jueves, 18 de junio de 2015

Los últimos 5 años...

Pero un día se encontraron como trenes de ida y vuelta en el andén se abrazaron, se besaron y todo empezó de nuevo, otra vez”

Caminando por las calles de mi nuevo barrio mientras encendía un tabaco recordaba cuando tome aquella decisión de cambiarme de lugar de residencia, creo que ya había caído en mi caja de confort y eso nunca me había gustado, pero ahora me sentía muy solo y eso que no estaba muy lejos, camine por el parque y pase a la tienda por un whisky preparado, me senté en la tercera banca de donde entre, es algo extraño pero regularmente hago eso, recién empezaba a leer la carcajada del gato, de Spota cuando no sé porque me dio por voltear encima del libro, sentí una mirada de aquellas que sientes que son conocidas, me clave en unos ojos color avellana, pero no eran ellos los que me miraban de forma insistente, gire un poco la cabeza y me encontré con unos ojos color café claro, ellos si me veían, ese brillo podría reconocerlos a gran distancia y antes de que pudiera bajar el libro corrió y sentí como sus brazos me abrazaban, puta madre hace cuanto que hubiese querido ese abrazo, solo me deje abrazar le devolví el abrazo y con mis brazos quise decir cuánto la extrañaba, guarde de inmediato mi libro y fuimos por unas donas que yo recordaba que le encantaban, por más que me intento decir que estaba a dieta yo la convencí de comer un par de donas y un café de esos con más azúcar que cafeína, la charla era interminable, no sabía cómo decirle lo tanto que la extrañaba que hasta en mis sueños la veía, pero ella solo recordaba lo ruin que fui la última vez que hui por buscar un futuro incierto y ahora después de cinco años me la encontraba a 300 km de distancia de donde nos vimos la última vez, decía que tanto leía que me gustaba esa ciudad por mis escritos que decidió recorrer esa ciudad  caminando, debo de aceptar que tenía unos kilos menos y quizás se veía mejor con un par de kilos más, cosa que no le dije por no hacerla enfadar, la invite al departamento, tenía unos escritos inéditos que quisiera que ella leyera y unas ganas inmensas de estar con ella, me comento que estaba en un hotel ahí cercano y quizás se quedaría un par de semanas, la invite de forma cortes a que se quedara en el depa, solo tenía un par de inflables pero que más da, se iba a ahorrar unos pesos, por una semana recordamos tanto que terminamos por omitir los últimos cinco años, salía temprano del trabajo para poder estar con ella, todos los días me sorprendía con lo poco que tenía en el refri hacia magia y unas comidas deliciosas, las noches ya no eran para dormir pero aun así no me sentía cansado en el trabajo en lo absoluto.

No me cansaba de decirle que se viniera a vivir conmigo como tanto lo planeamos, ella no cedía hasta que un día me pidió el recibo de la luz con la excusa que iba a pagarlo, me rehusé un poco pero termine cediendo después de varios besos, esta ciudad me estaba gustando aún más, el fin de semana lo dedicamos a cerrar bares y a caminar tomados de la mano como dos enamorados, el lunes se paró más temprano de lo normal y preparo el lunch, me sorprendió que estaba vestida de forma muy formal, cosa que le agradecí con un par de nalgadas y un morreo como de aquellos chavales de secundaria, me confeso la verdad, que había conseguido un trabajo y que pensaba quedarse solo por una temporada, me puse más feliz que cuando era pequeño y al despertar vi un Play Station 2 abajo del árbol, creo que no me esperaba esa respuesta, pasaron los días y la chispa se iba apagando, ella llegaba un poco cabreada por el trabajo y yo intentaba reanimarla, creo que no le había gustado esta nueva ciudad o quizás no le gustaba ya vivir conmigo, las cosas poco a poco fueron perdiendo le cause, no era tan divertido como lo había vivido en mis sueños, mientras sonaba No estarás sola de Ismael Serrano ella me pillo con un beso de esos que levantan a los muertos, un beso de los que dicen “aquí estoy, para ti”  volvimos a recordar viejos tiempos bajo las sabanas, hicimos lo que nunca habíamos hecho ir a una feria juntos, procure no tomarme más que un par de cervezas y varios besos de ella, llegamos a un  juego de azar donde el premio mayor era una botella de whisky de las que me gustaban el juego costaba 20 pesos y quizás podría jugar más de un par de veces, al tercer intento logre atinarle al medio con el rifle de Balines a pesar de tener la mira desviada, al querer recoger mi premio el señor del juego comento “les hare una propuesta, veo que se ven muy enamorados ustedes pueden llevarse la botella o pueden cambiarlo por un deseo que cuenta la historia se cumple en menos de lo que te imaginas” al terminar el discurso yo casi me abalanzo por la botella, cuando ella pregunto un poco acerca del deseo, yo no daba crédito, me había gastado una décima parte y podía tener la botella y ella malgastando esa oportunidad en un deseo que quizás no se iba a cumplir nunca, termine por ceder a su petición y deje que ella hiciera el papelito del deseo al depositarlo a la caja de los deseos le dije yo bastante molesto al señor del juego “ Bonita forma de ahorrarse una botella” el señor solo sonrió y comento que el deseo se haría realidad, le pregunte cual fue el deseo y no me quiso decir, solo me decía que era lo mejor para los dos, no se lo iba a perdonar tan fácil, pero una buena noche de pasión logro que cambiara rápido de opinión, cerca de las 2 am me pare para escribir un poco, pero el sueño me venció y me quede dormido sobre el teclado.

Al despertar corrí al cuarto pero ella no estaba, vi el despertador y anunciaba las 9 am, ¡Puta madre ya se me hizo tarde! Fue lo último que alcance a decir, así que solo me metí a bañar y me prepare un café, no sé porque pero sentía algo raro, baje por el auto y tome rumbo a mi trabajo por fortuna el GPS me iba guiando, fue un día en verdad extraño, cuando llegue al depa ella seguía sin estar ahí, así que tome mi cajetilla de cigarros y un libro doce cuentos peregrinos de GGM y me fui al metro sin rumbo conocido, al llegar al vagon me senté en la tercera banca, estaba por empezar solo vine hablar por teléfono cuando sentí una mirada penetrante baje el libro y la vi a ella en la banca de enfrente con la carcajada del gato de Spota y atine a decir “¿te invito un café? Conozco unas donas y un café que tiene más azúcar que cafeína”  ella solo me regalo una sonrisa y un “vamos, pero solo uno he” salimos del metro y caminamos a la cafetería donde era más que conocido y me dieron la mesa de siempre, pasamos del café a unas cervezas artesanales y un plato de carnes frías, sentía que ese momento ya lo había vivido, cuando pedí la cuenta saque el importe con la propina exacta, ella solo sonrió otra vez y yo me quede pasmado con esa sonrisa, seguimos en un bar que era su preferido con unas cervezas comerciales y escuchando salsa, me ensañaba a bailar salsa, mientras yo él decía que no sabía bailar y ella hacia el comentario que no lo hacía tan mal, esa noche terminamos en el departamento bajo las sabanas, al parecer todo pintaba que iba a ser una gran relación, el tiempo paso y seguíamos viéndonos, no recuerdo bien cuanto tiempo paso, pero era primavera del 2010 y tenía una gran oferta de trabajo a 300 km de donde radicaba, esa semana no pude decirle que tenía que marcharme, recuerdo bien como si hubiese sido ayer, caminábamos de la mano por las calles del centro se acercó una gitana diciéndonos que nos diría nuestro futuro por 100 pesos, yo nunca he creído en eso pero ella al parecer quería saber su futuro, mientras le leía la mano y el humo del cigarro ella entusiasmada le escuchaba yo la verdad solo pensaba que era una gran pérdida de tiempo y de dinero, sonó su celular y ella se paró del asiento, iba hacer lo mismo cuando la gitana me dijo “chaval, te leo la mano y no te cobro un peso, hay algo en ti que me tiene con cierta duda” yo la verdad no quería pero hice el intento, al ver mi mano derecha me pidió la izquierda y solo me dijo con una cara de extrañeza, “no lo hagas, estas volviendo a vivir una gran historia, si te vas, no volverás a verla y quizás la historia no se repita” le hice preguntas pero ella no cedía, incluso saque diez veces lo que cobraba pero me dijo que ya no me podía decir nada, ella volvió y nos salimos del lugar, le comente que tenía que marcharme, ella me dijo que no lo hiciera y esta vez, yo le hice caso.


Y bueno así fue la última vez que no recuerdo que hice los últimos 5 años de mi vida, ella sigue conmigo nos acabamos de mudar a 300 km del lugar de donde nos conocimos, al final a ella me confeso que la llamada era para decirle que le dieron un ascenso en esta ciudad y a mí me hizo venir una jugosa oferta laboral de la empresa la principal competencia de donde laboraba

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2 comentarios:

  1. Menos mal que él no volvio a cometer el mismo error...que tendra el 2010 que tantas vidas marcó. Un placer como siempre ,saludos!

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    1. ya se, pfff quizas uno no siempre esta condenado a los mismos errores.

      un abrazo grande.

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Recopilando un poco de la locura