lunes, 18 de enero de 2016

Espero que no sea la última vez

"Lo malo que sin buscarte te encuentro,
lo bueno de encontrarte es que estas conmigo.."



Sabía que las cosas no iban nada bien por eso encendí un cigarrillo mientras me guarecía de la lluvia, pensaba en tantas cosas que no lograba concentrarme en ninguna, aún estaba en shock, pero ya me habían pagado por adelantado y ya había hecho las cosas, pero lo peor que podía hacer era perder el tiempo en estar pensando, eso me di cuenta cuando una patrulla paso muy despacio cerca de donde estaba y los oficiales solo se me quedaron viendo, mientras yo jugaba a que no pasaba nada y continuaba fumando mi cigarro por fortuna no me reconocieron y siguieron su camino y así pasaron dos patrullas mas pero al ver que la primera no hizo alto total las otras solo la seguían como las ovejas siguen al pastor, espere a que salieran de mi campo visual y camine en el mismo sentido que se fueron y así durante 4 calles, pare un taxi y le comente que me llevara a la central de autobuses que por el día estaría atestada de gente y sería complicado que me reconocieran, platicamos de cualquier cosa por ejemplo de la lluvia de esa mañana, de que gran equipo era el Necaxa, las decisiones de los presidentes y también de que él quería ser futbolista pero se lastimo la rodilla, cuando por fin llegamos le pague y le di una propina bastante generosa él se fue contento y yo pase a un minisúper, compre unas tijeras y un paquete de Rastrillos de los que anuncia Rafael Marquez, así como Gel y cosas para comer, cuando Salí le regale la comida a una señora que estaba con una nena en brazos sentada pidiendo limosna, me pagaron con una sonrisa y eso fue más que suficiente, ingrese a un edificio de baños de Vapor, de esos que ya casi no existen, aproveche para cortarme el cabello, corto siempre ha sido mi estilo pero ahora fue tipo mohicano y aprovechando me afeite la barba y solo me deje el bigote como profe normalista, me veía extraño y me sentía también extraño como si no fuera yo, total Salí diferente y empecé hablar como jalisquillo para evitar mi tono chilango, fui a la ventanilla de autobuses de primera y compre un boleto para un lugar lejano donde me gustaba estar conmigo, sabía que en esos autobuses no se subían los oficiales a revisar identidades y tampoco daban informe de sus pasajeros, al pasar por la puerta de inspección el oficial en turno me pidió identificarme, saque una credencial que tenia de cuando era estudiante y aún estaba vigente, venía con otro nombre Julio Martinez Hernandez pero si venia mi foto, esto porque gracias a un amigo que trabajaba ahí no recordaba mi nombre y puso el primero que encontró en la lista, algo que me había molestado ahora me estaba gustando porque ese tal Julio no tenía problemas con la ley, espere por 10 minutos y por fin aborde el autobús.

El camino estuvo sin problemas solo un retén militar pero el chofer solo presentaba la lista y no se subían a revisar, así que llegamos con un retraso solo de 10 minutos al destino, al llegar me compre un gorro de los que venden a fuera de esa central camionera improvisada y camine, me intente mezclar entre la gente y lo logre, después Salí a carretera y me dieron un ride que me dejo a 10 km de donde pensaba estar unos días, tome prestado una mula y llegue un poco más rápido aquella casita que con mucho esfuerzo había construido, con un sótano que nadie sabía de su existencia, un refrigerador que funcionaba durante todo el año, una cocineta eléctrica, una pequeña cava de vinos cerca de 6 botellas, un desayunador para 4 ocupantes, una sala pequeña, un baño y dos recamaras, en una de las recamaras bajo la cama bastaba para quitar un par de pedazos de piso y uno bajaba al sótano que tenía muchas botellas, varias cajas de cigarros y comida enlatada para mínimo 6 meses así como también agua natural, 6 millones de dólares que me habían pagado y una cama pequeña como mis ilusiones, al llegar me prepare un whisky y me prepare un atún enlatado y me dispuse a leer aquel gran libro que en una ocasión una gran persona me o recomendó “El Fin del mundo y un despiadado país de las maravillas” un par de capítulos y un tercio de la botella de whisky me animaron a salir a caminar un rato, me puse unos guaraches y me termine de quitar la mohicana ahora traía el cabello totalmente pegado al cráneo, la verdad me gustaba mucho salir a caminar por ahí, una mina que tuve que fue mi gran amor fue quien me dio la idea de hacer en ese terreno que me había heredado un familiar tan lejano que solo recuerdo haberlo visto 4 días y eso fue en su lecho de muerte,  camine por 1 hora hasta que me di un gran baño en aquella cascada que tanto me gustaba, cace un par de bagres para asarlos y comer ya de mejor forma, incluso ahí mismo le quite las escamas con aquel cuchillo que me gustaba traer conmigo y tome camino de regreso aquella casita que tenía, al ir sobre la loma me di unos minutos de espera, escuchaba mucho ruido de motores y bulla bastante bulla, de inmediato vi que se acercaba un convoy a la casita y me subí de inmediato a un árbol, bastaron 30 minutos para que entraran y salieran como Juan por su casa, pero se iban ya algo molestos, también se llevaron aquella mula que había tomado prestada, después de otros 30 minutos decidí bajar del árbol e irme a casa, me sentía muy fatigado, inspeccione la casa antes de entrar y no había nadie eso era bueno, entre y puse los pescados en el refrigerador, me fume un par de cigarrillos y el resto de la botella de whisky, volví a sacar el libro y de nuevo un ruido de motor me hizo pararme de inmediato, puta madre, ya no sabía qué hacer, así que rápidamente me escondí bajo la cama y quite el piso para meterme al sótano no sin antes dejar un mp3 viejito grabando el audio, intentaba casi no respirar y solo escuche una voz que decía “vaya desmadre del chaval, al parecer ya lo vinieron a buscar, pero donde putas estará” de inmediato me llego un mensaje que decía “a las 20 se ausenta tanto el Sol, que me gustaría que estuvieras conmigo” quizás puse una mueca de felicidad, sabía bien quien era y a que se refería, tenía mínimo 3 años sin leer un mensaje así, era aquella mina diciendo que estaba en esa casita y que le daría mucho gusto que estuviera con ella, solo respondí “si dan las 07 y no he llegado, mejor vete, porque quizás ya me encontraron”, apuesto que también sonrió, escuchaba claramente cómo se recostaba en la cama, puse mucha atención a los ruidos tanta que no me di cuenta en que momento el cansancio me venció.

Mi reloj decía que eran las 03 am, un poco desorientado hasta que recordé porque estaba ahí, Salí despacio de mi escondite, cada vez haciendo menos ruido, camine rumbo a la puerta la abrí y vi que no había nada diferente, fue entonces que volví a entrar y le mande un mensaje “Me gusta verte dormir, porque es el único momento en el cual no estas chingando” y me empecé a reír un poco, su celular sonó y ella manoteo debajo de la almohada, vio el teléfono y sonrió, de inmediato empezó a buscarme y por fin me encontró mientras yo la observaba, me dio un beso gran muy grande, tan grande como el ultimo día que nos vimos, me dijo que estaba muy preocupada por mí, que vio que me estaban buscando hasta por debajo de las piedras y por eso me busco, no paraba de darme varios besos muy ricos, incluso más ricos que mi whisky, yo me dejaba querer como hace mucho tiempo no lo hacía, nos sentamos a charlar un poco, digo un poco porque la pasión nos venció y terminamos en la cama, off que maravilloso era haber vuelto estar con ella, por un momento escuchamos motores, como si se tratase de una aeronave, de inmediato le dije que me siguiera agarre toda la ropa y nos metimos debajo de la cama, decidí que era momento justo para enseñarle mi escondite, se escuchaba cada vez más cerca y ella descendió como yo lo hice, después puse los dos pedazos de piso como estaban antes, mientras escuchábamos voces arriba, eran varias personas que decían “no tiene que estar muy lejos, según la ubicación del GPS es por aquí, decidí que era momento de apagar los celulares y decirle que no hiciera ruido alguno,  pasaron minutos interminables, existía mucho ruido y varias mentadas de madre, incluso soltaron disparos, estaban muy enfadados, solo recuerdo que la abrace muy fuerte mientras saqueaban mi pequeña casa, pasaron dos horas y ella se quedó dormida en mi pecho, hace cuantos años que esto no sucedía, no podía entender como habían dado conmigo, Salí un poco del escondite y vi un verdadero desmadre, se habían robado todo lo robable incluso hasta la pequeña sala, no podía creer, saque los dos celulares y uno se lo colgué a un venado otro a un burro que estaba perdido, no se me ocurrió otra cosa, algo así había visto en los Simpson, al regresar ella aún seguía dormida, le prepare un poco de café con canela y unas galletas de chocolate que recordaba que le gustaban por eso las había comprado, sabía que quería decirme algo, se le notaba en la mirada, pero no me decía nada, solo comentaba que presentía algo, no estaba yo muy seguro pero algo me escondía, le propuse salir , que ella se fuera con el dinero por un rumbo y yo por otro, pero no acepto la propuesta, estuvimos varias semanas ahí, de vez en cuando escuchábamos otra vez motores, incluso de cuatrimotos rondando cerca pero no pasaba nada, seguíamos en nuestro escondite, salíamos 2 veces al día para bañarnos y despejarnos pero siempre por caminos distintos, mientras hurgábamos en los recuerdos encontramos la película de “Leaving las Vegas” y nos pusimos a verla, nos trajo tantos recuerdos que olvidamos que estábamos en el exilio, al terminar serví unos tragos y ella recapitulando me dijo “A parte del olor a alcohol y un babeo ocasional, algunas veces dices cosas muy interesantes” y cerramos con un gran beso, nos quedamos dormidos en el escondite, yo desperté después de muchas horas de haber quedado dormido y de pronto Pffff  ella no estaba conmigo, busque su ropa y tampoco, subí y tampoco estaba no se notaba su esencia ni su fragancia, derrotado y triste el dinero lo puse en bolsas resellables y lo enterré atrás dela casa después me tome dos botellas de whisky escoses de 21 años y queme aquel libro de Haruki Murakami, me sentía traicionado camine sin rumbo fijo con una botella de tequila en la mano, ya digamos que no me importaba mucho estar en cautiverio y solo, quizás fue cuando recordé aquella frase de una mina con la que compartí pensamientos “enamorarse es la peor de las drogas, porque en el proceso de desintoxicación, uno en verdad puede morirse” caminaba de regreso a la casa cuando vi algunas cuatrimotos no hice más que echarme en el piso entre los arbustos, y ahí estaba ella, platicando con las personas que estaban ahí, estaba tan borracho que me quede dormido tirado.

Al despertar me di cuenta que no había comido nada, camine hacia la casa y vi que ella había dejado una carta contando cosas que quizás no habían sucedido pero yo le creí, por mencionar un párrafo “Salí a bañarme al rio pero en el camino me encontraron unas personas que te buscaban, no vi mayor problema de haberlos traído acá, te espero mañana en Guadalajara.” No sé porque le hice caso, tome todo el dinero y lo puse en donde cargaba el maíz un campesino que dejo tirado lo eche ahí así como muchas mazorcas amontonadas y ropa limpia, y camine por la sierra por el único lugar que nunca había caminado y nadie me reconocía a pesar de mi barba de ya varios días, llegue al estado vecino y ahí tome un bus de primera hacia Guadalajara, de nueva cuenta no revisaron documentos, al llegar solo tome un taxi para que me llevara al centro, pase a ver a una amiga, me ofreció su casa para que me bañara, mientras lo hacia ella guardo mis pertenencias en dos maletas, me despedí de ella con un gran abrazo, solo me dijo “Chaval esta vez, siento que si es tu final” y me volvió abrazar, la vida es tan jodida que solo tome un poco de dinero de una maleta y le dije “sabes, toma el dinero que creas necesario pero que no sea más de la mitad de lo que te dejo, lo demás guárdalo bien y me lo das, pero si en 1 mes no regreso huye con el” ella solo asintió y me dio el primer y último beso que recuerdo de ella.


Justo cuando iba por la rotonda de los hombres ilustres sentí un golpe en la nuca con algo metálico que me apago la luz de inmediato, desperté y no ubique donde estaba, pero me dolía mucho la cabeza, después de una buena tortura la mina apareció, me dio el último beso y me dijo “te dije que era un mal presentimiento” y una bala se incrusto en mi cabeza, dicen que me dieron por muerto, ahora estoy en un psiquiátrico de la ciudad de México contando esta historia una y otra vez, mi amiga me viene a visitar de vez en cuando, me trae libros y whisky, así como me comparte minutos de su tiempo y siempre sella con “espero que no sea la última vez”.




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Recopilando un poco de la locura