jueves, 18 de febrero de 2016

Reparador de Espejos


“tenían que haber existido unos kilos de mas
Unas cuantas historias para que al final
Otra vez el destino decidiera juntarnos”


El chaval se sentía muy ansioso sabía a ciencia cierta a que se debía esa ansiedad pero dentro de sus conclusiones quería culpar al agobiante calor de aquella tarde, también intento culpar a las obras publicas que como consecuencia había hecho que el transito fuera un poco más complicado y sin avenidas primarias, busco también culpar a las 5 horas en autopista y 30 minutos de estar manejando, solo suspiro cuando empezó a sonar en el sonido de la camioneta “Tenían que haber existido unos kilos de más, unas cuantas historias para que al final, el destino decidiera juntarnos… estas tan hermosa en serio que sigues igual, si acaso ese look que te ha dado el ganar…”  cerro los ojos por unos segundos mientras recordaba con su mano derecha abrió la consola y saco el ultimo cigarro que quedaba aquel llamado de la suerte, lo encendió mientras seguía cantando “Cuéntame” de Lazcano Malo, el transito empezó hacerse cada vez más ligero o al menos así lo sentía el chaval, observaba todo alrededor y se daba cuenta que todo había cambiado demasiado y eso que tenía pocos años de haber pasado por ahí, el gran mostró de la urbanización había acabado con aquel paisaje tan provinciano que aún se observaba, lo interrumpió la voz del GPS que le decía que tenía que girar en “U” y a 25 metros estaba su destino, el chaval solo repitió “destino” chingada madre tan bonito que se escucha eso, al dar la vuelta como un auténtico cafre logro colarse en el estacionamiento, busco un lugar que no fue difícil y con las manos sudorosas caminaba despacio tarareando la canción de cuéntame, al subir las escaleras pensó en mil cosas, pensaba en dar media vuelta e irse, pensaba en que quizás ella no estaría ahí esperándole y si estaba estaría con un grupo de personas porque ¿Quién podría ver a una persona de su pasado sin saber si es un delincuente? Y el chaval tenía toda la facha de uno, la ansiedad aumentaba en cada paso mientras se reflejaba en las puertas de cristal de esa pequeña plaza comercial, pfff paso por su último trabajo en esa ciudad y vino el recuerdo de la educada que no era más que una voz que escucharon en la noche que solo dijo “Buenas noches” mientras estaba todo cerrado y solo el equipo de trabajo dentro, eso quizás le calmo un poco la ansiedad, llego al lugar acordado, primero se dirigió al área de fumadores, en la primera mesa estaba un grupo de 4 minas el busco en cada rostro pero en ninguno se reflejaba aquella sonrisa que le había hecho manejar hasta ese lugar, después paso a la segunda mesa y una pareja estaba discutiendo pero tampoco estaba ella, solo quedaba una mesa y había una mina de espaldas que según los recuerdos no concordaba con ella, la mina que estaba sentada volteo y le regalo una sonrisa pero no era ella, el chaval resignado a que aquella mina no estaba miro hacia adentro del local y vio a una mina de espaldas en la mesa estaba un tarro solo con limón y sal a ¾ de su capacidad y una cerveza mediana con un tercio de líquido restante,  una cubeta donde se ponen los residuos de las alitas y las servilletas, el chaval saco su celu y mando un mensaje preguntándole donde estaba, la mina que estaba sentada en esa mesa saco de inmediato el celular, el chaval camino con más ansiedad dando pasos cortos y le toco el hombro a la mina que con el celular en las manos aún se intentó parar, se saludaron con un beso en la mejilla y un abrazo corto pero que si hubiera hablado hubiera dicho “qué bueno que nos volvimos a encontrar”, el chaval suspiraba mientras se sentaba con ella, pfff “que hermosa sigue” solo musito el chaval mientras se moría de ganas de robarle un beso sin que la mina se diera cuenta, pidió de inmediato un tarro igual pero con diferente cerveza y apuro a la mina para pedir una orden de alitas, empezaron a platicar con cosas del presente, la mina tenía el celular en la mano el chaval a pesar de que le caga esa acción no decía nada, quizás era una señal para que solo cerraran el ciclo y el seguiría con su itinerario en esa ciudad que era ir a embriagarse con un par de amistades.

Con el transcurso de la plática el chaval sacaba su total lado inmaduro que es algo que siempre le había molestado a la mina por una falta de compromiso, todo iba bien hasta cuando la mina se paró al sanitario después del primer litro de cerveza, el chaval intento clavar su atención en el partido que estaba en el televisor pero no, no lo logro, cuando la mina iba regresando el chaval solo la observo e intento no cerrar los ojos pero lo hizo, entre si se dijo “Ya valió madre” en clara señal que el enamoramiento no había concluido en ningún momento, vino el momento de la plática del pasado, de los reproches dados a distancia de las malas decisiones que el chaval había tomado, el chaval intentando mitigar la culpa la abrazo ella se recostó un poco sobre su pecho y dijo “Se escucha tu corazón”, el chaval solo volvió a suspirar, la mina presurosa de su bolso saco un chocolate de los que le gustan al chaval, él lo acepto aunque no traía ningún presente para ella, después vinieron las pláticas del trabajo de cada uno, de la forma en que están en desacuerdo para actuar y las posibles soluciones que si se dieran en una junta de trabajo quizás se podría cambiar el rumbo del mismo, el chaval volvió abrazar a la mina y busco sus labios no se sabe en qué momento se encontraron nuevamente después de tantos años, pero parecía como si hubiese sido el primero, si se hubiera sacado un cortometraje de ese beso se podría ver de fondo se sentía como la erupción de todos los volcanes al mismo tiempo, el derrumbe de un edificio, un gol de Cristiano Ronaldo, Messi, Roberto Carlos, Ronaldo de Assis, Ronaldinho y Rivaldo al mismo tiempo, como las campanadas de la iglesia cuando inicio el movimiento de la independencia de México, las elecciones donde hubo cambio de color en el gobierno por primera vez, la canción de Vértigo de Ismael Serrano y por ultimo “Cuéntame” de Lazcano malo a la luz de las velas, el chaval pensó que estaba soñado tantas cosas pasaron en un solo beso, quizás el GPS estaba diciendo la verdad, que ahí estaba su destino.

Después de un par de horas siguieron jugando a lo prohibido en aquel local, se notaba el brillo en los ojos de la mina o quizás era el reflejo de los anteojos del chaval, parecían dos enamorados de secundaria estando en esa mesa, el chaval no quería que acabara la noche la mina tenía que irse, el chaval busco acercarla lo más a casa, ella acepto quien sabe porque, pasaron al minisúper le puso una canción a la mina mientras esperaba en la camioneta, claramente era la de “Cuéntame” de Lazcano Malo,  el chaval necesitaba un cigarro para recordar que estaba vivo, también compro un par de paquetes de goma de mascar y un chocolate del que le gusta a la mina, y continuaron su huida, por la mente del chaval paso proponerle un par de horas más, necesitaba que esa noche nunca acabará, la mina le brindo unos minutos para poder fumar mientras se daban besos grandes como los que describe Oceransky en cada beso se sentía como si el mundo se moviera, aunque quizás solo era el movimiento de rotación natural del planeta… y si el chaval estaba de nueva cuenta enamorado o más bien dicho se notaba que él siguió enamorado de la mina, llego el momento de la despedida, el chaval recordando que tenía aun un anillo de ella, le dio un objeto personal de él muy preciado pero de muy poco valor económico quizás, la mina intento darle uno pero el chaval no acepto, siguieron el camino el chaval insistía en verla el siguiente día, la mina lo dejo en duda pero era más seguro un no, se dieron el último beso antes de que la mina bajara de la camioneta, un beso de aquellos que se sienten como un Adiós y no un hasta luego…

El chaval llego a donde se hospedaba mientras fumaba un cigarrillo recordaba los besos de la mina, cancelo de última hora su borrachera y se puso a escribir y llego a la conclusión que él que era un gran reparador de espejos, ahora necesitaba que le repararán el suyo.




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