martes, 11 de agosto de 2015

No me hubieras ilusionado

“…Sabes, mi primer auto fue uno tuneado y  lo vendí por que no iba conmigo, perdón por mi analogía tan barata pero así me pasa contigo…”

Recuerdo como te conocí fue en el verano pasado recién, me había quedado de ver con mis amigos en un bar de esos típicos de la condesa, donde puedes encontrar cervezas artesanales y tapas españolas, mis amigos habían demorado algo más de la cuenta así que decidí ir pidiendo una artesanal y unas alitas mientras llegaban fue cuando te vi, al ir al sanitario estabas tú ahí sentada como esperando a alguien o algo, por irte viendo choque levemente con la pared de inmediato me recompuse y empezó a volar mi imaginación, recuerdo que no habías sido la mina más hermosa que hubiera visto pero si muy cercana, cuando Salí del sanitario te volví a ver, nuestras miradas se cruzaron y solo atinaste a decir cuidado con la pared mientras echabas a reír, solo te regale una sonrisa, después de un par de cervezas agarre valor y me acerque a tu mesa, seguías estando sola y mirando el celular y me auto invite a sentarme en tu mesa, no sé porque lo hice ni se cómo lo hice pero al cabo de un par de minutos recuerdo que ya estábamos hablando, igual tus amigas te habían dejado plantada o al menos eso me dijiste, después de unos minutos de charla llego un tipo a la mesa, y me presentaste como Juan pi un amigo de la infancia allá en Hermosillo, solo intercambiamos números con la esperanza de vernos después, pague la cuenta y me retire sumido totalmente en el fracaso. Al otro día me pare temprano para andar rodando un rato en la ciudad en la bici, mi mente estaba en otro mundo no podía sacarte de la cabeza pero la escena del día anterior me había dejado en claro que era tu novio, justo iba a un costado de bellas artes cuando recibí una llamada de un número desconocido lo pensé un poco pero respondí quizás era numero equivocado,
-          Bueno
-          Juan Pi (risas), ¿Qué tal cómo estás?
-          Bien aquí rodando un poco en la ciudad ¿y tú?
-          Si ya se, te acabo de ver pasar en una bici, estoy tomando un café y quería ver si no gustas acompañarme.
-          Me gustaría, pero no estoy como muy presentable para estar en un café.
-          No te pongas así, venga hay mucha gente así deportiva aquí, estoy en el cielito para que me acompañes.
No me dejaste responder solo colgaste, pfff quizás era lo que quería, volver a verte y conocerte un poco más, así que bueno regrese hacia el café, enganche la bici y fui a donde estabas, me saludaste con un beso como si fuéramos viejos conocidos, me quede sorprendido pues también traías ropa deportiva reconocí de inmediato el olor de tu bebida  fui a la barra y pedí dos horchata calientes y nos sentamos a platicar un poco, no eras tan superficial como dabas a primera impresión, incluso me encanto tu idea de esa tarde recorrer algunos museos, te recuerdo eras muy extraña ah y también tenías tu bici enganchada, terminamos la travesía en el monumento a la revolución, recuerdo de fondo estaba sonando Mozart cuando nos dimos ese primer beso en el mirador del monumento a la revolución, que extraño yo un tipo de esos que te encuentras en cada cruce de esquina y tú de esas minas que siempre levantan más que polvo al pasar.

Pasaron pocos días cuando ya caminábamos de la mano en la ciudad, recorríamos algunos bares y me intentabas enseñar a bailar salsa pero bueno ese tema mejor no lo tocamos, lo mismo cenábamos en los tacos que en algún restaurante italiano, pero con el paso de interactuar más contigo me daba cuenta que si eras muy superficial pero conmigo intentabas ser algo diferente, lo sé cuándo te escuchaba hablar con alguna de tus amigas y por lo que dictaban tus recuerdos, recorrimos algunos pueblos mágicos de la mano pero donde en verdad nos conocimos fue en laguna larga Michoacán, recuerdo esa mañana estábamos desayunando una birria en las 9 esquinas en Guadalajara, cuando de pronto te llego un mensaje y tu semblante cambio demasiado por más que insistí no me dijiste nada, solo que te habías acordado que de niña iban a un rancho un poco lejos de ahí y que te gustaría ir a visitarlo, yo la verdad no quería, estaba muy lejos y rompía con nuestro itinerario pero como es costumbre termine por ceder, después de recorrer un poco Guadalajara y hacer la última parada en los tacos de pescado de La paz emprendimos el viaje hacia Michoacán y llegamos a un lugar hermoso llamado Laguna larga, no traíamos ropa para el frio y tuvimos que comprar, alquilamos una cabaña y compramos un poco de licor y bombones para poder mitigar el frio, apagaste tu celular algo que nunca hacías pero lo hiciste y nos dedicamos el uno al otro por esa noche; por la mañana emprendimos el regreso a la ciudad de México, al parecer habías olvidado el cumpleaños de tu mejor amiga, y ese día fue el último que te vi durante el paso de dos semanas, esas dos semanas me sirvieron para empezar a hilar y a pensar un poco en esa extraña relación que teníamos y también en conocer a Daniela una niña maravillosa, cuando decidiste que nos volviéramos a ver yo tenía una sobrecarga de trabajo así que pase a verte por la noche ese día, el color rojizo en tu piel no dejaba mentir que estuviste en la playa pero no quería discutir y me trague tu cuento que anduviste plantando arbolitos en el Desierto de los Leones, venía muy atosigado del trabajo y quizás eso me ayudo a poder sacar lo que traía y solo te dije Sabes, mi primer auto fue uno tuneado y  lo vendí por que no iba conmigo, perdón por mi analogía tan barata pero así me pasa contigo me deslumbraste en el primer encuentro y no me quejare ni me arrepentiré del tiempo que estuvimos juntos, pero, yo creo que no vamos bien, no me gusta fingir y ambos fingíamos, me interrumpiste como era tu costumbre con un poco de llanto en los ojos, no citare todo lo que dijiste solo que la idea principal es que querías estar con alguien diferente, que querías cambiar tu vida por eso habias elegido estar conmigo, pero que esa sonrisa había costado demasiado como para perderla en un abrir y cerrar de ojos, me diste el último beso y cerraste con un te vas arrepentir, no me hubieras ilusionado.


Pasaron un par de meses sin saber de ti, hasta cuando un día iba en la bici como cualquier otro día, de pronto me alcanzaron en un auto de reciente modelo y un tipo me dio con bate de baseball en las rodillas, no se robó nada, solo me destrozo de nueva cuenta los ligamentos y meniscos, por fortuna Salí bien en la operación estaba conmigo Daniela en el cuarto de hospital cuando me llego tu mensaje, espero que estés bien y ojala pronto regreses a jugar fútbol :D, pero te dije que te ibas arrepentir por haberme ilusionado, no dude en contestarte, gracias , creo que me has enseñado una valiosa lección, por cierto ojala tu también hayas aprendido algo en el tiempo que estuvimos juntos, por ejemplo Miguel Hidalgo y Costilla es el padre de la patria y no Benito Juárez, la segunda guerra mundial si existió y no solo es producto de películas y que tenía razón Lazcano Malo aquel que tanto te cagaba ir a sus conciertos, “el amor no se puede dar, entre un ave y un caballito de mar”.


4 comentarios:

  1. que enseñanza , pero casa dia se aprende algo nuevo... ya te quedo de experiencia en la vida.

    saludos.

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  2. este post no fue verídico Chacita y espero nunca me pase...

    Te mando un abrazo de aquellos que te hacen olvidar de la realidad- alterna.

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  3. tus historias siempre me envuelven como los buenos libros :D

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    Respuestas
    1. Que bueno que terminas envolviéndote, me imagino como si fuese mi escrito una sabana y después no puedes salirte porque te has enredado.

      Te mando un abrazo lleno de letras...

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Recopilando un poco de la locura