sábado, 23 de abril de 2016

Mi último escrito

Para terminar, puedo empezar por lo básico desde decir ¿quién soy? o ¿qué paso? o ¿a dónde fue todo esto? Pero en realidad solo hablare ¿porque lo hicimos?

Tenía ese amigo casi hermano el cual era tan diferente y similar que fue tan gracioso hasta conocerlo. Mientras yo tengo un carro negro, él tiene un carro blanco, mientras él decía anarquía yo gritaba socialismo, mientras el cantaba salón victoria yo decía sekta core y mientras yo decía cigarro él tomaba tancitaro. Al final decidimos un día plasmar las locuras, pero ¿porque locuras?

Sabíamos que no éramos normales, ni por alguien quien pudieras apostar, ni siquiera nuestro trabajo iba con nuestra ropa, y por lo general hacíamos siempre lo contrario a lo que se esperaba. Creo que al abrirlo inclusive no era un blog de vivencias, o de superación o de sueños, más bien era algo que no imaginábamos, que no vivíamos, que no soñábamos, que no pensábamos, que no leíamos porque al final podía ser eso, o tal vez algo más, pero nosotros no aceptábamos llegar a eso porque no éramos así.

En este blog todo es y no es al mismo tiempo. Nuestras historias de verdades no eran más que solo la mitad y toda falsedad era medio falsa. Al final como un todo, este blog tenía dos lados, dos fundadores, dos escritores, dos opuestos que quisieron formar y conciliar una tesis de locura aceptada en dos polos que forman las historias que posiblemente vivimos.

Tal vez por eso mi última historia para decir adiós podre decir que tal vez paso, que la soñé, que la llegue a pensar, que la pude vivir y que en realidad no sé cuál era el punto verdadero. El lápiz que está escribiendo esto tal vez tengan su propia locura y yo solo se aun vinculo para poder dejarla en este lugar antes de desaparecer.

Teníamos calor ese día y ya era muy noche, mi amigo tenía sus problemas y de mensajes no paraba su celular, mientras yo recibí dos llamadas de ella que sabía no eran buena señal, pues el final era inminente. Tomamos bastante como para reflexionar ambos de lo que nos pasaba, tomamos demasiado como para aventurarnos al día siguiente por la mañana a buscar algo que ni siquiera queríamos nos dijeran.

Éramos tan escépticos ambos que lo único que se nos ocurrió después de una botella fue que nos leyeran nuestro destino. Pero ¿una bruja, un duende o un qué? … claro nuestra forma hippie nos hizo pensar en un chamán. Y que mejor era que buscarlo en aquel Estado que era cálido y desértico como para alejarnos de todo y pensar.

Yo iba recargado en la ventanilla de su carro de mi amigo, mientras el conducía y fumaba continuamente. Los dos usábamos lentes oscuros como para no mostrar que teníamos en nuestras mentes y que no queríamos no se fuera revelado, no queríamos gesticular o expresar algo, no queríamos hablar, mucho menos queríamos creer, pero el alcohol necesario nos llevó lejos.

Al llegar a la casa de esta persona nos dijo que ya nos había esperado. Al llegar y sentarnos en la sala nuestra muecas eran las mismas desde la mañana, no creíamos que hubiéramos llegado hasta allá, pero en todo caso ya habíamos recorrido dos Estados y habíamos querido por algo estar ahí. Con todo y lo que no queríamos expresar nos quedamos inmóviles y en silencio esperando escuchar lo que queríamos para irnos.

-No les diré nada, mejor les regalare algo para cada uno de Ustedes y eso resolverá tal vez sus dudas- nos dijo el señor de aspecto cansado y que sudaba constantemente por la dificultad para hablar.

Se acercó primero a mi amigo y le quito la pluma del saco que llevaba, mientras en el oído le susurró por algunos minutos algunas palabras que petrifico su rostro y lo llevo al color más pálido que jamás había visto. Al terminar quedo inmóvil sobre su asiento y quedo mirando firmemente el ventilador del techo mientras secaba con su palma el sudor en su frente.

Al acercarse a mí, me quito la pluma que llevaba en el bolsillo de la camisa y al acercarse a mi oído me dijo:

-¿Alguna vez engañaste a esa persona con tus palabras?-

Me acerque lentamente a él y le dije al oído:

-Nunca debí negar la felicidad que siempre me había invadido al tenerla en mis fotos, ella era mi felicidad-

Asentó con su cabeza y se sentó en un sillón aparte frente a nosotros mientras dejaba a un lado las plumas para sacar dos cigarros que nos entregó para fumar todos juntos. Y al prenderlo solo señalo.

-Al decirse la verdad podrán ver lo que Ustedes quieren- decía en voz lenta y pensando mientras fumaba lentamente y el humo se hacía cada vez más denso en la sala en la que estábamos.

Cerré mis ojos y empecé a soñar lentamente, empecé a divagar, empecé solo a escuchar la voz del viejo que decía: “La clave de la felicidad, estar loco”

No se sentía calor ni frío, no se sentía presión o inclusive algo desagradable, por el contrario eran tan reconfortante sentir ese ambiente, sentir que no había nada que sentir, que solo podía verse un tono de la naturaleza y en medio de ese bello escenario el río que dividía otra parte que se veía misteriosa, cautivante.

Del otro lado dos personas, ellos dos eran tal y como alguna vez los había imaginado. Ellos dos eran perfectos, tenían la belleza de su madre, sus mejillas y sus ojos enormes, mi sonrisa y sobre todo la felicidad con la que siempre imagine que iban a estar agarrados a mí, abrazados para nunca dejarles ir.

Él fue el primero en acercarse y en decirme: -Somos felices de verdad aquí, aunque nunca pudimos ser tuyos, a los dos amamos enormemente-

Ella se acercó para tratar de darme la mano que no podía alcanzar y con una seña de que no quería tocarme dijo con su dulce voz como la de su madre –Serán felices, como lo somos nosotros, y los somos de saber que Ustedes son lo mejor. Tú pide con esa fuerza y fe el deseo que quieres decir ahora-

Me quede petrificado, con el nudo en la garganta y con una energía que me hacía explotar mi cabeza mientras trataba de contener el mareo que tenía. Con mis ojos cerrados quería hacer la imagen de la familia que quería y tenía hace un tiempo atrás. Yo quería sentir su calidez, esa sensación de sentirme poderoso con el amor de mi familia estando junto de mí.

Y ahora pensaba que solo quería que ella fuera feliz, que ellos fueran felices. Por todo eso yo daría lo último que me quedaba a mí, ahora.

Me levante ese día temprano y mientras me arreglaba para ver por última vez partir a mi mujer, guarde la foto de ellos en mi cartera. Salí corriendo y tome rápidamente mi motocicleta para poder estacionarme a lo lejos, a una distancia que no pudiera ella verme.

Desde lejos su rostro iluminado por la felicidad de saber que lo había logrado me lleno el alma nuevamente, me hizo pensar y como un rayo mi cara se petrifico. Sabía que todos los polos llevaban a un lugar, era necesario ahora partir desde lo lejos, dejando que mi nueva cara, mi nuevo semblante y mi falta de sonrisa ahora me dejara ser alguien más.

Todos los regalos tienen un precio y lo sabía. Por eso me dirigía nuevamente a ver a mi amigo para terminar lo último pendiente después de ese día. Sabíamos que era hora y que no había vuelta atrás.

Llegue con él en mi carro negro y me baje en medio de la carretera para acercarme a su carro, un pequeño carro parecido al mío pero de color blanco. Por la ventanilla me entregaba una maleta con algunas cosas mías de tiempo atrás, aquellas cosas que no me interesaban ahora solo quería saber que había pasado con él.

Después de haberme dicho que no había llegado a la final y con el traje aún de portero pude ver su decisión de ahora tomar el rumbo que sabíamos terminaríamos por tomar. En el asiento del copiloto llevaba unas tres hojas de un escrito que estaba hecho a lápiz.

Sabía que significaba y mientras me contaba su travesía que estaba por hacer para visitar otro Estado, yo empecé a imaginar el último adiós que nos habían hecho escribir para terminar con todo. En mi mente se formaban esa palabras que desde hace tiempo atrás tal vez nunca habría querido imaginar y ahora estaban ahí, y mientras estrechaba mi mano para despedirse y seguir su camino en él había otro rostro del que no había conocido al empezar el viaje que habíamos emprendido tiempo atrás.

Escribí con el lápiz que tenía publicidad de una planchaduría en una hoja de papel en blanco. “Mi último escrito”

Hoy no tengo expectativa en nada más, no puedo a veces sonreír. Hoy solo tomo a máxima velocidad mi moto, hoy quiero salir de aquí y preguntarme en que falle y en que acerté, meditar quien soy y encontrar respuestas pronto. En ese aire de la velocidad, en esa sensación de ponerme al límite tal vez ahora me sigue una nueva forma de locura.


A todos quienes leyeron esto y a quienes escribieron a lado de estos dos humildes escritores agradecemos habernos visto de esta locura evolucionar, fusionarse, empezar y ahora terminar. A todos gracias. Esto no es el final de la locura, será un hasta pronto.







jueves, 21 de abril de 2016

Creo que tendrás que dejar de fumar

III
Él la miro, se veía tan linda aquella mina casi como el día que la conoció, (cuando por accidente pateo un balón en la calle después de que unos chavales le gritaron “¡Bolita!” y sin voltear a ver le atesto un patadon al balón que fue a dar a la bolsa de mano que sostenía la mina, el chaval apenado corrió y pateo de nuevo el balón ahora con mucho menos fuerza y recogía la bolsa de la mina, el chaval le pidió mil disculpas y comento que no la había visto, la mina un poco enfadada le comentaba que tuviera más cuidado, el chaval se descojonaba de la risa al recordar aquel momento tan chusco, pero recordaba que era muy linda aquella mina) ella ahora estaba enfadada porque encontró una conversación muy animada en el celular del chaval, de aquellas donde no se dice nada pero se sabe que algo mas está ahí, la conversación era con una mina que había sido su pasado hace varios ayeres y el animoso le había contado aquel detalle, por eso quizás ella desconfiaba tanto, el chaval encendió un cigarrillo mientras ella leía y re leía dicha conversación, el chaval en la primera bocanada y un poco harto solo comento “hay mujer, si quisiera ponerte el cuerno, quizás sería con una mina diferente” la mina volteo a verlo un poco más enfadada, el chaval le recordó varios momentos extraños, como el día que la conoció, el día que por accidente le tiro una cerveza encima, el día que ella casi se orinaba de risa cuando el chaval se cayó en un charco con su traje nuevo, el dia que el chaval paso a participar con un payaso en una fiesta familiar y fue el hazme reir de toda la fiesta, la mina dejo de leer la conversación, pareciera como si hubiera encontrado algo de lo que ella buscaba, el celular lo aventó hacia el sillón y se le fue con las dos manos al chaval encima, “eres un hijo de la chingada, siempre sabes cómo hacerme sonreír” y le tomo del cuello mientras lo besaba, el chaval solo se quedaba quieto, no podía creer, la mina le había creído y quizás por eso no iba a cambiar, quizás ahora buscaría cambiarle el nombre al contacto, “Mi Pasado” era un mejor nombre.

IV
Suspiraba el chaval con una sonrisa, recién le había marcado su novia, al parecer las cuentas les habían fallado, el chaval sonreía, quizás no era la mejor época en su trabajo, ni siquiera era el mejor momento que estaban como pareja, el chaval rentaba un departamento pequeño y la mina aún vivía con sus padres, la mina se había notado un poco molesta pero el chaval no podía ocultar su felicidad solo dijo “hay que esperar los resultados del laboratorio hoy mujer” , era buen momento quizás para empezar una nueva vida, se puso los audífonos y sonó “Vos Sabes- Los Fabulosos Cadillacs” era de buen augurio, siguió trabajando hasta cuando recibió la segunda llamada de la mina, “Sabes, está confirmado, acabo de revisar los exámenes en línea, creo que tendrás que dejar de fumar” él chaval brinco como la vez que anotó el gol del gane en la final, estaba más feliz que cuando acabo la licenciatura, más feliz que cuando beso los labios de la mina por primera vez, estaba en un éxtasis total pero no le decía nada a la mina, solo “necesitamos ver que vamos hacer, de qué forma le diremos a tus padres y creo que tendré que dejar la maestría por un tiempo” la mina no estaba tan feliz, solo le pidió “¿podemos vernos después de tu trabajo, en tú depa?” el chaval victorioso y sabiendo que el trabajo del día podría esperar solo comento, “si quieres nos vemos en una hora, pido permiso tengo ganas de verte” la mina solo asintió y le mando un par de besos por el celu, el chaval empezó a escribir los pendientes y acudió con el médico de la empresa ya que sabía muy bien que hacer y que síntomas decir que tenía para que lo mandaran a descansar a casa y así fue, el médico le autorizo la salida, el chaval no podía ocultar la felicidad así que paso por unos chocolates de los que le gustan a la mina y unas rosas, es la primera vez que le iba a regalar las flores que le gustaban; el chaval espero en el auto hasta que la mina apareció, por la espalda le abrazo y le dio un par de besos en el cuello, la mina seguía como enfadada, se dieron un abrazo de esos que te hacen sentir como la piel se eriza, el chaval le dio los presentes a la mina y ella quitaba su mueca de enfado y esbozo una ligera sonrisa, siguieron rumbo al departamento, en el elevador se veían fijamente a los ojos y el chaval quien sabe porque poso su mano sobre el vientre de la mina, después le dijo cuanto le quería y le regalo un beso grande, al entrar al depa la mina se fue a la cama del chaval, y el chaval corrió por un par de jugos al refri y la alcanzo de inmediato, se recostaron los dos, el chaval le tomo de la cabeza y le hacía “piojito” y empezaron a platicar los posibles nombres, si era niño o si era niña, el chaval empezó a desvariar y empezó a platicarle a la mina que se imaginaba que sería un varón portando el 1, aquel chaval que iba a dejar el todo por el todo bajo esos 3 postes, aquel chaval que iba a cambiar el mundo y que quizás iba a ser el mismo que iba a descubrir la cura para enfermedades terminales, la mina decía que iba a ser una nena y que sería como una princesa donde el chaval seria el dragón que la cuidaría, se dieron un beso grande acompañado de un abrazo gigante, hasta que se quedaron dormidos.

Al despertar, la mina ya no estaba con el chaval y había una carta de la mina en el buro junto a las rosas que le regalo el chaval, en el cual empezaba diciendo que había pasado un momento maravilloso haber desvariado con él, pero que ella huía, no quería empezar una nueva vida, el chaval estuvo a punto de romper aquella carta, corrió a la cocina y se sirvió un coñac, se lo tomo tan rápido que no lo disfruto y busco de inmediato sus cigarrillos, no los encontraba hasta que por fin dio con una caja, la cual al destaparla no tenía cigarros, si no otra carta, la desenvolvió y era la letra de la mina en la cual decía, “perdóname por hacerte pasar este mal trago, pero sabes, no sabía la forma de decirte que quiero que dejes de fumar, pero creo que lo hice de la manera incorrecta… no estamos embarazados, márcame cuando leas la carta” el chaval muy desconcertado, le marco a la mina, ella contesto en el tercer tono y después del típico “Bueno” el chaval solo le dijo “entonces ¿Puedo ponerle la playera del #1 a nuestros recuerdos?, por cierto, ¿Dónde dejaste mis cigarrillos?”.