jueves, 23 de abril de 2015

Quisiera que algún día lo leyeras

Te diré, no sé por dónde empezar, podre decirte que ya he cambiado, ya no cierro los bares como solía hacerlo, ya no fumo en lugares solamente abiertos, ya no te marco a las 10 pm para saber si has llegado bien de la Uni como solía hacerlo, ya me cuesta trabajo levantarme en las mañanas quizás porque ya sé que no te veré hoy que es viernes, ya no tengo esa sonrisa que me hace ser muy moldeable como cuando estaba contigo, ya no camino de tu mano ni doy besos con sabor a esperanza, pero bueno, sigo haciendo cosas igual que antes, sigo haciendo promesas que no cumpliré, sigo siendo tan sarcástico que muchas personas piensan que es en serio mi comentario, sigo escuchando a Ismael serrano cuando destapo una lata llegando del trabajo, sigo llenando ceniceros en noches sin sentido, sigo escuchando corridos cuando pruebo un buen whisky, aunque ya no lo hago con frecuencia pero he de admitir que aún me veo tentado a marcarte o mandarte un mensaje para saber ¿Cómo te ha ido? ¿Qué ha sido de ti?, para ver si cumpliste tus sueños de ser una gran contadora con excelencia académica, ya no me dedico a lo laboral si no a lo educativo, sigo yendo con el cliente para entregar cuentas que yo sé que no me cuadran, sigo ayudando a los que se dejan ayudar y omitiendo a los que no tienen ni idea de que carajos hago en su vida, me sigo preocupando por problemas sin solución, pero bueno ya casi son 3 años, para ser exactos van 1090 días que regrese a mi vida, donde yo sé que no seré profeta por qué bien dicen “nadie es profeta en su tierra”.

Ya no soy tan fan de la cerveza, ya no busco un pretexto para buscarte, volví a manejar auto manual, sigo fumando de regreso de camino del trabajo, cuando me llega un correo tengo la esperanza que sea tuyo platicándome que has cumplido todos tus sueños y que mi partida solo fue un aliciente para que tu pudieras cumplirlos, sigo escribiendo aunque aún me falta esa magia que me hacías sacar, ya no traigo un bloc de notas en el volante para escribir sobre ti mientras estaba en el tráfico, ya tengo un par de Sheaffer y un lapicero Ferrari más a la cuenta, también he de confesarte que regale aquella Parker con la que solía escribir sobre ti, ¿Por qué lo hice? No sé, quizás pensaba que la pluma era la causante de aquellas historias de la mina y el chaval, aun odio los Burger King recuerdas, cuando me dijiste “prométeme que no te vas a enamorar” y ahí pudo haber cambiado la historia, si hubiera huido como suelo hacerlo ahorita no estaría escribiendo esto, quizás escribiría lo mierda que es la política en este país, lo mal que jugaron mis rayos en una semifinal, quizás escribiría sobre los cuatro estómagos de la vaca, pero no, ese día quise desafiar al destino y a mí mismo, sabiendo que solo iba de paseo a esa gran ciudad, un paseo que duro un año pero los últimos 4 meses los viví de puta madre, he de confesar que me sentía como un chaval de secundaria enamorado de la mina más popular del instituto, me gustaba jugar a lo prohibido, fue la primera vez que mande a la chingada la moral y las buenas costumbres y en una entrevista me enamore de tus ojos, de tu discurso, de tu manera de desenvolverte, de la forma en que me veías, yo sabía que no hacías eso para obtener el trabajo y después lo tuve más que claro.

Sigo escribiendo sobre la mina y el chaval intentando recrear muchas veces en los borradores aquella historia que jamás se finiquitó que gracias a un mal entendido hice muchas pendejadas pero que después me arrepentí, aunque jamás me perdonaste que me haya ido, yo sé que si te veo aun me harías sonreír como el estúpido que soy, pero sé que de un “¿Qué haces aquí?” de tu parte no pasara como en aquella ocasión cuando por casualidad nos encontramos, te digo la verdad, ese día esperaba un ¿Qué bueno que has vuelto? Cumpliste la promesa de volver, ¿cumplirás la promesa de ir a conmigo a recorrer las playas de Jalisco?, pero no, todo se resumió en un “¿Qué haces aquí?” y yo te respondí con  la verdad, me quede de ver con una amiga para ir a comer, te marchaste como la última vez que nos vimos, hasta cuando el horizonte parecía que te tragaba y yo me quede solo contemplando y reflexionando si mi decisión había sido la correcta pensaba que quizas si te hubiera mentido hubiera dicho que estaba buscandote, quizás ahorita seriamos aquella familia con la que siempre soñaste, quizás los sábados tocaría ir a ver a tus papás y los domingos a casa de mis padres, pero no y bien me lo dijo una señora en esa gran tierra, “si te vas para volver, mejor no te hubieras ido” quien sabe que fue mejor, quizás el destino estaba aburrido, pero créeme que cada momento desde que me enamore de ti lo disfrute como jamás, desde la primera palabra de presentación que hice, hasta el último beso que nos dimos con la promesa que el destino nos volvería a juntar.

Las historias se escriben sobre la arena y el viento se encarga de borrarlas, pero quizás lo hace porque sabía que no deberíamos de estar en un futuro, quizás me quería dar una gran enseñanza, aquella enseñanza de dejar de huir y afrontar la parte del sentimentalismo que tanto trabajo me cuesta, pero bueno, basta de lamentarme, solo quería decirte que hoy te recordé, mientras fumaba un cigarro y escuchaba Vértigo de Ismael Serrano…


Te quiero decir que amo mi presente, que quizás jamás lo hubiera vivido si hubiera tomado otra decisión, que me duele el haber huido pero aún me encanta recordarte mientras fumo en las noches de silencio, mientras una lluvia de estrellas acapara la ciudad o mientras las olas se escuchan tronar más de lo habitual gracias aquella hermosa luna llena, dirás que estoy más loco y te diré que es muy acertado tu comentario, solo quiero decirte, perdón por haberme enamorado y por haberte enamorado, perdón por haberte dejado de ver, perdón por seguirte recordando y perdón por haberte robado aquellos grandes momentos de tu vida, pero te diría que gracias, gracias a ti disfrute más de mí, disfrute de ti, disfrute de esa ciudad y de aquella sensación que solo se tiene cuando un chaval de secundaria se ha enamorado, quiero agradecerte por que aun lees mis escritos, agradecerte que no has contestado mis llamadas ni mis mensajes, agradecerte por ese pequeño tiempo que para mí fue una eternidad bien disfrutada. “pero basta de lamentos, brindemos que es el momento, que estamos todos y no falta casi nadie, que hay que apurar la noche, que acaba de empezar, vértigo que el mundo pare, que corto se me hace el viaje, me escucharas, me buscaras, cuando me pierda y no señale el norte, la estrella polar…”


3 comentarios:

  1. Increible como puede una persona dejar salir todo ese sentimiento. De mas esta decir que me encanto leerte. Ojala algun dia puedas comenzar una nueva historia. De seguro te ira bien. Te deseo lo mejor! Un placer haber leido tu blog. Saludos desde Puerto Rico!

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    1. que tal Jackie, quizás después de varias catarsis, algunas noches de fiesta otras de reflexión y unos cuantos besos al aire, logre decir perdón y gracias, no por que antes no lo hubiera querido decir, solo que no me nacía, gracias por los buenos deseos y quizás algún día debo de encontrar aquella persona que me incite a seguir escribiendo.

      Te mando un abrazo sincero de esos que solo se dan en Viernes por la mañana

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  2. hola gracias por este blog me gusta mucho leer le y las cosas que escribe me facina muy muy differente excursiones en estambul

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Recopilando un poco de la locura