martes, 27 de enero de 2015

Que bueno que has vuelto.

  “…esta mujer cree que yo soy un patán
 y le acabo de demostrar que está en lo cierto…”


¡Buenos días, como has estado! Me sorprendió por completo una voz dulce y sin haberla volteado a ver sabría que estaba sonriendo por el tono de la voz, me di la vuelta y respondí de la misma forma solo que con una sonrisa un poco menos marcada con un Buenos días, bien y ¿Tú que tal, como te ha ido? Recuerdo ella vestía una sudadera rosa con un gorro que tenía orejitas de conejo que combinaban perfecto con su sonrisa. - Como no recordar aquella mina que en una ocasión la encontré en el metro, no la conocía y creo que ella ya me había visto antes, recuerdo porque me regalo una sonrisa muy tímida cuando la vi, le devolví la sonrisa y seguía con mi libro que si no mal recuerdo era El día que me quieras pero no podía leer, sentía una mirada y en esta ciudad regularmente hay que estar a la defensiva, pero era ella me veía por encima de su libro que si no mal recuerdo era Las enseñanzas de Don Juan lo reconocí por que la semana anterior lo había perdido, me anime acercarme a ella ya que claramente veía que no estaba leyendo y la sorprendí con un ¿Qué tal, te gusta como escribe Carlos Castaneda? Haciendo referencia al libro que ella leía, lo sé que no era lo mejor, pero soy un ser asocial y no sé de qué forma interactuar, ella respondió Es el primer libro que leo de él y llevo poco pero se me hace interesante, ¿No vienes muy seguido en el metro verdad? Sonreí al ver que ella sonreía, y a grandes rasgos le comente que solo un día a la semana viajaba en el metro ya que después de ir al trabajo por las tardes estudiaba la Master y era complicado asistir en el auto por la zona en la que se encontraba, ella me comento que era estudiante de una economía, charlamos un rato supongamos que unos 20 minutos, ella estaba un poco ansiosa de pronto veía en cada estación, no sé qué paso pero de mi boca salió un Te parece si te invito a desayunar, quizás podremos hablar más de libros y así, pero bueno como quieras, no quiero afectar en tu rendimiento de escuela  sus ojos se abrieron un poco más, como si estuviese sorprendida, y titubeo, Es que ya me pase de la estación y hoy tenía un trabajo para entregar en la siguiente clase, pero no sé, si vamos cerca de la escuela solo falto a una clase y seguimos pero ¿A ti no te afecta en el trabajo? Mentí un poco le comente que no y que por mí no habría problema en ir cerca de su escuela, que solo hacia una llamada para reportarme en el trabajo, así que nos regresamos 5 estaciones para poder tomar el rumbo de su escuela y buscar un lugar para desayunar.


Llegando al lugar, La cabaña de la abuela creo que se llamaba, ella ordeno un poco de pan francés con jugo de naranja y unos chilaquiles verdes con pollo, yo solo un café de olla con unas enchiladas suizas, su mirada se penetraba en mis ojos, no sabía cómo reaccionar, me disculpe y saque mi celular, le marque directamente a mi jefe y me excuse que no me sentía muy bien de salud y no iba a poder presentarme, me comento que me mejorara, colgué la llamada, ella solo se me quedaba viendo se puso algo seria y dijo ¿Por qué no dijiste la verdad, que acababas de invitar a desayunar a una chica que acabas de conocer en el metro? No supe que responder solo un No sé, quizás no hubiera sido tan buena idea, aparte siento que estas enchiladas pueden caerme mal  y sonreí con sarcasmo, ella echo a reír, me veía con una cara como esperanzada, no sé, reflejaba en sus ojos algo que no era amor quizás como un reto, por más que intentaba ubicar su rostro no pude recordar donde le había visto y me quede con la idea de que pudo haber sido en el metro, comimos platicando poco, descubrí que le gustaba pueblear, que le gustaba el color rosa, estudiaba Economía y trabajaba por las tardes paseando perros lunes, miércoles y viernes, ella descubrió que soy soltero, que trabajo de sol a sombra, que hace unos años emprendí a mi independencia, que me gusta el whisky y que de vez en cuando digo una mentira para faltar al trabajo; transcurrió todo normal, comimos muy a gusto y platicamos, ella pidió un café para acompañarme según dijo el aroma de tu café me encanto, ¿te tomas otra taza conmigo? Gustoso acepte esa propuesta, cuando sirvieron una canción de trova sonó, se me hizo raro y empecé a tararearla, "me comentó que iluminaste Garibaldi al bajar la ventanilla…” ella intento sacar el celular de su bolsa y se tiro el café encima, mientras ella contestaba yo seguía cantando esa canción, de inmediato se acercó el mesero con una toalla, se la puse mientras presionaba un poco sin dejar de cantar, ella se puso roja, quien sabe si por lo feo que cantaba o por lo caliente del café, colgó la llamada y apenada dijo Perdón, soy muy torpe, no me puedo presentar así a la clase; hice una breve pausa, y me ofrecí a llevar el trabajo ella apenada no tuvo otra opción, pague la cuenta, pedí un café más para ella y le comente que me esperara, llegue a su escuela y pase a su salón, todos me veían raro, quizás era un poco el traje, el profesor llego con 10 minutos de atraso, yo un poco desesperado le comente al docente si era el profe de esa materia y de tal nombre que venía en la portada del trabajo, me comento que sí, le invente que había tenido una cita de trabajo el día de hoy y que me había encargado entregar ese trabajo, el profesor un poco dudativo lo vio y comento que estaba bien, salí del salón de clases y me dirijo de nuevo al lugar donde habíamos almorzado, antes de llegar una tienda de ropa para mujeres estaba recién abriendo, recordé la pena que tenía esta chica y le compre una sudadera rosa con un gorro que tenía unas orejas de conejo ja, estaba muy chistosa, llegue con ella y me pregunto en referencia a su trabajo y le conté lo sucedido, de inmediato me dijo ¿Qué traes en esa bolsa? Le comente que una sorpresa, se la di para que la abriera, ella solo me miraba como si fuese una broma, tomo la bolsa y la abrió, saco la sudadera y su expresión fue inolvidable, quisiera resumir que fue entre un “¡No Mames, No mames!” De Luis García cuando Raúl Jiménez hizo el gol de chilena y un “! Qué lindo!” de su boca salió un No me estas mintiendo verdad, en que momento vas a decir que es una broma, me acabas de conocer, ¿Por qué me regalarías una sudadera?  Le dije que sinceramente la vi y me gusto y aprovechando que se había manchado de café su ropa podría ser un buen elemento para ocultarlo, se puso roja como un tomate, y me dio un abrazo acompañado de un Gracias.


Después de esa mañana nos frecuentábamos, cuando ella iba de regreso de la Uni pasaba por mi trabajo y salíamos a comer, algún día llegamos a ir a un café por la noche a escuchar covers de Aute y de Ismael Serrano, unas mañanas frías de domingo paseamos en las bicis dándonos unos picos impresionantes, incluso recuerdo aquella mañana fría de Diciembre cuando estando en las faldas del Popocatépetl, ella me invito a irnos a vivir juntos, con la clara premisa de que podría funcionar, el calor se apodero de mí, no quería yo compromisos mayores, pero quizás era tiempo de cambiar, con una sonrisa un poco falsa le dije que el depa donde yo rentaba cabía una persona más aparte de mí, y saldríamos casi a la misma hora ella a la uni y yo al trabajo, era complicado, con una gran sonrisa ella me beso, yo sinceramente no sabía que estaba pasando, sabía que ella estaba un poco desequilibrada y yo un tanto más pero aun así quise intentarlo, pasaron los meses y los días, vivíamos creo que bien, lo raro es que casi no compartíamos las cosas, yo comprobaba nutella y ella crema de maní, yo compraba una pasta de dientes y ella de otra marca, teníamos gustos tan distintos incluso yo tenía mis botellas de whisky y ella de vodka, era extraña esa relación, estábamos juntos pero no hacíamos todo juntos, ni comíamos del mismo plato, aunque si, ella leía mis libros y yo compraba libros nuevos, paso un año en esa aventura, nuestros viajes se hicieron muy frecuentes aunque en distancias muy cortas, yo no había ido a ver a mi familia casi en ese año, si acaso un tercio de veces culpaba a la distancia y a los tiempos designados, todo iba viento en popa, éramos la envidia de los vecinos y de las fiestas a las que acudíamos.


Pero un día, ella un poco bebida se enfadó porque una chica me hizo la plática mientras me pedía un cigarro, hizo un show de aquellos que me hacían pensar que tenía 5 años, fue muy gracioso y no pude evitar reírme, ella se enfadó aún más y tuvimos que retirarnos de la fiesta de su prima, en el auto era todo tenso, ella con enfado pidió que no volviera hacer eso, yo no entendía que pasaba, llegamos al depa y le pedí que habláramos, ella con lágrimas en los ojos me grito y me comento que hace un par de años esa chica con la que estaba hablando que era su prima, le había bajado a su novio, un tipo con el cual pensaba en casarse y todo, yo me excuse aludiendo en que no sabía, y que esa mina no era de mis gustos, estaba muy flaca y se me hacía muy artificial, ella creo no creyó esa historia y fue sincera conmigo, me dijo que esa mañana en el metro cuando nos conocimos se me quedaba viendo por qué no traía yo cinturón, que traía ese libro por que la semana anterior vio que lo había olvidado en el metro y también que ya no quería estar conmigo, que ella tenía otros planes y que quizás en un par de días se tenía que ir, solo que no quería lastimarme por eso esperaba a que yo hiciera algo mal para que pudiera achacarme dicha situación, yo me quede frio, no sabía que decir, no sabía si lo decía porque estaba un poco bebida o porque en verdad así lo pensaba, solo me quede callado, por primera vez no quise reprochar nada, solo le comente eres libre y no te diré cuando te tienes que ir, pero quizás si sería bueno que me lo dijeras para poder planear, ella solo me abrazo y ahí fue cuando supe que era un abrazo de despedida, se fue a dormir mientras yo me quede fumando, me quede en la sala a dormir, me despertó al otro día diciéndome que era verdad todo lo que había dicho y que de rato pasaba su hermana por sus cosas, solo nos tomamos un café recordando los bellos momentos y agradeciéndonos mutuamente lo vivido, ella decía tengo que cerrar el ciclo, yo le decía no sé, quizás te puedes quedar un tiempo más acá, quizás toda la vida, ella echo a reír, yo lo decía en serio, su hermana llego a las 3:45, subimos sus cosas a la camioneta y nos despedimos con el último beso, esperando volvernos a ver algún día, ella salió con la sudadera rosa que le regale el día que nos conocimos, me dio un abrazo y me dijo gracias, yo le di un abrazo y no dije nada, deje que mi abrazo pudiera transmitir aquel no te vayas, pero quizás no lo hice bien porque ella se fue, mientras veía como al camioneta se iba yo encendía mi cigarrillo y ella me sacaba la mano por la ventana en señal de adiós.



Por las noches la recordaba, un día decidí pasar por los lugares que habíamos conocido juntos, e intentaba tomarme una foto en el mismo lugar pero ahora sin ella, me puse a escribir por fin un libro, me cambie de ciudad a los dos meses por un proyecto de 3 años, regrese al DF otra vez hace un par de semanas, no la olvidaba y menos ahora que no tenía auto y tenía que trasladarme en el metro a mi trabajo.- ella respondió Bien sabes, que bonito es encontrarte en la misma estación que cuando nos conocimos recuerdas, yo iba para la uni y tu ibas al trabajo, tu leías “el día que me quieras” y yo las “enseñanzas de don Juan”, sabes ya acabe la Uni y estoy por concluir la master y rento el depa donde vivimos juntos, no pude evitar sonreír, no pude evitar abrazarla y sentir ese abrazo cálido, ese abrazo que decía “Que bueno que has vuelto”, la invite un almuerzo y me felicito cuando le dije que con mi pareja estábamos esperando tener un bebé, ella solo dijo me da mucho gusto, sabes aunque te hubieras quedado conmigo ibas a tener el hijo con ella, ya que es el destino,  en eso mi celular sonó, era mi Papá que me decía que me fuera al hospital ya que mi pareja iba a tener ya al bebé, me despedí con un abrazo que ella logro entender, de esos abrazos que dicen !Que bueno que veniste! ella me dijo, vez otra vez has olvidado el cinturón, y yo conteste pero bueno, tu traes la sudadera con orejitas de conejo. 


12 comentarios:

  1. me has impactado con tu genial texto

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    1. pfff ojala y no haya sido por la redundancia y la falta de contextualizar bien...

      Un abrazo.

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    2. Cuanto te sientas mas seguro de vos mismo me contaras quien eres. ya que yo no lo se

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  2. Bonito tu relato, tanto que engancha.

    Un beso.

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    1. Gracias María, aun falta mucho pero vamos mejorando.

      Un abrazo.

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  3. Siempre es un placer leerte , tus relatos tienen esa cualidad de despertar en mi cosas que olvide que alguna vez había vivido o sentido , son tan humanos y a la vez tan fantásticos que siempre me quedo con un buen sabor de boca al terminar de leerlos , además de que ya no distingo si son reales o no , de cualquier manera lo que transmites es genuino.

    Un placer,saludos!

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    1. gracias por las alabanzas, aunque debo de decir que agradezco que leas los escritos y que le des ese seguimiento, tienes razón empece en esto algo que me sucedía solo que paso a paso he metido un poco de situaciones que no pasaron o en su defecto situaciones que me hubieran gustado que hubieran pasado del modo que los escribí.

      te mando un abrazo enorme.

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  4. Cris , igual y no es tú estilo , pero te tengo un premio en mi blog , cuando puedas date una vuelta :)

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    1. vale Paso a ver, pero es que yo no soy muy de premiar y asi.

      Gracias.

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  5. hace poco me encontre por casualidad a un viejo amigo, solo que yo no tuve el valor de recordar, fue mas facil voltear la vista y hacer como que no me di cuenta, a su vez el hizo lo mismo... creo que a veces no da tanto gusto recordar.

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    1. muchas veces uno prefiere mejor actuar con la razón que con el corazón, ya que se conoce y se sabe que si se insiste un poco, se cometerá el mismo error una y millón de veces.

      Un abrazo

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  6. hola gracias por este blog me gusta mucho leer le y las cosas que escribe me facina muy muy differente excursiones en estambul

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Recopilando un poco de la locura