martes, 6 de octubre de 2015

Y así fue, Bacalar

ven te invito una chela si me enseñas tu ciudad”


Ella es una mina de la que rompe corazones en cada cruce de esquinas, estaba sentada como si esperara a alguien en especial en una banca solitaria, pasaron los minutos pero ella seguía ahí sumida en sus pensamientos y en su mirada se notaba un vacío, devolvía una sonrisa tímida cuando alguien le sonreía, nadie se atrevía a compartir banca con ella a pesar de ser muy bonita, algunos pasaban y solo la veían, otros ni si quiera se daban cuenta de que ella estaba ahí, hasta que un chaval de esos que van contaminando el ambiente con su cigarrillo se le acerco extendiendo su mano mientras le ofrecía algo y murmuraba “¿gustas un chocolate?” ella lo volteo a ver y con cierta extrañeza tomo uno de los tres chocolates que traía el chaval en la mano mientras decía “¿tiene algo?” y el chaval se limitó a contestar, “si, este  un poco de whisky por dentro” mientras sonreía, ella también le regreso una sonrisa ahora un poco más amistosa y tomo el que tenía whisky, el chaval se sentó junto a ella sin preguntar y la mina se quitó los audífonos mientras decía “Sabes, me gusta este lugar, te das cuenta que tan jodidos estamos, la gran mayoría va comunicándose con los dedos en el celular y los pocos que van hablando traen mueca de fastidio”, el chaval observaba para ser sinceros quizás nunca se había percatado de eso, él era de aquellos que caminaba con el celular entre las manos, pero tenía que hacer algo de conversación, “sabes, quizás la gente va tan apurada que se le olvida vivir” ella solo lo volteo a ver y dijo “¿tienes otro chocolate?” , el nuevamente le ofreció de los dos que quedaban, ella tomo uno y el destapaba el otro, el silencio se hizo presente hasta que el chaval dijo “¿te gustan las historias de piratas?” la mina se le quedo viendo a los ojos y comento “no existen los piratas, eso es una creación del gobierno para decir que toda la vida han existido robos” él hizo una pausa mientras sacaba su celular mientras ponía fotografías, “en este lugar existieron los piratas, la historia cuenta que incluso por eso se edificó ese pequeño fuerte que vez ahí, aunque ahorita funge como museo, ahí existió también la rebelión de los de abajo, cuenta la leyenda que los indígenas se levantaron en armas e incendiaron la iglesia con varios que se creían de casta Divina pero eran simples criollos” la mina le interrumpió de tajo “eres un mentiroso, esa imagen de seguro es de internet, se ve espectacular, y eso del levantamiento de los indígenas solo es puro cuento, quizás ni siquiera exista un lugar llamado Bakhalal”  el chaval solo la miro y corrió rápido las fotos hasta donde encontró una donde él estaba sobre una lancha y el paisaje era maravilloso la laguna en distintos tonos de azul que se llegaban a mezclar incluso con el cielo despejado de la misma foto, la mina al verla solo puso una cara de sorprendida, no podía creer que eso en verdad existiera, juntos se fueron a un bar muy concurrido para seguir platicando, la mina quería escuchar más sobre ese lugar y el chaval solo quería estar más tiempo con ella.


Esas cervezas dieron pie para que ellos se conocieran más, digamos que pasaron varios meses, se sentaban en la mesa de un bar, en las escaleras de la catedral, en alguna banca de parque, en los museos de la ciudad, alguna vez compartieron butaca en un cine pero los terminaron corriendo por realizar actos inmorales dentro de la sala, ella escuchaba atenta a las historias del chaval quizás lo hacía porque no tenía nada más importante que hacer y el chaval le encantaba contar sus historias casi siempre enalteciendo la situación o haciendo un poco de sátira, así era él.


Cierto día la mina un poco harta de la ciudad y que recién había visto la película de “Piratas del Caribe” se sentó frente al chaval en aquel café de los que aún pueden decir que se han mantenido en pie después de la entrada de los café extranjeros, vio al chaval como queriendo ver más allá de él quizás se podría decir que no podía creer que se había enamorado del chaval o mejor dicho de las historias del chaval y de la compañía del mismo, soltó un largo suspiro y de tajo le dijo “te invito aquel mágico lugar del cual me contaste cuando recién nos conocimos, ¿recuerdas? En ese lugar donde existieron piratas y luchas sociales” el chaval solo se limitó a decir “Bakhalal” la mina seguía viéndolo con ese silencio y extrañeza que solo se puede ver en alguien que no puede creer el presente por muchas razones no tanto por ser irreal si no por habérselo encontrado en el lugar menos indicado y haberse conocido de la forma menos romántica posible, el chaval interrumpió la mirada de la mina cuando le dijo al mesero “dos expresos cortados por favor” la mina recordó que ella no era fan del café pero poco a poco le había agarrado el gusto por culpa del chaval, y retomando el tema le dijo “¿entonces, vamos o me dices cómo llegar?” el chaval sonrió y al parecer era una sonrisa de aquellas que sabes que mueven al mundo, “vale, pero te parece bien el siguiente fin de semana, necesito unos días para pedir mis vacaciones” , la mina no hizo más que volver a suspirar y volverse a perder en los ojos del chaval que con sus manos jugaba con el recipiente de la canela, y solo pensaba en lo inmaduro que era la mayoría de las veces, llegaron los expreso y siguieron con la charla por un espacio de una hora, ya tenían planeadas las vacaciones, era algo de ida y vuelta solo cuatro días 3 noches tenían reservados.


El día llego, el chaval estaba nervioso esperándola en el mostrador del aeropuerto con el boleto en mano de ambos, tenía pensado incluso salir corriendo y no tanto por no compartir con la mina si no por el hecho de viajar en avión, sería la primera vez y estaba muy nervioso, el chaval se logró recomponer un poco cuando vio a la mina con una pequeña maleta de viaje, solo sonrió el chaval y toda la tensión se salió en esa sonrisa, la mina llego y le dio un pico bastante rico, el chaval solo le correspondió y se formaron siguiendo el protocolo, por fortuna el viaje en avión no fue algo que tuviera que joder el chaval, ya que la mina lo mantuvo distraído recordando que le temía a las alturas, llegaron por fin a Chetumal y de ahí tomaron un taxi que los llevaba a “BAkhalal” o mejor dicho Bacalar, la mina se quedó impresionada cuando en vivo vio aquella laguna en diferentes tonos de azules, la cara que hizo es indescriptible, no hay forma y/o poder humano que pudiese describir esa gran felicidad que desbordaba su rostro, llegaron al hotel solo a dejar las cosas, el calor era un gran día para salir a recorrer el pueblo, tomaron dos bicis del hotel y empezaron a recorrer las calles, la mina solo logro decir “este lugar tiene, tiene una mística, no sé, yo pensaba que estabas exagerando con tus comentarios como solías hacerlo, pero te has quedado corto, es, es, un lugar maravilloso” el chaval la veía sonriendo con cara victoriosa y dio rumbo a un pequeño embarcadero en la laguna, donde la mina se puso a donde termina y empezó observar embobada aquel paisaje, con mucho trabajo llegaba parpadear, el chaval como de costumbre, vio el momento oportuno de arruinar el momento y camino sin hacer ruido donde ella estaba, le pidió su celular con la excusa de que se había quedado sin batería, la mina se lo dio y el chaval aprovecho para arrojarla al agua y claro tomarle una foto mientras se descojonaba de risa, la mina volvió a la realidad diciendo “pensé que era agua salada, parece mar” el chaval seguía riendo tanto que no se dio cuenta que la mina logro jalarlo para arrojarlo también al agua y ahí jugaron por un buen rato como chavales de secundaria, se notaba el amor en sus miradas.


Por la noche se encontraron con otros huéspedes en la alberca e hicieron una pequeña lunada, bastaron unas botellas de tequila, unas cervezas y una guitarra para hacer esa noche algo excepcional, quizás ha sido la mejor noche registrada en la vida de ambos, al otro día decidieron ir a desayunar al centro, caminaban ya de la mano y dándose picos a cada rato, se acercó un tipo a ofrecerles un viaje por la laguna, todo iba normal hasta que reconoció al chaval, lo saludo de una forma muy amistosa y les dio precio especial ya que el chaval siempre lo contrataba, quedaron justo un par de horas antes del atardecer que es cuando mejor se está en la laguna, antes aprovecharon para seguir conociendo el pueblo, un buen rato estuvieron en el fuerte de San Felipe donde se tomaron varias fotos estando con los cañones y poniendo cara como si estuvieran en guerra, era magnifico, ahí la mina se dio cuenta que en verdad si hubo un levantamiento de los oprimidos, una “guerra de castas” donde el guía reprodujo con exactitud lo que el chaval antes había mencionado, la mina muchas veces hacia pausas y se le quedaba viendo como queriendo ver atravesó de esos ojos, dio el momento exacto para llegar a la lancha con los del “Venado Azul Bacalar” fue un momento hermoso, la mina y el chaval no se separaban hasta cuando llegaron al cenote de la bruja, la mina empezó a sentirse extraña y no pudo estar mucho tiempo, les pidió que se retiraran pronto de ahí, el chaval aún estaba nadando cuando le grito por primera vez de forma grosera, el chaval no entendía que pasaba, terminaron el viaje en la mina se sentía aún muy extraña, cosa que ni una cerveza artesanal ni un buen tequila lograron solucionar.



En medio de la noche, el chaval escucho unos pasos y como que se abría la puerta de la habitación, noto de inmediato que no estaba ella, así que se puso el pantalón y sus tenis y echo a correr hacia la puerta la mina ya le llevaba unos metros ya que se había montado en la bici del velador, el chaval corriendo no pudo alcanzarla y pronto la perdió de vista, siguió la ruta camino abajo, pero no la veía, el chaval saco un cigarrillo mientras seguía caminando, de pronto sonó un grito ensordecedor, muchos lo escucharon porque de inmediato salieron de sus casas, el chaval seguía caminando hasta que una persona de edad avanzada lo abrazo y no le permitió seguir caminando, tenía mucha fuerza, empezó a gritar y manotear al escuchar a lo lejos “ayúdame, no me quiero ir aun, ayúdame” era la voz de la mina, como pudo se soltó del viejo y corrió hacia la laguna brinco un par de cercas y vio a la mina nadando alrededor del cenote de la bruja, pareciera como si se la fuese a tragar ese gran hoyo, el chaval salto a la laguna pero no pudo ver a la mina, ya no se escuchaba la voz ni tampoco como si alguien nadara, el pueblo se logró reunir y sacaron a fuerza al chaval, entonces saco de nuevo un cigarrillo y el viejo le pidió uno, el chaval se lo dio mientras se hacía preguntas, el viejo solo dijo, “sabes, este lugar es tan místico que la gente que viene, llega para quedarse para siempre”  y le platico de como el termino solo en ese lugar, justo hace 60 años, cuando con la novia con la que llego de pronto en la noche se volvió loca y se avento al cenote de la bruja…

2 comentarios:

  1. waooo que historia , yo creo que existen esos lugares que tienen algo oculto..


    saludos.

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    1. que tal Chacita, hay lugares que te ayudan a decir, algún día aquí viviré, no se de que forma o en cuantas vidas pero viviré...

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Recopilando un poco de la locura