jueves, 22 de enero de 2015

El adulto que de niño no quería ser.

Hoy es uno de esos días que despiertas con la pregunta ¿Seguiré jugando a ser el adulto que odiaba de niño?

El chaval odiaba a los adultos tanto como que su Play-Doh se pusiera dura, o que sus carritos Hot Wheels desaparecieran, tanto como si le tomaran sin permiso el balón que le había regalado papá, detestaba tanto que le dijeran lo que tenía que hacer como: Dormirse temprano, ponerse el uniforme de la escuela, hacer tarea, comer frutas y verduras, lavarse los dientes, ya no comer dulces, ya no tomar tanta agua, dejar de jugar tanto, ya no patear el balón, dejar de comer dulces, ir a la escuela, lustrar los zapatos, no ser grosero con los demás, no discutir con un adulto, no preguntar tanto, no dormirse en la iglesia y un par de etcéteras más, claro él decía que cuando fuera adulto él iba a ser el adulto con más onda, que sequia viendo caricaturas, seguiría leyendo libros con dibujos, seguiría jugando futbol, trabajaría solo para comprar juguetes, no escucharía música de borrachos, no bailaría, no dejaría de ver películas, no olvidaría su balón, quería ser un tirano, un tirano como de esos que están detrás de un escritorio solo dando órdenes, diciendo como se hacen las cosas, viendo que poder comprarse el fin de semana.

Odiaba tanto participar en los juegos de las fiestas infantiles que aprendió una táctica muy buena de hacerse el dormido, no le gustaba participar en clase eso era lo más aburrido, molestar a los demás era su fin practico por lo cual estaba en este mundo, escribir en el colegio era para niños sin que hacer, el hacía notas de cualquier otra cosa, se ponía a jugar timbiriche, gato o tripas de gato en clase, le gustaban los acertijos y leer problemas sin solución, que fácil sería la vida del chaval como el la imaginaba, pensaba en crear una máquina para que hiciera dinero, mucho dinero y no tener que trabajar y así poder viajar por el mundo en un auto que se pudiera meter al mar y con ello manejar las distancias en el mundo, crear un aparato que solo con hablar traducir lo que tu quisieras en el idioma deseado, en eso soñaba aquel chaval, soñaba con jugar con la selección Nacional de futbol y Ganarle a Brasil en una copa del mundo, soñaba con crear videojuegos con los cuales pudiera controlar los partidos a distancia, soñaba con hacer una casa en la punta del cerro más alto para vivir solo, solo con su soledad, si se enfermaba de algo tendría a las plantas y a la naturaleza para salir adelante, las doctrinas religiosas valdrían madre, solo sería bueno bajar un par de semanas para saludar a los viejos amigos, a los familiares y una que otro parque de diversiones.

Y ahora con 25 años, el chaval sigue jugando a ser el adulto que de niño no quería ser.



Haciendo un paréntesis, el dia de mañana el Co-Fundador de este gran espacio de locura cumple ya sus varios inviernos, un abrazo “Rich” de parte de la comunidad de la locura…. 


5 comentarios:

  1. Todos al final terminamos siendo lo que tanto odiábamos. Pena, penita pena.


    Un abrazo

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    1. pfff Malque, Creo tienes toda la razón del mundo.

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  2. Nunca salen las cosas como uno las imagina , para bien o para mal... Saludos!

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    1. O peor aún, termina convirtiéndose en lo que no quería...

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  3. hola gracias por este blog me gusta mucho leer le y las cosas que escribe me facina muy muy differente excursiones en estambul

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Recopilando un poco de la locura