempo me interne, los sonidos eran hermosos, vi a un Tucán a una zorra y a varios changos en su hábitat, estaba impresionado, tan tarde se me hizo que a las 6 pm estaba recordando que no había comido nada, y de inmediato intente regresar, pff tarde bastante quizás me había internado hacia Guatemala ya, llegue y al parecer ya habían cerrado, el vigilante extrañado me entrego mi mochila que había dejado yo en paquetería y me comento que en unos minutos salían los Soldados rumbo al poblado más cercano, así que me dispuse a esperarlos, les pedí si me podían llevar y con gusto lo hicieron, llegue a un poblado tan pequeño que rente solo un cuarto en una casa, no había hoteles, la gente muy hospitalaria y hablando con el dueño de la casa me comento de un tour que él hace por diferentes zonas a un precio muy económico, la verdad me intereso y cerramos trato esa misma noche, salíamos a la mañana siguiente y ahí recorrimos Chicanná. Xpujil, Becán, Balamkú, era miércoles cuando puse a cargar mi celular, me di cuenta que tenía infinidad de llamadas perdidas del trabajo y algunos mensajes, por lo pronto solo leí unos de un número desconocido, era la chica de la central comentándome que ella iba rumbo a Edzná, que había decidido hacer algo similar, de inmediato le marque y le comente que en una hora llegaríamos, ella gustosa me comento que ella más o menos llegaba a la misma hora, en la entrada nos reconocimos y de inmediato emprendimos la entrada, un lugar hermoso muy diferente a los demás, pero aun así hermoso, los tres parecía que nos conocíamos de hace muchos años cuando teníamos pocas palabras solamente intercambiadas, nos tomamos muchas fotos incluso donde los tres salíamos, de ahí nos invitó a un hotel cerca de Sihoplaya, donde el mar empieza a ser Azul y la arena blanca, nos pusimos una borrachera al pie de la playa, hubo una tranquilidad enorme, no sé cómo llegamos a ser cerca de 10 personas los que estábamos en la playa de ese hotel por cierto llamado Tucán, yo ya me estaba liando con la chica, era complicado prometimos a la luz de la luna y con bastante whisky encima que el viaje es el viaje y que nadie se reclamara a nadie si las cosas no salían como se esperaban, lo sellamos con un beso, un beso de aquellos que se dan solo a la luz de la luna, la pasamos bomba, cada que ella sonreía a mí se me iban las ganas de regresar a mi vida normal.



Al otro día por la tarde emprendimos el camino de regreso, pasamos solamente a Becán y a Calakmul, seré sincero las fotos con ella salieron muchísimo mejores que cuando yo estaba solo, por primera vez me perdí en la selva, pero fue divertido perderme con ella, el día sábado recibí una llamada de mi papá que necesitaba que me fuera de forma urgente, le comente a la chica y decidió que también se iba, íbamos en el bus, parecíamos unos auténticos novios, ella me hablaba al odio y me decía que me quería y yo le acariciaba cada que podía, el tiempo ahora se me hizo muy corto, cuando llegamos a nuestro destino ya era domingo, 6 am, fue cuando le tuve que comentar a esta chica que yo estaba comprometido y que esa misma tarde me casaba, ella también fue sincera y me comento que perdió su trabajo gracias a las palabras que le dije, nos despedimos de un beso largo con la premisa de algún día volvernos a ver, yo regresaba al depa enamorado de otra persona muy diferente a la cual me iba a casar, no podía creerlo saque un cigarrillo mientras caminaba a mi depa, paso algo que yo quisiera llamar destino aunque sinceramente no creo que eso fue, faltando 2 calles antes de llegar al depa sentí un golpe a la altura de mis muslos y después se apagó la luz, cuando logre despertar estaba ella ahí, la chica con la cual me fui al viaje, me dijo que “ la única manera que se ocurrió para evitar que te casaras, era atropellándote”  bueno, al menos ella cumplió su objetivo y yo sigo viajando pero ahora con ella, lo único malo es que ya no le sonrió a las chicas de la terminal para que me propongan un destino a donde ir.



6 comentarios:

  1. Jaja buen ardid, atropellar para que el susodicho no se case, menos mal que no se le pasó la mano si no...


    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. jajaja ya se Malque, asi reaccionan muchas personas, aunque con cosas peores que un atropellamiento...


      un abrazo.

      Eliminar
  2. Secundo a reptilio en su moción. Que nadie se case, nadie.

    ResponderEliminar
  3. SEGURO PENSO SI NO ES MIO NO ES DE NADIE :p

    ResponderEliminar
  4. hola gracias por este blog me gusta mucho leer le y las cosas que escribe me facina muy muy differente excursiones en estambul

    ResponderEliminar

Recopilando un poco de la locura