jueves, 22 de octubre de 2015

Eso era más que suficiente

"tengo una pinche maña de comenzar las cosas tan bien y al final arruinarlo todo"

Como era costumbre cada miércoles asistía a ese pequeña fondita donde después de tanto tiempo dude un poco en entrar pero entre, quizás fue más por la costumbre que por el menú que en esta ocasión no me apetecía pero ingrese y me senté en la mesa 5, donde sin decir nada siempre estaba desocupada los miércoles a las tres menos quince minutos, me gustaba esa mesa porque de ahí se veía exactamente hacia ambos lados de la fondita, no estaba tan lejos de la cocina ni tan cerca de la entrada, se presentó una mina que dijo que iba a ser mi mesera por este día y no paraba de sonreír he de confesar que me sentí aliviado al recibir esa sonrisa, me dijo con una voz dulce “¿ya sabe lo que va a ordenar o le traigo la carta?” le sonreí y le pedí una sopa Tarasca y un poco de arroz aparte con un par de claras de huevo, ella no apunto y sonrió, al momento de partir hacia la cocina tropezó un poco con mi pie que solo le hizo perder un poco el equilibrio, alcance a tomarla del brazo para equilibrarla quizás le apreté muy fuerte esto me di cuenta cuando al quitar mi mano se veía un poco la marca de la misma, sin que ella me lo pidiera me disculpe, ella solo sonrió no pasaron más de 20 segundos cuando escuche “¡El chaval de la mesa 5 nunca pide Consomé y huevos estrellados!, Pregúntale de nuevo” me reí un poco, llego la mina y le recordé antes de que me preguntara y anexe un litro de agua de menta, ella sonrió y ahora no se tropezó pero si apunto lo que le pedí, empecé a recordar y era la primera vez que la veía en esa fondita, no preste demasiada atención, cuando llego con mi sopa y el arroz solo le sonreí y le dije gracias, ella solo sonreía y antes de que pusiera el agua en la mesa le dije “perdón, el agua sin hielo” ella me miraba un poco extrañada estábamos más o menos a 28 grados centígrados y yo otra vez sin que me pidiera explicaciones seguí “es que se derrite el hielo y se le pierde el sabor” ella solo se marchó a la cocina, transcurría el tiempo yo la veía y ella hacia lo mismo, nos regalábamos alguna sonrisa cada que nuestros ojos se encontraban, cuando me termine la sopa me tomo del hombro y dijo “¿Qué va a querer de platillo fuerte?” y le respondí con una pregunta “¿Qué me recomiendas?”  ella solo sonrió y comento que todo estaba muy rico y yo solo me le quede viendo, quizás interpreto mi mirada por que de inmediato respondió “Bueno, a mí me gusta más el espinazo y aparte yo lo hice y me quedo muy rico” se sonrojo y no pude evitar sonreír, le pedí un plato con la consigna de que seguramente me iba a gustar, ella seguía roja muy roja, no paraba de verme, yo estaba ya un poco ansioso sentía muy personalizada la atención, pero aparte he de confesar que esa sonrisa me hizo olvidar por completo una junta que tenía por la tarde en el trabajo, llego el espinazo era en salsa verde con verdolagas, ella no me quitaba la mirada de encima, esperando mi aprobación, me di cuenta que me seguía observando intente tardarme más de la cuenta en sacar un poco de carne con el tenedor, lo iba a llevar a la boca y ella me veía, lo probé y sabía muy rico pero como ella me estaba viendo, hice un gesto de desaprobación, su cara fue un poema cuando vio mi gesto, de inmediato la vi a los ojos y le sonreí aparte me reí un poco ella lo entendió y suspiro aliviada, en verdad la comida estuvo muy rica mi celular sonó y una clara consigna del otro lado de la línea que solo me estaban esperando para entregar los resultados, de inmediato pedí la cuenta y pague, deje un poco más de lo acostumbrado de propina y ella me entrego el ticket con su número abajo escrito de mi boca salió un “muchas gracias, estuvo muy rico, aunque le falto un poquito de sal” ella solo sonrió y agradeció con un “gracias” tome mi saco y corrí deje mi numero también escrito en la mitad del ticket que ella me dio.

Llegando a la junta estuve un poco nervioso, no por los resultados que no eran tan malos si no que no dejaba de pensar en aquella mina, mi celular no dejaba de vibrar era un número desconocido, pero no podía contestar solo maldecía al concluir la junta marque al número en cuestión y solo daba tono, no podía creerlo ahora nadie me contestaba Salí un poco desilusionado del trabajo, esperando la llamada de ella, encendí un cigarrillo para mitigar un poco las ansias y emprendí mi viaje llegue a casa y volví a marcarle pero no volvía a contestar así que me dormí con aquella esperanza de que me marcara.

Al despertar estaba un poco cabizbajo el gas se había terminado y hacia un frio de los mil demonios así que me bañe y casi estaba presintiendo que iba a enfermarme, llegue al trabajo y tuve un altercado con mi jefe, presente mi renuncia yo no iba a prestarme a situaciones de corrupción por algo que no me tocaba fui hacia la fonda y estaba cerrada, me senté en una banquita que tenían a fuera del local le marque y no atendió, paso una señora ya de la tercera edad y me dio la mano, sentí una tranquilidad y solo me dijo “ese futuro no es para ti chaval, deja que el pasado corra fuerte muy fuerte, pero no dejes que jamás te alcance, tú también corre lo más rápido que puedas, pero ten cuidado de no alcanzar al futuro sin disfrutar el presente” con dos dedos apago mi cigarro me sonrió y me quito el cigarro de la boca después lo guardo en una bolsita de plástico me la dio y se fue, estaba aun anonadado cuando me hablaron de mi trabajo, querían platicar conmigo tome la bolsita y la guarde en la bolsa del saco, llegue al trabajo, intentamos negociar pero no tuvimos ningún acuerdo, mi renuncia seguía en la mesa sonó mi celular de nueva cuenta, era el mismo número que me habían marcado ayer, me Salí de la oficina y conteste, era un antiguo jefe laboral me ofrecía regresar a trabajar con ellos con el sueldo un poco arriba del que esperaba, de inmediato le dije que sí y que el lunes me presentaría, era jueves y tenía que empacar y mandar traer una mudanza para irme, me dijo que esta vez no iba a ser en Guadalajara, si no en Aguascalientes así que hable con los de mi trabajo, les dije que mi contrato ya había concluido, no era necesario presentar mi renuncia ellos lo entendieron, me dieron a firmar una carta y me extendieron un cheque y podía cobrarlo a partir de mañana, fui de nuevo a la fondita esperando que ya estuviera abierta, al estacionarme escuche una voz que venía de la parte de atrás de mi auto, observe por el retrovisor y era aquella señora ya de edad avanzada que me dijo “anda, vete, no frenes tu presente por un futuro incierto” volví a poner el auto en marcha y acelere a mi casa, en mitad del camino iba recordando las palabras de la señora de pronto mi auto empezó a fallar, ¡Puta madre! Murmuraba mientras golpeaba el volante, al parecer un fusible se había quemado, eran las 9 pm y difícilmente un eléctrico iba a estar disponible justo cuando estaba buscando los documentos del seguro se apareció un señor de traje “¿Puedo ayudarlo en algo?” solo me dijo, a la vez que conteste con el problema del vehículo, “¿Va muy lejos puedo hacer que funcione?” por fortuna estaba muy cerca de casa y el señor saco una pequeña tira de metal e hizo un corte de unos cables y el auto había encendido sin problema alguno, después del agradecimiento quise recompensarlo de forma económica situación que no le pareció, me pregunto la ruta y me dijo que si podía dejarlo un par de kilómetros antes, gustoso acepte.

Dentro del auto empezó la charla, un poco serio me pregunto “¿Crees en el destino?” alegue que a veces si a veces no, pero quizás ya teníamos el camino trazado de pronto hizo un silencio enorme y solo dijo “Chaval, debes de disfrutar, aun estas a tiempo, tienes tanto por delante pero buen está muy trillado, pero no dejes de disfrutar” me hizo la seña que en la siguiente parada de metro lo dejara y así lo hice, cuando bajo le agradecí y con un sonoro “no agradezcas, hoy la suerte esta de tu lado” me quede pensando mientras encendía un cigarro y veía como ese señor se mezclaba entre la gente, seguí con camino a casa cuando llegue al tomar mis cigarrillos vie que había una nota “gracias chaval, antes de que partas sería bueno que platicaras con Nimba, la encuentras esta noche a las 21:15  en el café 45 en la mesa 5”.


Debo de admitir que estaba asombrado, no sabía quién carajos era la señora de la tercera edad menos quien era el tipo que me ayudo y muchísimo menos quien era esa tal Nimba, pero como de costumbre la curiosidad mato al gato, por fortuna el café no estaba tan lejos de casa así que a las 21 horas partí rumbo al café en la bici, me sentía ansioso no podría describir esa sensación de ¿Qué pasará? ¿Qué me dirá? ¿Será la señora de la tercera edad? Cuando por fin llegue, conté las mesas en el orden normal cosa que la mesera se dio cuenta y a la voz de “¿Lo espera alguien?” solo respondí, si en la mesa 5, me pidió que esperara a fuera un momento y fue a la barra, se me quedaban viendo de una forma muy extraña y la mesera le toco el hombro a la una persona que estaba de espaldas en una mesa y me hizo pasar, pero no a esa mesa si no a dos antes de donde estaba tal persona, no pedí nada dije que esperaba a la otra persona, pasadas las 21:30 ya pensaba en pedir un café ya me estaba desesperando pero no lo hice solo seguí leyendo aquel libro de Huxley que estaba sobre la mesa “Un mundo maravilloso”, de pronto alguien se sentó frente a mí, al alzar la vista era la mesera de la fondita, que me regalo una gran sonrisa “¿porque te vas sin despedirte? No habías dicho que ya no ibas a huir, no sé porque llegaste temprano porque ni al trabajo llegas antes de la hora, por cierto mi nombre es Nimba” no sabía que hacer o decir así que empecé por presentarme y hacer un comentario sobre el espinazo de la tarde anterior y terminamos hablando sobre mi cambio de trabajo y por supuesto de ciudad, cuando empezamos hablar de ella se mostró muy a la defensiva, pero no hay verdad que no pueda soltar una persona con un par de whisky en las rocas y unas cuantas insinuaciones, según palabras que recuerdo ella dijo “sabes, no creo que me creas, yo soy de aquellas personas que llaman brujas me habían encomendado un trabajo para ti, ¿recuerdas la niña que has escuchado en varias ocasiones? Las cosas que te han escondido, las cosas que has visto cuando estas solo sin ninguna explicación, bueno pues soy la responsable de eso. sabes hubo una mina que conociste hace algún tiempo y que terminaste huyendo como es tu costumbre, ella quedo tan dolida que decidió hacerse de mis servicios para que tu siguieras huyendo toda la vida” le interrumpí de forma tajante y quiero decir que fui muy grosero, “mira nena, sería bueno que le dijeras a la mina que mando hacer todo esto que muchas gracias, esto me ha servido como no tienes una puta idea, por cierto he aprendido que las despedidas nunca son buenas por eso busco jamás despedirme porque quizás sea la última vez que vea a una persona y me quiero llevar un mejor recuerdo” justo cuando me iba a parar pedí la cuenta, Nimba se me quedaba viendo con una mirada que sabes que quiere decir algo pero no puede o no quiere, soltó un claro “lo sé, te conozco más de lo que te conoces a ti mismo, se la única forma en que vas a dejar de huir” de inmediato saco un revolver que lo acciono en cuanto me apunto a escaso un metro de mi intente reaccionar y la silla resbalo cuando intente pararme, sonó un sórdido ¡Pum! Y sentía como caía sangre en mi propio cuerpo y cuando caí vi como ella corría mientras me miraba, por suerte no tardaron en pedir a los servicios de emergencia, el tiro me dio en la clavícula derecha y por fortuna solo rompió la misma, ahora solo puedo recordar con una sonrisa aquella mina de nombre Nimba que intento que dejara por fin de huir…


martes, 6 de octubre de 2015

Y así fue, Bacalar

ven te invito una chela si me enseñas tu ciudad”


Ella es una mina de la que rompe corazones en cada cruce de esquinas, estaba sentada como si esperara a alguien en especial en una banca solitaria, pasaron los minutos pero ella seguía ahí sumida en sus pensamientos y en su mirada se notaba un vacío, devolvía una sonrisa tímida cuando alguien le sonreía, nadie se atrevía a compartir banca con ella a pesar de ser muy bonita, algunos pasaban y solo la veían, otros ni si quiera se daban cuenta de que ella estaba ahí, hasta que un chaval de esos que van contaminando el ambiente con su cigarrillo se le acerco extendiendo su mano mientras le ofrecía algo y murmuraba “¿gustas un chocolate?” ella lo volteo a ver y con cierta extrañeza tomo uno de los tres chocolates que traía el chaval en la mano mientras decía “¿tiene algo?” y el chaval se limitó a contestar, “si, este  un poco de whisky por dentro” mientras sonreía, ella también le regreso una sonrisa ahora un poco más amistosa y tomo el que tenía whisky, el chaval se sentó junto a ella sin preguntar y la mina se quitó los audífonos mientras decía “Sabes, me gusta este lugar, te das cuenta que tan jodidos estamos, la gran mayoría va comunicándose con los dedos en el celular y los pocos que van hablando traen mueca de fastidio”, el chaval observaba para ser sinceros quizás nunca se había percatado de eso, él era de aquellos que caminaba con el celular entre las manos, pero tenía que hacer algo de conversación, “sabes, quizás la gente va tan apurada que se le olvida vivir” ella solo lo volteo a ver y dijo “¿tienes otro chocolate?” , el nuevamente le ofreció de los dos que quedaban, ella tomo uno y el destapaba el otro, el silencio se hizo presente hasta que el chaval dijo “¿te gustan las historias de piratas?” la mina se le quedo viendo a los ojos y comento “no existen los piratas, eso es una creación del gobierno para decir que toda la vida han existido robos” él hizo una pausa mientras sacaba su celular mientras ponía fotografías, “en este lugar existieron los piratas, la historia cuenta que incluso por eso se edificó ese pequeño fuerte que vez ahí, aunque ahorita funge como museo, ahí existió también la rebelión de los de abajo, cuenta la leyenda que los indígenas se levantaron en armas e incendiaron la iglesia con varios que se creían de casta Divina pero eran simples criollos” la mina le interrumpió de tajo “eres un mentiroso, esa imagen de seguro es de internet, se ve espectacular, y eso del levantamiento de los indígenas solo es puro cuento, quizás ni siquiera exista un lugar llamado Bakhalal”  el chaval solo la miro y corrió rápido las fotos hasta donde encontró una donde él estaba sobre una lancha y el paisaje era maravilloso la laguna en distintos tonos de azul que se llegaban a mezclar incluso con el cielo despejado de la misma foto, la mina al verla solo puso una cara de sorprendida, no podía creer que eso en verdad existiera, juntos se fueron a un bar muy concurrido para seguir platicando, la mina quería escuchar más sobre ese lugar y el chaval solo quería estar más tiempo con ella.


Esas cervezas dieron pie para que ellos se conocieran más, digamos que pasaron varios meses, se sentaban en la mesa de un bar, en las escaleras de la catedral, en alguna banca de parque, en los museos de la ciudad, alguna vez compartieron butaca en un cine pero los terminaron corriendo por realizar actos inmorales dentro de la sala, ella escuchaba atenta a las historias del chaval quizás lo hacía porque no tenía nada más importante que hacer y el chaval le encantaba contar sus historias casi siempre enalteciendo la situación o haciendo un poco de sátira, así era él.


Cierto día la mina un poco harta de la ciudad y que recién había visto la película de “Piratas del Caribe” se sentó frente al chaval en aquel café de los que aún pueden decir que se han mantenido en pie después de la entrada de los café extranjeros, vio al chaval como queriendo ver más allá de él quizás se podría decir que no podía creer que se había enamorado del chaval o mejor dicho de las historias del chaval y de la compañía del mismo, soltó un largo suspiro y de tajo le dijo “te invito aquel mágico lugar del cual me contaste cuando recién nos conocimos, ¿recuerdas? En ese lugar donde existieron piratas y luchas sociales” el chaval solo se limitó a decir “Bakhalal” la mina seguía viéndolo con ese silencio y extrañeza que solo se puede ver en alguien que no puede creer el presente por muchas razones no tanto por ser irreal si no por habérselo encontrado en el lugar menos indicado y haberse conocido de la forma menos romántica posible, el chaval interrumpió la mirada de la mina cuando le dijo al mesero “dos expresos cortados por favor” la mina recordó que ella no era fan del café pero poco a poco le había agarrado el gusto por culpa del chaval, y retomando el tema le dijo “¿entonces, vamos o me dices cómo llegar?” el chaval sonrió y al parecer era una sonrisa de aquellas que sabes que mueven al mundo, “vale, pero te parece bien el siguiente fin de semana, necesito unos días para pedir mis vacaciones” , la mina no hizo más que volver a suspirar y volverse a perder en los ojos del chaval que con sus manos jugaba con el recipiente de la canela, y solo pensaba en lo inmaduro que era la mayoría de las veces, llegaron los expreso y siguieron con la charla por un espacio de una hora, ya tenían planeadas las vacaciones, era algo de ida y vuelta solo cuatro días 3 noches tenían reservados.


El día llego, el chaval estaba nervioso esperándola en el mostrador del aeropuerto con el boleto en mano de ambos, tenía pensado incluso salir corriendo y no tanto por no compartir con la mina si no por el hecho de viajar en avión, sería la primera vez y estaba muy nervioso, el chaval se logró recomponer un poco cuando vio a la mina con una pequeña maleta de viaje, solo sonrió el chaval y toda la tensión se salió en esa sonrisa, la mina llego y le dio un pico bastante rico, el chaval solo le correspondió y se formaron siguiendo el protocolo, por fortuna el viaje en avión no fue algo que tuviera que joder el chaval, ya que la mina lo mantuvo distraído recordando que le temía a las alturas, llegaron por fin a Chetumal y de ahí tomaron un taxi que los llevaba a “BAkhalal” o mejor dicho Bacalar, la mina se quedó impresionada cuando en vivo vio aquella laguna en diferentes tonos de azules, la cara que hizo es indescriptible, no hay forma y/o poder humano que pudiese describir esa gran felicidad que desbordaba su rostro, llegaron al hotel solo a dejar las cosas, el calor era un gran día para salir a recorrer el pueblo, tomaron dos bicis del hotel y empezaron a recorrer las calles, la mina solo logro decir “este lugar tiene, tiene una mística, no sé, yo pensaba que estabas exagerando con tus comentarios como solías hacerlo, pero te has quedado corto, es, es, un lugar maravilloso” el chaval la veía sonriendo con cara victoriosa y dio rumbo a un pequeño embarcadero en la laguna, donde la mina se puso a donde termina y empezó observar embobada aquel paisaje, con mucho trabajo llegaba parpadear, el chaval como de costumbre, vio el momento oportuno de arruinar el momento y camino sin hacer ruido donde ella estaba, le pidió su celular con la excusa de que se había quedado sin batería, la mina se lo dio y el chaval aprovecho para arrojarla al agua y claro tomarle una foto mientras se descojonaba de risa, la mina volvió a la realidad diciendo “pensé que era agua salada, parece mar” el chaval seguía riendo tanto que no se dio cuenta que la mina logro jalarlo para arrojarlo también al agua y ahí jugaron por un buen rato como chavales de secundaria, se notaba el amor en sus miradas.


Por la noche se encontraron con otros huéspedes en la alberca e hicieron una pequeña lunada, bastaron unas botellas de tequila, unas cervezas y una guitarra para hacer esa noche algo excepcional, quizás ha sido la mejor noche registrada en la vida de ambos, al otro día decidieron ir a desayunar al centro, caminaban ya de la mano y dándose picos a cada rato, se acercó un tipo a ofrecerles un viaje por la laguna, todo iba normal hasta que reconoció al chaval, lo saludo de una forma muy amistosa y les dio precio especial ya que el chaval siempre lo contrataba, quedaron justo un par de horas antes del atardecer que es cuando mejor se está en la laguna, antes aprovecharon para seguir conociendo el pueblo, un buen rato estuvieron en el fuerte de San Felipe donde se tomaron varias fotos estando con los cañones y poniendo cara como si estuvieran en guerra, era magnifico, ahí la mina se dio cuenta que en verdad si hubo un levantamiento de los oprimidos, una “guerra de castas” donde el guía reprodujo con exactitud lo que el chaval antes había mencionado, la mina muchas veces hacia pausas y se le quedaba viendo como queriendo ver atravesó de esos ojos, dio el momento exacto para llegar a la lancha con los del “Venado Azul Bacalar” fue un momento hermoso, la mina y el chaval no se separaban hasta cuando llegaron al cenote de la bruja, la mina empezó a sentirse extraña y no pudo estar mucho tiempo, les pidió que se retiraran pronto de ahí, el chaval aún estaba nadando cuando le grito por primera vez de forma grosera, el chaval no entendía que pasaba, terminaron el viaje en la mina se sentía aún muy extraña, cosa que ni una cerveza artesanal ni un buen tequila lograron solucionar.



En medio de la noche, el chaval escucho unos pasos y como que se abría la puerta de la habitación, noto de inmediato que no estaba ella, así que se puso el pantalón y sus tenis y echo a correr hacia la puerta la mina ya le llevaba unos metros ya que se había montado en la bici del velador, el chaval corriendo no pudo alcanzarla y pronto la perdió de vista, siguió la ruta camino abajo, pero no la veía, el chaval saco un cigarrillo mientras seguía caminando, de pronto sonó un grito ensordecedor, muchos lo escucharon porque de inmediato salieron de sus casas, el chaval seguía caminando hasta que una persona de edad avanzada lo abrazo y no le permitió seguir caminando, tenía mucha fuerza, empezó a gritar y manotear al escuchar a lo lejos “ayúdame, no me quiero ir aun, ayúdame” era la voz de la mina, como pudo se soltó del viejo y corrió hacia la laguna brinco un par de cercas y vio a la mina nadando alrededor del cenote de la bruja, pareciera como si se la fuese a tragar ese gran hoyo, el chaval salto a la laguna pero no pudo ver a la mina, ya no se escuchaba la voz ni tampoco como si alguien nadara, el pueblo se logró reunir y sacaron a fuerza al chaval, entonces saco de nuevo un cigarrillo y el viejo le pidió uno, el chaval se lo dio mientras se hacía preguntas, el viejo solo dijo, “sabes, este lugar es tan místico que la gente que viene, llega para quedarse para siempre”  y le platico de como el termino solo en ese lugar, justo hace 60 años, cuando con la novia con la que llego de pronto en la noche se volvió loca y se avento al cenote de la bruja…