miércoles, 29 de abril de 2015

Quizás no recuerdan


“bebí del ron de la nostalgia,
Dulce verano de diciembre.
Suena el mensaje en el contestador,
Dulce delirio adolescente.”

¿Quién nos asegura que no se hayan encontrado antes?

Pudo haber sido en un cruce de semáforos, en la cola del super, en la vinatería de aquel pueblo mágico mientras los dos encendían su cigarro contemplando los volcanes, en la montaña rusa o en el lago de Chapultepec, no se descarta que fuera tirados en el pasto viendo el pasar de las personas, también pudieron haberse encontrado en el Bus camino a casa o en el metro en un viernes de quincena con tormenta incluida, aunque tampoco dicen que pudo haber sido en aquella banca del parque donde ambos iban a dar de comer a las palomas y a escribir un par de líneas, o en un cruce de aceras mientras ella le preguntaba ¿Qué hora tienes? Y él hacia el ademan de haber olvidado el reloj.

Tengo la ligera impresión que ellos dos se vieron en una entrevista de trabajo o en una feria de empleo, pudieron haber compartido el elevador en algún edificio gubernamental o quizás comprando cerveza en una feria del pueblo, no se descarta que se hayan visto en el aeropuerto de la ciudad mientras despedían algún ser querido, hay quienes afirman que los vieron haciendo cola en el banco español aquel de color azul, otros dicen que los vieron en la barra de un bar ella tomaba una margarita y el pedía un tequila doble mientras ella preguntaba ¿Qué hora tienes? Y él hacia el ademan de haber olvidado el reloj en casa.

A ella le gustaban las pizzas bueno en si la comida italiana el por su parte era amante de la comida regional con un poco más de picante de lo que ya tiene, ella se despertaba a las 5:30am y el hacia un esfuerzo enorme para poderse levantar a las 6:20am, pero también tenían cosas en común, por ejemplo se bajaban ambos con el pie derecho de la cama, les gustaba el whisky y el tequila, andaban pedaleando solos sobre reforma como lobos solitarios, no les gustaban que les tomaran fotografías, ambos tenían una gran suerte aquella que solo te la vas forjando, ambos fumaban con el brazo izquierdo e incluso compartían el gusto por los mismos cigarrillos aquellos cubanos, los dos creían en el destino, pensaban más a futuro que en el presente, comían a deshoras y platicaban siempre de su pasado, se ponían a contar los truenos en una noche lluviosa y de vez en cuando salían a mojarse mientras llovía a cantaros, los dos tenían en claro una cosa, querían agarrar su auto y tomar rumbo al sur para empezar de nuevo, intentare refrescar un poco la memoria, porque estoy seguro que ellos, no recuerdan.

Ella se enamoró de un chaval mientras manejaba rumbo al sur, en la carretera que va hacia Tabasco, el ese día tenía ganas de ayudar, no solo le cambio el neumático si no que también le presto el suyo por que no ella no traía, ambos compartieron el mismo rumbo, él iba atrás de ella para esperar que no tuviera ninguna avería nuevamente, llegando entraron al primer bar que vieron, ella pidió una margarita y el un tequila doble, al mismo tiempo dijeron “¿Qué hora tienes?”  mientras los dos echaban a reír, empezó a llover a cantaros como solo suele llover ahí, en el tercer trueno ambos dijeron tres en voz baja y volvieron a reír, tenían tantas cosas en común que eligieron el mismo hotel y el destino fue tan caprichoso que las habitaciones eran contiguas, esa noche salieron a la piscina después de la lluvia y se quedaron observando las estrellas que se veían, el saco un whisky añejo de la cajuela, ella saco un par de caballito que traía en su auto, pasaron esa noche la mejor de sus vidas, los dos tenían un puñado de ilusiones bajo la misma sabana, los dos desayunaron tequila a la mañana siguiente y una ración de sexo de esa que nadie en la vida se espera, retrasaron su salida una noche más, llegaron al sur, aparcaron sus autos sobre la carretera, bajaron sus bicis y pedalearon internándose en el bosque, solo para pervertirlo, tenían tantas cosas en común que pareciera que el destino decidió ponerlos juntos, parecía que los dos habían encontrado a su otra mitad, incluso me atrevo a decir que parecía que habían tomado las decisiones exactas para encontrarse, al inicio de ese viaje ella olvido revisar si traía en buenas condiciones los neumáticos, a él le regalaron un neumático un amigo que recién había vendido su auto, el cambio de ruta al inicio del camino, ella se perdió la última salida en Puebla por eso tomo ese camino, solo existían un par de cosas, ella adoraba a los gatos y a él le daban asco.

Después de mucho tiempo de amor eterno la magia acabo bajo la falda de una rubia, el conoció a una mina en provincia que era totalmente lo contrario de ella y se casó, al parecer era la mejor amiga de ella y paso a visitarla ya que ella le recomendó hacerlo, que jodida es la vida pensaba ella mientras recordaba estos momentos a fuera se caía al ciudad a cantaros, tres dijo ella cuando Misifus y garritas se espantaron por el tercer trueno, marco un número y al escuchar el contestador solo sonrió y dijo un mensaje que en si no decía nada, era la clave que ellos utilizaban para decirse que el destino los había unido, el llego por la noche y puso el contestador, escucho esa voz y ese mensaje, solo se limitó a sonreír además de recordar un poco esta historia…


5 comentarios:

  1. me encantan tus letras
    el ritmo que les das cuando escribes
    si hata tienen sabor cuando te leo

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    1. jajaj gracias, ojala no sea un sabor de esos que te alejan cada vez mas.


      Un abrazo.

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  2. y quien dice que tal vez por mas que se encuentren jamas se daran cuenta que el destino los pone uno frente del otro?

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    1. suele suceder muy a menudo eso que dices, en verdad, cuantas veces no hemos visto a esa persona pero jamas se atreve uno a algo mas...

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  3. hola gracias por este blog me gusta mucho leer le y las cosas que escribe me facina muy muy differente excursiones en estambul

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Recopilando un poco de la locura